El exjefe de Gobierno porteño resucitó de su ostracismo legislativo y fue al canal de Gelatina a cantar la posta: con La Libertad Avanza no piensa juntarse ni para comprar facturas. Dijo que Adorni, Bullrich o Pilar Ramírez pueden ser los candidatos que quieran, pero él va a estar enfrente. Lo más jugoso: dejó la puerta abierta al peronismo no K para armar un frente «de unidad porteña». Mientras tanto, el PRO se desangra, los libertarios le chupan la sangre y el Wason se perfila como el líder de la resistencia centrista. Agarrate, Catalina, que viene segunda vuelta en CABA.
Horacio Rodríguez Larreta apareció este miércoles en el canal de streaming Gelatina y soltó una catarata de definiciones que deberían preocupar tanto al PRO como a La Libertad Avanza. El ex jefe de Gobierno, que llevaba meses escondido en la Legislatura como un oso en invierno, se sentó con Pedro Rosemblat y dejó clarísimo que con los libertarios no piensa mezclarse ni aunque le paguen en dólares. «¿Con ellos?. No. Con La Libertad Avanza no tengo nada que ver», dijo con una contundencia que hasta Rosemblat aplaudió por lo bajo.
Pero lo más picante no fue el portazo a Milei y compañía. Fue la señal que mandó al peronismo. En un diálogo directo con el conductor, que se declama peronista, Larreta largó: «Yo sé que vos sos peronista y escucho cosas que decís, y a veces coincido. He trabajado con gente que viene del peronismo durante toda mi carrera».
Traducción: si los muchachos del peronismo no kirchnerista quieren sumarse a un frente «de unidad porteña» para voltear a los libertarios en CABA, Larreta tiene el teléfono desbloqueado.
LA DECLARACIÓN TEXTUAL (Y LO QUE IMPLICA)
«Con La Libertad Avanza no tengo nada que ver». En política, eso es casi un insulto. Larreta no dijo «no coincido en algunas cosas». Dijo «no tengo nada que ver». Una diferencia abismal que marca un quiebre definitivo con el espacio que hoy gobierna la Nación.
Sobre los posibles candidatos libertarios en la Ciudad, fue igual de filoso: «La Libertad Avanza va a poner al mejor candidato posible, sea Adorni, Patricia o Pilar. Pero a quien pongan, yo voy a tener una posición diferente». O sea, vengan de a uno, vengan de a todos, él va a estar enfrente.
Y después soltó la perla que abrió el juego a la oposición peronista: «He trabajado con gente que viene del peronismo durante toda mi carrera». No mencionó a Massa, ni a Cristina, ni a Kicillof. Habló de «gente que viene del peronismo». Ahí entran desde Florencio Randazzo hasta Miguel Ángel Pichetto, pasando por todos los gobernadores del interior que miran con cagazo el avance libertario.
EL CONTEXTO QUE NO VAS A VER EN LOS TITULARES
Larreta viene de lanzar «Metrópolis», su nuevo think tank, desde donde promueve la «Segunda Transformación» de Buenos Aires. En el video de presentación, se le vio caminando por el sur de la Ciudad, ese lugar que el PRO gobierna desde hace 20 años pero que sigue siendo el patio trasero de la desigualdad.
Dijo que «no existe una ciudad posible en dos velocidades, con una que avance cada vez más rápida y moderna y otra cada vez más postergada». Dicho por un ex jefe de Gobierno, es una autocrítica. Dicho por un candidato, es una promesa de campaña.
El dato de fondo: la pobreza en la Ciudad aumentó un 70% en los últimos dos años. Gente durmiendo en la calle como no se veía desde 2001. La actividad económica cayó, el empleo no registrado creció, y los que tienen laburo no llegan a fin de mes. En ese contexto, un candidato que hable de integración urbana y desarrollo del sur puede tener más llegada que un libertario que repite «no hay plata» mientras ajusta hasta los huesos.
LA MUERTE DEL PRO Y EL RESURGIR DEL WASON
El PRO está hecho pelota. Lo sabe Mauricio, lo sabe Patricia, lo sabe hasta el último militante que ve cómo sus dirigentes se pelean por migajas libertarias mientras el partido se desangra. En las últimas elecciones porteñas, el PRO salió tercero. La Libertad Avanza les ganó, y por si fuera poco, Patricia se fue con los violetas dejando un tendal de cadáveres amarillos.
Larreta, en cambio, parece haber entendido que el futuro no está en competir con Milei por la derecha, sino en construir una alternativa de centro que pueda dialogar con el peronismo moderado. Es la misma jugada que hizo en 2015 cuando se alió con el massismo para ganar CABA.
LO QUE VIENE
Larreta volvió. Le dijo a los libertarios que no quiere saber nada con ellos, le guiñó el ojo al peronismo, y se plantó como el principal opositor al modelo mileísta en la Ciudad.
El PRO, que lo ninguneó durante años, ahora lo necesita. Los libertarios, que lo subestimaron, ahora tienen un contrincante que conoce cada baldosa de la Ciudad. Y los peronistas no K tienen un teléfono para llamar si quieren voltear al oficialismo en el distrito más rico del país.
La pelea por CABA en 2027 va a ser a muerte. Y Larreta, que venía muerto, resultó que estaba de paro.


























