El Tribunal Oral Federal N° 7 (TOF 7) retomó este martes las audiencias en la denominada Causa Cuadernos, en una jornada que contó con la declaración del financista Leonardo Fariña, quien ratificó su versión sobre el entramado de corrupción vinculado a la obra pública durante los gobiernos kirchneristas. Bajo juramento de verdad, el arrepentido que destapó las maniobras de lavado de activos de Lázaro Báez en la causa por la “ruta del dinero K” aseguró ahora como testigo que el empresario “era un depositario de confianza” del fallecido ex presidente Néstor Kirchner.
“Báez era amigo con todas las letras” y a su vez “tenían una relación comercial”, explicó Fariña, quien también complicó la situación de uno de los acusados en el caso Cuadernos, el ex secretario de Obra Pública José López. Según recordó el financista, Báez negociaba con López en persona los pagos. “Báez levantaba un teléfono, iba y cobraba”, aseguró, y tenía como interlocutor a López, el funcionario que en 2016 fue sorprendido intentando esconder de madrugada bolsos con 9 millones de dólares en un convento.
Los encuentros con Kirchner en la chacra de Báez
A preguntas del juez Germán Castelli sobre si había conocido personalmente al ex presidente Néstor Kirchner, Fariña relató que lo vio en dos oportunidades en la chacra de Lázaro Báez, en Santa Cruz. Según declaró, el primer encuentro ocurrió en 2010 durante un asado y un partido de fútbol organizados por el empresario, del que participaron, entre otros, Báez, su hijo Martín, Jorge Bringas, Claudio Bustos y Tito Martín. “Comimos un asado juntos, intercambiamos algunas palabras”, recordó al respecto.
Sobre una segunda ocasión, indicó que también se desarrolló en la chacra de Báez, aunque fue un encuentro más breve. “Nosotros nos fuimos al quincho y ellos estaban con un grupo de personas atrás de un invernadero”, explicó. Fariña aclaró que no mantenía una relación personal con el ex mandatario y señaló que “mi relación directa era con Lázaro”.
Fuerte contrapunto entre fiscalía y defensas
La declaración de Fariña derivó en un duro enfrentamiento entre la fiscalía y las defensas a raíz de las preguntas vinculadas con la denominada Operación Puf, la investigación por presuntas maniobras destinadas a desacreditar la causa de los Cuadernos y la figura de los arrepentidos. Las defensas objetaron reiteradamente esa línea de interrogatorio al considerar que era ajena al objeto del juicio.
Sin embargo, la fiscal Fabiana León sostuvo que fueron los propios abogados quienes habían habilitado esos temas durante la audiencia. “Son puertas que abrieron las defensas. Una defensa fue la que empezó con el tema D’Alessio. Hay que ser coherente”, respondió la representante del Ministerio Público. La fiscal agregó que las preguntas resultaban relevantes para comprender el contexto de los hechos narrados por el testigo. “Aunque no quieran escuchar lo que tiene para decir, es importante lo que tiene para decir de lo que él vivió”, afirmó.
El abogado de la ex presidenta Cristina Kirchner, Carlos Beraldi, adelantó que mantendría su objeción y cuestionó especialmente una pregunta vinculada con la cobertura mediática de determinadas noticias. “Estamos entrando en un terreno escandaloso. Que la pregunta vaya dirigida a qué medio cubre una determinada noticia y que haga referencia a C5N me parece una pregunta escandalosa, propia de la línea de conducta que lleva adelante esta fiscalía”, sostuvo. El defensor Maximiliano Rusconi afirmó que “es un escándalo lo que estamos advirtiendo”.
La frase célebre de Fariña: “Me pidieron ficción y les di ficción”
Durante el interrogatorio, Fariña también se refirió a una de sus frases más recordadas durante las entrevistas que brindó años atrás: “Me pidieron ficción y les di ficción”. “Sí, es célebre esa frase. Fue en un contexto en el que estaba básicamente siendo enemigo público desde todos los ángulos del mundo por ciertas decisiones que tomé en mi vida. Equivocadas. Por esa estupidez de tener que ostentar. Era una frase elegante para sostener una mentira”, afirmó el financista.
Sobre la “operación puff”, sostuvo que era una versión que lo vinculaba a un supuesto entramado para manipular su declaración como arrepentido. “Nada de lo que hayan dicho con respecto a mi supuesto guionamiento o supuestas relaciones impropias con funcionarios judiciales es verdadero”.
El cartel de la obra pública y la “celeridad en los cobros”
Uno de los puntos centrales del testimonio de Fariña fue la descripción del sistema de cartelización de la obra pública. Según el financista, la Cámara Argentina de la Construcción aglomeraba a las principales empresas del sector y decidía entre sus miembros quién ganaba cada licitación, quién tenía acceso a la próxima obra y quién quedaba excluido.
Fariña señaló que Lázaro Báez era un “marginado” de ese sistema. Su empresa, Austral Construcciones, no formaba parte del núcleo duro de la Cámara. Sin embargo, a pesar de esa exclusión, Báez logró acceder a millonarios contratos de obra pública durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. La pregunta sobre cómo lo logró es uno de los ejes de la investigación.
Otro dato relevante aportado por Fariña fue la velocidad con la que Austral Construcciones cobraba sus certificados de obra. “Ellos cobraban muy rápido en relación a los tiempos normales del Estado”, declaró el financista. La agilidad en los pagos, en un contexto de demoras estructurales en la administración pública, es un indicador que la fiscalía considera clave para acreditar la existencia de un trato diferencial hacia las empresas vinculadas al poder político.
El contexto del juicio y la palabra de Lavagna
La declaración de Fariña fue acompañada por los testimonios del exministro de Economía Roberto Lavagna y de la exdiputada nacional Mariana Zuvic, quienes también fueron convocados por el tribunal. Lavagna ya había declarado en el juicio por la causa Vialidad, donde recordó su salida del ministerio y mencionó una investigación interna por presunta cartelización en la adjudicación de obras viales en distintas zonas del país, que derivó en la suspensión de alrededor de veinte proyectos dependientes del Ministerio de Planificación Federal.
Lavagna aseguró que informó de manera directa al entonces presidente Néstor Kirchner sobre esta “preocupación” y su intención de impulsar una investigación. También recordó las advertencias que llegaron desde el Banco Mundial en 2005 por sospechas de cartelización y sobreprecios en la obra pública. De ese trabajo que encomendó surgieron evidencias de sobrecostos por un 20 por ciento en obras viales.
Zuvic, por su parte, fue una de las denunciantes más activas de presuntos casos de corrupción vinculados a los gobiernos kirchneristas. Al ser consultada sobre la forma de gestionar del ex presidente vinculado a la recaudación, aseguró: “Tenía un absoluto control, era un obsesivo y llevaba esa tarea de manera cotidiana”. También afirmó que “fue el régimen político más perverso, destructivo y corrupto de la historia argentina”.
La Causa Cuadernos investiga presuntos hechos de corrupción vinculados a la obra pública durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. La investigación se originó a partir de los cuadernos escritos por el ex chofer Oscar Centeno, que documentaban presuntas entregas de dinero ilegal en la órbita del entonces Ministerio de Planificación Federal. Entre los principales acusados se encuentra la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, el exministro Julio De Vido y varios empresarios.


























