Los últimos dos boletos a las semifinales del Mundial FIFA 2026 quedaron definidos tras una jornada cargada de tensión, alargues y emociones. Inglaterra remontó a Noruega para imponerse 2-1 en tiempo suplementario, mientras que Argentina necesitó llegar hasta la prórroga para derrotar 3-1 a Suiza. El torneo ya tiene confirmados sus dos grandes cruces: Francia enfrentará a España y la Albiceleste reeditará frente a Inglaterra uno de los clásicos más emblemáticos de la historia de los Mundiales.
Los cuartos de final concluyeron como había transcurrido buena parte del campeonato: sin margen para el error y con partidos que obligaron a los favoritos a sacar lo mejor de sí mismos. Ni Inglaterra ni Argentina consiguieron resolver sus compromisos durante los noventa minutos reglamentarios. Ambas selecciones debieron atravesar el tiempo suplementario para asegurar un lugar entre los cuatro mejores del planeta y mantener intacto el sueño de levantar la Copa del Mundo.
La jornada comenzó en Miami con un duelo intenso entre Noruega e Inglaterra. El conjunto escandinavo volvió a demostrar por qué fue una de las grandes revelaciones del certamen y golpeó primero por intermedio de Andreas Schjelderup, quien aprovechó una desatención defensiva para abrir el marcador y obligar al seleccionado inglés a modificar rápidamente su planteo.
Noruega, que venía de protagonizar una de las grandes sorpresas del Mundial al eliminar a Brasil, se mostró ordenada, intensa y dispuesta a defender cada metro del terreno. Inglaterra tuvo la pelota durante largos pasajes, pero encontró dificultades para generar profundidad ante una defensa compacta y un rival que buscaba acelerar cada recuperación.
La reacción inglesa llegó antes del descanso. Jude Bellingham, una de las grandes figuras del torneo, apareció en el área para marcar el empate y devolverle tranquilidad a un equipo que hasta ese momento no encontraba precisión en los últimos metros. El gol cambió el desarrollo del encuentro y abrió una segunda mitad mucho más equilibrada, atravesada por la intensidad física y algunas decisiones arbitrales que alimentaron la controversia.
Noruega incluso consiguió volver a convertir, pero la acción fue anulada después de la intervención del VAR. El conjunto escandinavo sostuvo su resistencia y llevó el encuentro hasta el tiempo suplementario, mientras Inglaterra acumulaba posesión sin poder transformar ese dominio en una ventaja concreta.
En la prórroga volvió a emerger Bellingham. El mediocampista aprovechó un error del arquero Ørjan Nyland y marcó el 2-1 definitivo, completando su doblete y entregándole a Inglaterra el pasaje a las semifinales. Su actuación volvió a confirmar el peso que adquirió dentro de una selección que no siempre brilló, pero que supo resistir, remontar y resolver los momentos decisivos.
Con sus dos goles frente a Noruega, Bellingham llegó a seis tantos en el campeonato y se consolidó como una de las figuras principales del recorrido inglés. Inglaterra volvió a instalarse entre los cuatro mejores y aguardó durante algunas horas para conocer a su próximo rival.
La respuesta llegó en Kansas City, donde Argentina enfrentó a Suiza ante 69.045 espectadores en el Arrowhead Stadium. Desde antes del comienzo, el encuentro estuvo atravesado por un clima de emoción y homenaje. Los futbolistas argentinos lucieron brazaletes negros en memoria de Antonio Rattín, histórico capitán de Boca Juniors y de la Selección Argentina, fallecido ese mismo día a los 89 años. También se realizó un minuto de silencio dispuesto por la FIFA por la muerte del mediocampista sudafricano Jayden Adams, quien había disputado los tres partidos de la fase de grupos con su selección.
Una vez iniciada la acción, Argentina salió decidida a imponer condiciones. El vigente campeón del mundo asumió el control de la pelota, adelantó sus líneas y encontró la apertura del marcador con un cabezazo de Alexis Mac Allister después de un centro de Lionel Messi.
La ventaja premió el mejor comienzo argentino, aunque no consiguió quebrar definitivamente el orden suizo. El conjunto helvético se mantuvo en partido, ajustó las marcas y fue reduciendo los espacios para impedir que Messi y los mediocampistas argentinos pudieran jugar con comodidad entre líneas.
Suiza volvió a demostrar las virtudes que la habían llevado hasta los cuartos de final. Con disciplina táctica, presión sobre la salida argentina y una defensa preparada para resistir durante largos períodos, el equipo europeo fue equilibrando el encuentro hasta encontrar el empate por intermedio de Dan Ndoye.
El 1-1 transformó el partido. Argentina perdió parte de la fluidez de la primera mitad y debió enfrentarse a un rival que encontró confianza en la igualdad. Suiza comenzó a disputar cada pelota con mayor intensidad y consiguió llevar el encuentro hasta una zona de incertidumbre en la que cualquier error podía significar la eliminación.
El escenario cambió cuando Breel Embolo recibió la segunda tarjeta amarilla y dejó a Suiza con diez futbolistas. La acción necesitó una revisión para corregir una confusión inicial de identidad, pero la expulsión terminó confirmada y condicionó el tramo decisivo.
Argentina afrontó el tiempo suplementario con superioridad numérica, aunque la resistencia suiza no se quebró de inmediato. El equipo de Lionel Scaloni acumuló posesión, buscó ensanchar el campo y trató de encontrar espacios ante un bloque cada vez más retrasado. Suiza defendió cerca de su área y comenzó a jugar con la posibilidad de llegar a una nueva definición por penales, después de haber eliminado de ese modo a Colombia.
La clasificación argentina comenzó a tomar forma cuando Julián Álvarez encontró el espacio necesario y marcó el 2-1 en la prórroga. La aparición del delantero rompió una resistencia que parecía interminable y liberó a una selección que había acumulado desgaste, frustración y ansiedad frente a un adversario que se negaba a rendirse.
Con Suiza obligada a adelantar sus líneas, Argentina aprovechó los espacios que comenzaron a aparecer. En el cierre, Lautaro Martínez convirtió el 3-1 definitivo y selló el pasaje a las semifinales. El resultado terminó siendo amplio, aunque el desarrollo mostró un partido mucho más exigente, que solo pudo resolverse después de ciento veinte minutos.
La clasificación volvió a dejar en evidencia el carácter competitivo del equipo de Scaloni. Como había sucedido frente a Egipto en los octavos de final, Argentina atravesó momentos de enorme dificultad, perdió por instantes el control del encuentro y necesitó respuestas desde el banco para mantenerse con vida. La diferencia fue que esta vez dispuso de superioridad numérica durante buena parte de la prórroga y logró aprovecharla en el tramo final.
Con los resultados quedaron confirmadas las semifinales del Mundial 2026. Francia y España protagonizarán el primer cruce el martes 14 de julio, mientras que Argentina e Inglaterra se enfrentarán un día después en Atlanta.
El próximo miércoles 15 de julio, Argentina e Inglaterra volverán a encontrarse en un escenario mundialista para disputar mucho más que un lugar en la final. La Albiceleste buscará seguir defendiendo el título conquistado en Catar 2022 frente a un seleccionado inglés impulsado por el gran momento de Jude Bellingham, autor de un doblete en cuartos y seis goles en el torneo. Después de dos clasificaciones trabajadas y resueltas en el tiempo suplementario, ambos equipos prometen protagonizar una semifinal con aroma de clásico y escribir un nuevo capítulo de una de las rivalidades más intensas y trascendentes de la historia de las Copas del Mundo.



























