Con superávit fiscal, dólar planchado y compras del Banco Central de la República Argentina, el riesgo país debería estar bajando. Pero no: cerró febrero en 570 puntos, con un salto del 19% en un mes. Reservas netas negativas por US$14.100 millones, cuenta corriente en déficit y atraso cambiario sostienen la tensión. El ajuste ordena las cuentas, pero el mercado sigue mirando la falta de dólares genuinos.
Mientras el Gobierno exhibe mayoría parlamentaria y compras de dólares del Banco Central de la República Argentina, el termómetro financiero va en sentido contrario. El riesgo país saltó de 482 puntos el 29 de enero a 570 al cierre de febrero, una suba cercana al 19% en apenas un mes. El dato enfría las expectativas oficiales de perforar los 400 puntos y complica el objetivo de volver al mercado internacional de deuda, una posibilidad que el propio ministro Luis Caputo reconoció que este año no está en condiciones de concretar.
La paradoja del rey desnudo
Milei luce fortalecido en el frente político tras el resultado electoral de octubre. Tiene un Congreso que le aprueba todos los proyectos de ley, incluso los más regresivos. El Banco Central empezó a comprar dólares, una exigencia de los financistas desde el inicio. Las cotizaciones paralelas del dólar están relativamente estables y, por momentos, el tipo de cambio oficial se mueve con inercia descendente, empujado por ingresos extraordinarios: colocaciones de deuda corporativa y provincial, y la reedición del carry trade .
El gobierno, además, exhibe superávit fiscal financiero, lo que implica certezas acerca del pago de intereses de la deuda, con un ajuste draconiano sobre el gasto público. Y como agregado geopolítico clave, cuenta con el apoyo político y financiero de los Estados Unidos de Donald Trump.
Sin embargo, el riesgo país sube. El índice mide el sobrecosto que exige el mercado frente a la tasa de los bonos del Tesoro de EE.UU. a 10 años (4,0% anual). Con 570 puntos, la Argentina de Milei debería pagar tasas cercanas al 10% para colocar nueva deuda. Es el veredicto del mercado: desconfianza pura .
La variable que el relato oculta: reservas netas negativas
Las reservas brutas del Banco Central anotaron 46.663 millones de dólares el viernes, pero el mercado no se engaña con esa cifra. Evalúa cuántas son las reservas netas, las que realmente quedan disponibles para enfrentar crisis y pagos sin ayudas extraordinarias.
Con el cálculo que utiliza el FMI, las reservas netas siguen en terreno negativo por unos 14.100 millones de dólares . La meta acordada con el organismo era un piso de -1.000 millones. El desvío negativo supera los 13.000 millones. El gobierno ya negocia un waiver, pero el mensaje es claro: la acumulación de reservas es frágil y «prestada» .
Un informe de GMA Capital citado por varios portales advierte que las reservas netas a valor de mercado rondan los 2.000 millones, y que al descontar amortizaciones de Bopreal y posiciones en oro y DEGs, el saldo efectivo es negativo .
Carry trade: estabilidad con fecha de vencimiento
El modelo de valorización financiera está funcionando a pleno. El carry trade se expande mientras se cumplan tres condiciones: dólar relativamente quieto, tasa en pesos atractiva y salida ordenada. Si una de esas condiciones se mueve, el que entró intenta salir antes que el resto.
El problema es que esta dinámica encubre debilidades estructurales. Con un dólar «barato» se aceleran las importaciones, aumenta la pérdida de divisas por turismo exterior (743 millones de dólares en enero) y se incentiva la dolarización de ahorro. Las «Personas humanas» tuvieron la mayor compra neta sectorial de moneda extranjera en enero: 3.146 millones de dólares, muy por encima de los 917 millones del mismo mes del año anterior .
El JPMorgan, en su guía para inversores de 2026, señala que el nuevo esquema cambiario reduce el riesgo de una corrección brusca y abre una ventana atractiva para el carry trade. Pero también proyecta una acumulación de reservas de apenas 6.000 millones para el año, muy por debajo de los 10.000 a 17.000 millones que promete el gobierno .
Vencimientos que asfixian
El economista Rafael Flores, en diálogo con Xinhua, fue contundente: Argentina tiene que pagar este año vencimientos de deuda por más de 18.000 millones de dólares. Descontando lo que puede refinanciarse con organismos internacionales, el monto real a conseguir ronda los 14.000 millones .
El problema no es el tamaño de las obligaciones, sino la falta de acceso a crédito a tasas razonables. «Argentina todavía no logra financiamiento genuino en los mercados voluntarios de crédito», advirtió Flores .
María Castiglioni, directora de C&T Asesores, aporta otra clave en una entrevista con Infobae: el Tesoro hizo cancelaciones netas en el período preelectoral, pero en los últimos meses colocó más de lo que vencía en el mercado interno. Colocó un bono en dólares por 150 millones, con expectativas de alcanzar unos 2.000 millones. Son «fundamentales para afrontar los vencimientos de julio», donde el gobierno debe pagar 4.200 millones de dólares, 100% en moneda dura .
El atraso cambiario y la cuenta corriente deficitaria
Con un viento financiero favorable, el INDEC informó que en el tercer trimestre de 2025 la cuenta corriente registró un déficit de 1.581 millones de dólares. El Banco Central reportó para enero un déficit de cuenta corriente de 919 millones. Este saldo refleja tensiones en el nivel del tipo de cambio, que según el consenso de economistas del establishment y financistas, está atrasado .
La apreciación cambiaria responde a la estabilidad nominal del tipo de cambio frente a una inflación que sigue creciendo. Los niveles actuales de tipo de cambio real resultan ajustados para numerosos sectores, aunque a escala macroeconómica siguen siendo sostenibles por el superávit comercial y las buenas perspectivas de exportación en agroindustria, energía y minería .
El costo de haber sido salvado por el FMI
Aunque para muchos pueda parecer extraño, tener un programa de auxilio con el Fondo Monetario Internacional, en lugar de alejar incertidumbres, provoca comportamientos defensivos. Una economía con solvencia no necesita supervisiones trimestrales.
El FMI pasa a ser un acreedor privilegiado. Cobra primero. Y el programa de Milei-Caputo no cumple con algunas metas, especialmente la de acumulación de reservas, variable clave para evaluar la capacidad de pago .
Que el riesgo país haya bajado de 1.000 a 600 puntos resulta irrelevante. Con uno u otro nivel, el acceso al mercado voluntario de crédito internacional está cerrado. Caputo, desesperado por conseguir dólares, empezó a emitir deuda en la plaza local. Esta semana colocó un nuevo bono en dólares con vencimiento en octubre de 2027, captando apenas 150 millones a una tasa de 5,89% anual .
Lo que los números callan
El discurso económico-financiero del oficialismo se derrite con cada nuevo indicador. Una cosa es la propaganda política y otra diferente el flujo de capitales especulativos y de inversiones productivas. El mercado no se detiene en el análisis de promesas delirantes, aunque sean de políticos que le caen simpáticos por excéntricos.
La economía libertaria sólo atrae capitales especulativos de corto plazo. Los denominados mercados emergentes han estado gozando de un flujo constante de capitales del exterior, destacándose Brasil, México y Colombia, tres países con gobiernos de izquierda o centroizquierda. Argentina, mientras tanto, sigue mirando desde afuera .
El mensaje implícito es que el gobierno de Milei sólo puede administrar el día a día del financiamiento, sin la comodidad de conseguir dólares en cantidad. El riesgo país no espera la corrida. La anticipa.


























