El peritaje realizado al teléfono del exasesor de Milei reveló mensajes, fotografías y llamadas intercambiadas antes, durante y después del atentado. “Hermano, en este momento le dispararon”, le escribió un contacto identificado como E.C.G. La Justicia boliviana investiga si el consultor fue el autor intelectual del ataque.
La investigación contra Fernando Cerimedo por el ataque armado contra Nadia Beller incorporó una nueva pieza que agrava su situación judicial: una serie de mensajes extraídos de su teléfono muestra que el consultor argentino recibió información en tiempo real sobre los movimientos de la víctima y el atentado perpetrado frente a un hotel de Santa Cruz de la Sierra.
Cerimedo, exasesor digital de Javier Milei y colaborador del presidente boliviano Rodrigo Paz, permanece detenido preventivamente mientras la Fiscalía investiga su posible responsabilidad como autor intelectual del hecho. Beller, su expareja, sobrevivió después de recibir tres disparos.
Los mensajes forman parte del análisis técnico realizado sobre el teléfono secuestrado al consultor. En la conversación aparece un contacto identificado con las iniciales E.C.G., quien le habría enviado fotografías, videos y reportes sobre lo que sucedía en las inmediaciones del hotel antes y después del tiroteo.
La secuencia no comienza cuando el ataque ya era una noticia pública. Los intercambios difundidos contienen referencias previas a la llegada de Beller, consultas sobre su ubicación y mensajes que sugieren que varias personas aguardaban en la zona.
“¿Les digo que la busquen por ahí?”, preguntó el contacto. Más adelante escribió: “Desde las 20.15 están por ahí. No reportaron que ingresó. Seguirán nomás por ahí”.
En otro tramo de la conversación, Cerimedo habría informado: “Está llegando ella”. Después, el contacto envió una fotografía y preguntó: “¿Es ella?”. La respuesta posterior indicó: “Acaba de ingresar”.
Estos intercambios son especialmente relevantes porque podrían demostrar que Cerimedo no recibió información casual después del atentado, sino que estaba comunicado con una persona que conocía los movimientos de Beller antes de que fuera atacada.

“Hermano, en este momento le dispararon”
El mensaje más comprometedor fue enviado alrededor de las 20.54, prácticamente en simultáneo con el ataque: “Hermano, en este momento le dispararon. Está herida”.
La comunicación continuó con más detalles: “Un Yango, dos tipos en motocicleta”. También fueron enviadas imágenes de la fachada, de la llegada de los servicios de emergencia y del traslado de Beller.
“Al parecer no comprometió órganos”, señaló posteriormente el contacto, acompañado por un archivo audiovisual. La precisión y la velocidad de los reportes indican que quien transmitía la información tenía acceso directo o indirecto a lo que ocurría en el lugar.
El registro incluye además numerosas llamadas entre Cerimedo y E.C.G. Algunas aparecen eliminadas, por lo que los investigadores intentan establecer quién borró esa información, en qué momento lo hizo y cuál fue el contenido de las conversaciones.
La existencia de mensajes borrados no prueba por sí misma una participación criminal, pero adquiere importancia dentro de una secuencia que contiene fotografías del lugar, vigilancia previa, reportes sobre la ubicación de la víctima y una notificación prácticamente simultánea al tiroteo.

Una nota escrita antes del atentado
El peritaje también encontró una anotación fechada varios días antes del ataque. El texto decía: “No digas a nadie. Pero nos vendió la amiga de Enrique, ¿te acordás? La Nadia. O la eliminamos ya o estamos jodidos. ¿Conocés a alguien que pueda hacer el trabajo?”.
La Justicia deberá determinar quién escribió esa nota, en qué contexto fue producida y si la mujer mencionada era efectivamente Nadia Beller. También deberá establecer si la palabra “eliminar” se utilizó como referencia a una agresión física o con otro significado.
No obstante, la aparición de esa frase dentro del teléfono de Cerimedo, sumada a los mensajes intercambiados durante el seguimiento y el ataque, constituye uno de los elementos centrales de la acusación.
En otros chats, Cerimedo y su contacto hablaban de una supuesta traición de Beller, a quien acusaban de trabajar “con los gringos” y conspirar contra intereses del Gobierno boliviano. La víctima aseguró después del atentado que poseía información sobre presuntos negocios irregulares y conversaciones que comprometían a funcionarios.
¿Quién es E.C.G.?
Nadia Beller identificó públicamente al contacto E.C.G. como Erick Correa Gonzales, a quien señaló como integrante de la estructura de inteligencia de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico de Bolivia. El expresidente Evo Morales realizó la misma acusación.
Esa identidad todavía debe ser confirmada formalmente dentro del expediente. La coincidencia de las iniciales y las afirmaciones públicas no reemplazan la verificación judicial del número telefónico, la titularidad de la línea y la participación concreta de esa persona.
Si la investigación confirmara que el interlocutor pertenecía a un organismo de inteligencia estatal, el caso dejaría de limitarse a un presunto ataque contratado por motivos personales. También abriría interrogantes sobre la posible utilización de estructuras policiales o de información reservada para vigilar a Beller y facilitar el atentado.
Los presuntos tiradores
La Policía boliviana informó que logró identificar a los dos presuntos autores materiales. Uno de ellos sería de nacionalidad colombiana, aunque sus nombres no fueron revelados para evitar entorpecer los operativos.
Los agresores llegaron a las inmediaciones del hotel vestidos como repartidores y se movilizaban en una motocicleta. Después de dispararle a Beller, abandonaron el vehículo y escaparon. La Fiscalía intenta reconstruir quién los contrató, cómo recibieron la información sobre la víctima y qué personas participaron en la logística.
Cerimedo fue detenido horas después en el aeropuerto de Viru Viru cuando se disponía a viajar hacia Buenos Aires. Su defensa niega que haya ordenado el ataque y cuestiona la interpretación de los elementos incorporados a la causa.
La culpabilidad del consultor solo podrá ser determinada mediante una sentencia. Sin embargo, los nuevos mensajes modifican sustancialmente el escenario: Cerimedo habría recibido fotografías, datos sobre la llegada de Beller y reportes del atentado mientras los hechos todavía estaban desarrollándose.
La Fiscalía deberá comprobar la autenticidad integral de las conversaciones, recuperar los registros eliminados e identificar a todas las personas que participaron en los intercambios. La pregunta central ya no es solamente quién disparó, sino quién sabía que el ataque iba a producirse y por qué Cerimedo recibía información minuto a minuto.

























