El ingeniero Castellanos, socio vitalicio de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, rompió el silencio tras cruzarse con Javier Milei durante el acto por el aniversario de la entidad. Acusó al Presidente de «mentir continuamente», cuestionó el aumento de la pobreza y el cierre de fábricas, y reveló que desde Presidencia intentaron que lo expulsaran del evento.
El hombre que interrumpió el discurso de Javier Milei durante el aniversario de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires habló por primera vez y redobló sus críticas al Gobierno. Se trata del ingeniero Castellanos, socio vitalicio de la institución, quien aseguró que el Presidente «miente continuamente», denunció el deterioro económico y cuestionó que el mandatario siga defendiendo su programa económico mientras, según afirmó, «las fábricas cierran» y crece la pérdida de empleo.
El episodio ocurrió cuando Milei exponía ante empresarios e inversores y fue interrumpido desde el auditorio por un asistente que cuestionó la situación fiscal del país. El Presidente reaccionó de inmediato, abandonó el tono de su discurso y respondió desde el escenario: «Estamos sentando las bases para cien años de liberalismo. Si no te gusta, andate a Cuba», antes de agregar que será «reelecto» y tendrá «cuatro años más» de gobierno.
Horas después, el hombre que protagonizó el cruce fue identificado por La Nación como el ingeniero Castellanos, quien ofreció una versión muy distinta de lo ocurrido y profundizó sus cuestionamientos.
«Miente continuamente. La pobreza ha aumentado, las fábricas cierran, se quedan sin laburo; y este viene a hablar con teorías de mierda», afirmó el empresario, quien además sostuvo que habla desde la experiencia acumulada tras «80 años de vida» observando la evolución económica del país.
Sus declaraciones apuntaron directamente contra el relato económico del Gobierno, al considerar que los indicadores sociales y productivos contradicen el optimismo expresado por el Presidente durante su exposición ante la Bolsa de Comercio.
Castellanos también cuestionó el fuerte operativo de seguridad desplegado para el acto. Según relató, le llamó la atención la cantidad de efectivos y agentes presentes alrededor del mandatario.
«Había una terrible cantidad de custodios, policías encubiertos, otros no encubiertos y tipos de civil. Lo único que faltaba era que viniera el FBI», ironizó.
El empresario reveló además que, tras el intercambio con Milei, recibió presiones para abandonar el salón.
«Me mandaron a que me calle la boca», aseguró.
De acuerdo con la reconstrucción publicada por La Nación, personal de Presidencia solicitó a las autoridades de la Bolsa de Comercio que retiraran al socio vitalicio del recinto. Sin embargo, los organizadores rechazaron el pedido.
«Sáquenlo ustedes si quieren y asuman las consecuencias. Nosotros no vamos a echar a un socio», habría sido la respuesta de las autoridades de la institución a los funcionarios nacionales.
El episodio volvió a poner en evidencia el estilo confrontativo de Milei frente a las críticas públicas. En lugar de responder exclusivamente sobre el planteo económico, el Presidente apeló nuevamente a una de sus frases habituales contra quienes cuestionan su gestión, vinculando la crítica con una supuesta defensa del modelo cubano.
El cruce se produjo en un contexto en el que el Gobierno busca consolidar el respaldo del sector empresario y financiero, mientras enfrenta cuestionamientos por la situación de la actividad económica, el cierre de industrias y la evolución del empleo en distintos sectores productivos. La escena terminó convirtiéndose en uno de los momentos políticos más comentados de la jornada y volvió a reflejar el creciente clima de tensión entre el Presidente y quienes cuestionan públicamente el rumbo de su administración.



























