Mientras el ministro de Economía asegura que no hace falta volver a los mercados internacionales porque existen «opciones más baratas», desde el propio corazón financiero global llega un mensaje bastante menos optimista: la Argentina sigue siendo vista como un riesgo. Wells Fargo, el tercer banco más grande de Wall Street, le bajó el pulgar al país. Dicen que perdimos la ventana de oportunidad, que las reservas son un desastre, que cualquier shock externo nos deja en bolas y que el riesgo mileísta no es joda. Caputo habla de un boom que nadie imagina. El mercado, mientras tanto, imagina un escenario bastante más blanco.
Jueves 19 de marzo. Luis Caputo se paró en el IAEF y dijo que la Argentina no necesita volver a los mercados internacionales porque tienen «opciones más baratas» para financiar los US$9.000 millones de vencimientos de deuda que vienen este año y el próximo . «No es un capricho con Wall Street, es un tema de costos», aclaró . Y agregó: «El mercado todavía no las sabe, pero se va a enterar en los próximos dos o tres meses» .
Bien. Puede ser. Pero mientras el ministro habla de opciones más baratas, Brendan McKenna, director ejecutivo y estratega de mercados emergentes de Wells Fargo, uno de los bancos más grandes de Wall Street, le clavó un alfiler al globo. En una entrevista con Bloomberg Línea, McKenna dijo que la Argentina perdió la ventana de oportunidad para emitir deuda después de las elecciones legislativas de octubre, cuando el riesgo país se comprimió a niveles que no se veían desde la era Macri .
«Cuando tenés esa oportunidad de acceder a los mercados de capitales, probablemente deberías tomarla», afirmó McKenna. Traducción: Caputo se durmió, y ahora el mercado no confía.
LAS DECLARACIONES TEXTUALES (PARA QUE NO DIGAN QUE INVENTAMOS)
«No tenemos pensado ir al mercado. Lo descartamos. Este es un Gobierno que no toma deuda, sino que hemos cancelado vencimientos», dijo Caputo en el simposio del IAEF. Y explicó que ya tienen financiamiento identificado para cubrir los vencimientos de julio 2026, enero 2027 y julio 2027, por un total de US$9.000 millones . También aclaró que los intereses se pagan con el superávit financiero y el resto se renueva.
Pero McKenna, desde el banco que maneja activos por US$1,9 billones, fue más crudo: «Siempre está la posibilidad de un shock externo en múltiples formas. Tenés una Fed que se endureció. Tenés un escenario de geopolítica que siempre es complejo».
En criollo: si mañana pasa algo en el mundo (y ya está pasando, con Irán, Israel y Estados Unidos jugando a la guerra), la Argentina queda en bolas.
LOS NÚMEROS QUE DUELEN (Y QUE CAPUTO NO MENCIONA)
Desde el ataque a Irán el 28 de febrero, el riesgo país argentino trepó por arriba de los 600 puntos básicos . En enero, había caído a 479 puntos, el nivel más bajo desde el gobierno de Macri. Pero ahora, mientras el promedio latinoamericano está por debajo de los 300 puntos, Argentina está al doble.
¿Qué significa eso?. Que si el país quisiera emitir deuda en los mercados internacionales hoy, tendría que pagar tasas de interés exorbitantes. Tan altas que ni Caputo, que es un tipo optimista, se anima a convalidarlas. La «decisión» de no volver a Wall Street parece más una consecuencia que una estrategia.
EL ANÁLISIS DE LAS DECLARACIONES (O CÓMO ESTO ES UN CUENTO DEL TIO)
Primero, lo evidente: Caputo dice que tiene «opciones más baratas», pero no las nombra. ¿De dónde va a sacar la plata?, ¿Del superávit fiscal? .El superávit es de papel, porque se hace a base de licuar jubilaciones y salarios, no de crecer la torta. ¿De los repos?. Los repos son deuda a corto plazo, con tasas altas, que te dejan atado al humor de los fondos buitre. ¿De la venta de activos públicos? . Ya empezaron con los retiros voluntarios en la TV Pública y ANSES. Pero con eso no juntás US$9.000 millones ni en pedo.
Segundo, la ventana de oportunidad que menciona McKenna es clave. Después de las elecciones de octubre, cuando el gobierno de Milei había logrado imponer parte de su agenda y la oposición estaba en offside, el riesgo país tocó su piso. Era el momento de salir a los mercados, mostrar que el país era confiable, emitir deuda a tasas razonables y ganar credibilidad. Caputo no lo hizo. Y ahora, con el riesgo país arriba de 600, con la guerra en Medio Oriente caliente y con la Fed endureciendo su política monetaria, esa ventana se cerró.
Tercero, el propio McKenna lo dejó claro: «Lo que los inversores internacionales buscan ahora es que la Argentina continúe implementando reformas de cara a las elecciones de 2027: reforma impositiva, liberalización de la cuenta de capital y profundización de la reforma laboral». O sea, Wall Street no está contento con el ritmo de cambios. Quiere más. Quiere todo. Y si no se los das, no ponen la plata.
EL RIESGO MILEÍSTA
Hay un término que nadie nombra en los comunicados oficiales pero que todos los analistas repiten en off the record: el riesgo mileísta. No es solo riesgo país, es riesgo de que el tipo que tenés al frente haga una declaración que desate una corrida cambiaria. Es riesgo de que un tuit de Milei sobre los «kukas» provoque que un fondo de inversión retire su capital. Es riesgo de que un discurso en cadena nacional termine en la bolsa con una baja del 10%.
El gobierno vive de la confianza. Y la confianza, cuando está anclada en un personaje impredecible, es un castillo de naipes.
EL CONTEXTO QUE NO SALE EN LAS CONFERENCIAS
Mientras Caputo habla de opciones más baratas, las reservas netas del Banco Central están en rojo. No negativas en el papel, porque los encajes de los bancos están metidos como reserva, pero en la práctica, si mañana el gobierno tuviera que pagar vencimientos sin refinanciación, no llegaría.
El propio McKenna advirtió: «Países con fundamentos más débiles, como Argentina, quedarían especialmente expuestos a crisis de balanza de pagos o incluso a nuevos episodios de estrés de deuda». O sea, si el mundo se pone feo, acá se pone feísimo.
EL BOOM QUE NADIE IMAGINA (Y EL RIESGO QUE TODOS VEN)
Caputo dice que el boom que se viene no lo imagina nadie. Puede ser. Pero lo que sí imagina Wall Street es un país con reservas negativas, riesgo país por las nubes, un líder impredecible y una ventana de oportunidad que se cerró antes de tiempo.
El ministro asegura que tiene opciones más baratas. Ojalá. Pero mientras tanto, el mercado mira con desconfianza, el riesgo país no baja de 600 y las reservas siguen siendo un problema. La «decisión» de no emitir deuda suena más a no poder que a no querer.
Y mientras Caputo sigue con sus conferencias, nosotros acá, con el riesgo país en la nuca, esperando que ese «boom» que nadie imagina no sea un estallido. Lo único que se le detona a Caputo es el orto cuando se lo abrochan y le dan la comisión. El resto, puro humo.


























