Robert, uno de los mastines ingleses que acompañaban al presidente Javier Milei, murió esta semana tras una cirugía. El mandatario lo consideraba parte de su sostén emocional y hasta de su «consejo personal». Mientras la Quinta de Olivos vive un duelo, más de 60 pacientes oncológicos fallecieron por falta de medicamentos durante la gestión libertaria, según documentó una demanda judicial. El Instituto Nacional del Cáncer fue desmantelado, los programas de prevención suspendidos y miles de enfermos dependen hoy de redes clandestinas en Facebook para conseguir remedios que antes proveía el Estado. Entre el dolor por un perro y la muerte evitable de decenas de personas, una pregunta incómoda sobrevuela: ¿qué vidas importan en la Argentina de Milei?
Buenos Aires, 7 de marzo de 2026 – En la residencia de Olivos, el clima es de duelo. Robert, uno de los clones de Conan, el perro al que Milei definió como su «verdadero y más grande amor», murió en las últimas horas tras someterse a una cirugía en la clínica Burgess de San Isidro. El Presidente le había puesto Robert en homenaje al economista Robert Lucas y, según sus propias palabras, el animal cumplía la función de «contenerlo emocionalmente y pelear contra la oscuridad».
La noticia conmovió al círculo libertario y encendió las alarmas sobre el estado anímico del mandatario. Los antecedentes están a la vista: cuando Conan murió en 2017, Milei gastó 50 mil dólares en clonarlo y comenzó un periplo esotérico que, según él mismo, lo llevó a tener una conversación con Dios que terminó de convencerlo de lanzarse a la política. El año pasado, hizo traer desde Estados Unidos un nuevo clon al que llamó «Junior».
Pero mientras el Presidente procesa esta pérdida, afuera de los muros de Olivos hay otras muertes que no merecieron portales ni condolencias oficiales.

Los muertos que no importan
Una demanda judicial presentada por organizaciones de pacientes contra el gobierno de Javier Milei documentó que más de 60 personas con cáncer fallecieron por falta de acceso a sus medicamentos desde la suspensión del programa DADSE (Dirección de Asistencia Directa por Situaciones Especiales) en marzo de 2024 . El dato, confirmado por la Federación de Profesionales de la Salud (FESPROSA), expone la cara más cruel del ajuste: pacientes que se quedaron sin tratamiento y murieron mientras el Estado se desentendía .
El caso de Alexis Almirón se volvió emblemático. Tenía 22 años y un linfoma agresivo. La solicitud de su medicación llegó al banco de drogas del gobierno el 11 de diciembre de 2023, un día después de la asunción de Milei. Pasaron los meses. Su madre, Claudia Caballero, llamó desesperadamente a DADSE mientras el cáncer se expandía del cuello al cerebro y al estómago. Intentó juntar los 20 mil dólares que costaba el tratamiento mensual, pero no pudo. Alexis murió el 12 de marzo de 2024. Al día siguiente, el Ministerio de Salud llamó a su madre para avisarle que la medicación había llegado .
Hoy, los pacientes oncológicos que perdieron la cobertura estatal dependen de redes clandestinas en Facebook para conseguir remedios. Publican mensajes encriptados, intercambian sobrantes de medicación donados por familias de pacientes fallecidos. Cuando la red social detecta estas publicaciones, las elimina por violar sus políticas. Pero siempre aparece un grupo nuevo .
El desmantelamiento del sistema oncológico
Los casos no son aislados. Desde que Milei asumió, el presupuesto del Ministerio de Salud cayó un 34% en términos reales . El Instituto Nacional del Cáncer (INC), creado en 2010 para diseñar políticas de prevención y control, fue absorbido por la cartera sanitaria y perdió el 37% de su personal . Su presupuesto actual es un 61% inferior al ejecutado en 2023 .
El gobierno justificó la medida argumentando «duplicidad de tareas» y denunció «compras ineficientes» de la gestión anterior . Pero los especialistas alertan sobre las consecuencias. En febrero de 2026, el Ministerio desmanteló el Programa Nacional de Cuidados Paliativos, que formaba médicos para aliviar el dolor severo de pacientes terminales. Seis de sus ocho integrantes fueron despedidos y se suspendieron las compras de morfina . «Las consecuencias serán aumento de la prevalencia de cáncer, más pacientes sin recibir atención calificada ni alivio del dolor», advirtió entonces la médica Mariana Pechenik .
El Programa de Prevención y Control de Enfermedades Transmisibles e Inmunoprevenibles registró una caída del 30% en 2025, afectando la distribución de vacunas del calendario nacional . La distribución de tratamientos oncológicos de alto costo se redujo de manera abrupta .
El ajuste que no discrimina enfermedades
La motosierra también alcanzó a otros programas críticos. El presupuesto para VIH, hepatitis C y tuberculosis sufrió un recorte del 76% . Las infecciones de transmisión sexual se dispararon: los casos de VIH aumentaron un 20% y los de sífilis un 50% . La tuberculosis subió un 25% y los centros de salud reportan demoras en la obtención de resultados, lo que permite que los enfermos sigan contagiando mientras esperan .
El PAMI, la obra social de los jubilados, modificó los esquemas de cobertura de medicamentos. El gasto de bolsillo de los afiliados aumentó muy por encima de la inflación y de los haberes jubilatorios . Los precios de los medicamentos con receta se dispararon un 250% .
El contraste
Robert fue intervenido quirúrgicamente en una clínica privada de San Isidro. La operación fue exitosa, pero el perro murió durante la recuperación. Milei perdió a quien consideraba su sostén emocional. Mientras tanto, el sistema público de salud sigue perdiendo pacientes, médicos e insumos.
El vocero Manuel Adorni no respondió a las solicitudes de comentarios sobre el impacto de las políticas sanitarias . El ministro de Salud, Mario Lugones, tampoco se pronunció . Pero sí tuvo tiempo para recibir a Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud de Estados Unidos, y anunciar una revisión del sistema sanitario argentino para alinearlo con el movimiento «Make America Healthy Again» .
El Presidente llora a su perro y los pacientes oncológicos lloran a sus muertos. Robert tuvo cirugía, clínica privada y condolencias oficiales. Alexis Almirón tuvo una llamada al día siguiente de su entierro para avisarle a su madre que la medicación había llegado. Más de 60 personas murieron por falta de remedios mientras el gobierno desmantelaba el Instituto del Cáncer, recortaba presupuestos y despedía especialistas en cuidados paliativos. La pregunta que sobrevuela es simple: ¿qué vidas merecen ser lloradas en la Argentina de Milei?


























