La hermana del Presidente, Karina Milei, diseñó un plan para formar militantes libertarios en todo el país. Charlas, debates, cursos con ministros y un perfil «anti casta» bien aceitado. El objetivo: crear una «comunidad» de fieles que en 2027 sean capaces de ampliar la representación del partido. O sea, después de dos años de gobierno, descubrieron que para ganar elecciones hace falta gente que milite. Y ahora quieren fabricarla en serie, como si los cuadros políticos se hicieran con manuales y tutoriales de YouTube. Mientras tanto, la militancia de verdad, la que labura en los barrios, la que no cobra sueldo del Estado, mira de reojo y se pregunta si estos nuevos «formados» van a salir con el librito bajo el brazo a vender motosierra en la feria.
El país sigue haciendo cuentas para ver si llega a fin de mes —si la nafta vuelve a subir, si los jubilados van a poder pagar los remedios o si a los pibes de 14 ya les están reservando cama en el sistema penal— pero en la Casa Rosada la prioridad estratégica parece ser otra: fabricar militantes. Sí, fabricar. Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, hermana del jefe y administradora del tablero libertario con pulso firme y uñas impecables, puso en marcha un plan para entrenar cuadros políticos propios dentro de La Libertad Avanza. Porque después de dos años de gobierno alguien en el laboratorio del poder descubrió una verdad revolucionaria: para ganar elecciones, además de tweets y motosierra, hace falta gente que milite.
La iniciativa busca que las regionales provinciales del espacio puedan impulsar la formación de nuevos referentes políticos que, en el futuro, se conviertan en dirigentes capaces de ampliar la representación del partido y defender las ideas del presidente Javier Milei . En criollo: después de dos años de gestión, se dieron cuenta de que no tienen militancia propia y que los libertarios de verdad, esos que saltaban en los actos con la motosierra, no alcanzan para ganar elecciones en todo el país.
LA FÁBRICA DE SOLDADOS DE KARINA
El plan, que podría estar listo a mediados de año, contempla la creación de instancias formativas con la participación de integrantes del Poder Ejecutivo nacional. La propuesta apunta a «crear una comunidad» que nuclee a simpatizantes y militantes del espacio libertario, integrándolos a través de actividades políticas y sociales . O sea, una especie de secta con carné y cursos de actualización.
Entre las herramientas previstas se encuentra la apertura de un canal de capacitación que incluirá charlas, debates y cursos con la participación de ministros y referentes del oficialismo . Habrá que ver qué enseñan. Seguramente materias como «Cómo odiar al Estado mientras cobrás un sueldo estatal», «Introducción al lawfare para principiantes», «La motosierra: uso y abuso en la función pública» y «Villa libertaria: cómo vivir del cuento sin laburar un carajo».
El objetivo, dicen, es consolidar el perfil «anti casta» de los militantes y reforzar su formación ideológica . Una joya. Porque no hay nada más anti casta que armar una estructura partidaria con financiamiento público, con ministros dando cátedra y con la hermana del presidente manejando los hilos. Eso sí que es coherencia.
LA EXPERIENCIA BONAERENSE Y EL ASALTO A CABA
Según la información, ya existen algunas experiencias en marcha, especialmente en la provincia de Buenos Aires, donde el armado territorial es clave para disputarle el conurbano al peronismo. El plan también contempla avanzar en iniciativas similares en la Ciudad de Buenos Aires, un distrito clave para el oficialismo en los próximos desafíos electorales .
Es decir, Karina quiere copar la Capital. Y para eso necesita soldados. Porque la Ciudad, gobernada por los Macri desde hace 19 años, es el botín más codiciado. Ya se sabe que Manuel Adorni suena como candidato, pero para eso necesita una estructura que lo banque. Y acá entran los nuevos militantes formados en las escuelitas libertarias.
LA CENTRALIZACIÓN DEL ADOCTRINAMIENTO
Las autoridades nacionales del partido trabajan además en unificar criterios y centralizar la metodología de estas instancias formativas, con la intención de ordenar y sistematizar la capacitación tanto de la militancia activa como de quienes buscan acercarse al espacio . O sea, quieren que todos piensen igual, repitan las mismas consignas y salgan a la calle con el mismo libreto. Una especie de pensamiento único con olor a incienso y sabor a reality show.
El proyecto que impulsan los equipos políticos vinculados a Karina Milei podría estar listo a mediados de este año, en un contexto en el que el oficialismo comienza a delinear su estrategia territorial con la mirada puesta en consolidar el armado político rumbo a 2027 .
LA IRONÍA FINAL
Lo más gracioso de todo esto es que el discurso libertario siempre se vendió como la anti política, la anti casta, la anti todo. Los tipos decían que no necesitaban militancia, que las ideas se imponían solas, que el pueblo los seguía por convicción y no por clientelismo. Pero ahora, cuando se acerca la elección y ven que sin estructura no se gana, salen a fabricar militantes como quien fabrica salchichas.
Y mientras tanto, en los barrios, los verdaderos militantes, los que laburan todos los días, los que no cobran un peso del Estado, los que ponen el cuerpo en las marchas y en los comedores, miran con sorna esta movida. Porque ellos saben que la militancia no se fabrica en un curso de seis meses con ministros dando charlas TED. La militancia se hace en la calle, en el frío, en la lluvia, en el barro. Pero claro, eso no sale en los manuales de Karina.
CIERRE
El plan de Karina Milei es un intento desesperado por construir lo que nunca tuvieron: una estructura partidaria. Pero en lugar de laburar el territorio de verdad, prefieren crear una «comunidad» virtual de fieles que repitan consignas y salgan a votar cuando les tocan el timbre. El problema es que la política no es un curso online. Y los votos, querida Karina, no se consiguen con tutoriales.
Mientras tanto, los libertarios de la primera hora, esos que creían en la libertad sin ataduras, ven cómo su partido se convierte en una secta verticalista manejada por la hermana del líder. Pero bueno, eso también es libertad. La libertad de hacer lo que Karina dice.


























