El fiscal Raúl Garzón confirmó este sábado lo que ya nadie quería escuchar. Los restos hallados en un descampado de Ampliación Ferreyra corresponden «en un 98 por ciento» a Agostina Vega, la adolescente de 14 años desaparecida hace una semana en Córdoba. El funcionario anunció que la causa cambia de carátula: ya no es una desaparición, es un homicidio. El único detenido sigue siendo Claudio Barrelier, un empleado municipal de 33 años, barra brava de Instituto y militante peronista, que ya tenía antecedentes por privación ilegítima de la libertad.
Barrelier no es un desconocido para la justicia. En marzo de 2024, una mujer salió desnuda de su casa pidiendo ayuda. La víctima, oriunda de Perú, aseguró que Barrelier la mantuvo cautiva durante horas. La causa, caratulada como «privación ilegítima de la libertad», está en pleno proceso . Sin embargo, eso no impidió que Barrelier siguiera trabajando en la Municipalidad de Córdoba, donde ingresó el 9 de diciembre de 2021, durante la intendencia de Martín Llaryora, hoy gobernador de la provincia . Tampoco impidió que siguiera siendo barra brava de Instituto, ni que siguiera recibiendo niños en su casa sin ningún tipo de control.
El acusado conocía a Agostina desde hacía tiempo. Había sido pareja de Melisa, su madre, y tras cortar la relación continuaron siendo amigos. Durante tres años, la menor mantuvo vínculo con él. Los investigadores creen que la adolescente fue engañada al recibir una invitación para «hacerle una sorpresa a su madre». Nunca volvió a salir de esa casa.
El padrinazgo político de Ricardo Moreno
El responsable del ingreso de Barrelier a la Municipalidad fue el concejal Ricardo Moreno, abogado penalista, jefe de las 62 Organizaciones Peronistas en Córdoba y referente histórico del peronismo local. Moreno reconoció públicamente que recomendó a Barrelier para su puesto, aunque sostuvo que en ese momento el hombre «no tenía antecedentes penales» .
La trama se cierra con un dato adicional: el abogado defensor de Barrelier es Jorge Sánchez del Bianco, reconocido penalista de la ciudad, que está casado con Carla Moreno, hija del concejal. Sánchez del Bianco es, además, yerno de Ricardo Moreno. El propio Moreno fue quien defendió a Barrelier en la causa por violencia de género en 2024.

Las mentiras del acusado y las pruebas que lo incriminan
Barrelier cambió su versión al menos cuatro veces. Primero negó haber visto a Agostina. Luego admitió que estuvo con ella 15 minutos en su casa. Después aseguró que se fue en un Volkswagen Gol rojo. Más tarde, las cámaras lo mostraron caminando junto a la menor después del horario que había declarado. Finalmente, su abogado admitió que Agostina sí usó el celular del acusado dentro de su domicilio.
El fiscal Garzón sostuvo que Agostina fue asesinada en la casa de Barrelier, entre las 22.30 del sábado 23 y la 1 o 2 de la madrugada del domingo. El cuerpo fue descartado en el descampado de Ampliación Ferreyra. Las cámaras de seguridad captaron a Barrelier trasladando un tacho de 20 litros, una conservadora y bolsas de residuos hacia un Ford Ka negro, que fue secuestrado por orden judicial. El ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, confirmó que el auto «había sido lavado» antes de ser incautado, lo que sugiere una maniobra para eliminar rastros biológicos.
La conferencia de prensa del fiscal: un show de insensibilidad
La conferencia de prensa del sábado fue, como mínimo, desubicada. Garzón abrió reclamando «sensibilidad» a los periodistas: «Sepan que en cada pregunta de ustedes, en cada foto y en cada tarea, hay una mamá, hay un papá, una familia sumergida en el dolor». Minutos después, dedicó un extenso párrafo a felicitar a los perros de búsqueda que encontraron el cuerpo. El elogio a los canes, en una conferencia donde se anunciaba el hallazgo del cadáver de una nena de 14 años, fue de una insensibilidad atroz. Una exconcejala de izquierda, Laura Vilches, lo tildó de «cínico» y calificó sus declaraciones como «una payasada».
El fiscal también aprovechó para defenderse de las críticas por la demora en la búsqueda. Dijo que «desde el principio ordené las medidas correspondientes, luego de la denuncia que hizo la madre, el domingo 24 a las 8.40 de la mañana». Apenas 48 horas después, la policía detuvo a Barrelier. Sin embargo, la búsqueda del cuerpo recién se concretó una semana después. El descampado de Ampliación Ferreyra, de 240 hectáreas, fue rastrillado durante días. Los perros de búsqueda, a los que Garzón tanto elogió, encontraron los restos el viernes. El fiscal recién lo confirmó el sábado.
Lo que la justicia no hizo
Barrelier ya tenía antecedentes penales cuando fue contratado. La Municipalidad de Córdoba no exige certificados de antecedentes para sus empleados. Moreno, su padrino político, tampoco los pidió. La justicia, por su parte, no activó ningún mecanismo de alerta cuando Barrelier fue denunciado por privación ilegítima de la libertad en 2024. No lo apartó de su cargo. No lo inhabilitó para trabajar con menores. No lo puso bajo vigilancia. Lo dejó libre. Lo dejó seguir trabajando. Lo dejó seguir siendo barra brava. Lo dejó seguir recibiendo niños en su casa.

El femicidio de Agostina Vega fue anunciado. Fue una tragedia anunciada. La Municipalidad lo sabía, la justicia lo sabía, Moreno lo sabía. Nadie hizo nada.
El concejal Ricardo Moreno, el hombre que recomendó a Barrelier, sigue sin dar la cara. No emitió una sola palabra de condolencias para la familia de Agostina. No explicó por qué recomendó a un hombre con antecedentes penales. No explicó por qué su yerno es el abogado defensor del acusado.
La causa aún está abierta. Garzón advirtió que «puede haber otros partícipes» del crimen. El entorno familiar y no familiar de Agostina sigue siendo investigado. El móvil del asesinato, todavía indefinido. Lo que ya está confirmado es que una nena de 14 años entró a la casa de un empleado municipal con antecedentes penales y nunca volvió a salir.


























