La tasa de desocupación trepó al 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, su nivel más alto desde la pandemia. Más de 1,6 millones de personas buscan trabajo sin éxito en todo el país, mientras la economía crece impulsada por el campo y la minería, pero destruye empleo en la industria y la construcción. El fenómeno expone una brecha estructural que ni el crecimiento del PBI logra disimular.
Por primera vez desde la crisis de 2020, el desempleo en Argentina superó la barrera del 7% y se instaló en un terreno incómodo para cualquier gestión. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) confirmó esta semana que la tasa de desocupación alcanzó el 7,5% al cierre de 2025, lo que representa un salto de 1,1 puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior .
El dato frío, sin embargo, apenas cuenta una parte de la historia. Detrás del número se esconde un fenómeno que los economistas describen como una rareza estadística: la economía crece, pero el empleo cae. El Producto Bruto Interno cerró 2025 en niveles récord, impulsado por una cosecha excepcional de trigo, el boom del litio en el norte y la producción hidrocarburífera en Vaca Muerta. Sin embargo, la industria manufacturera retrocedió 3,9% en diciembre, la construcción apenas creció 0,3% y el comercio minorista cayó 1,3% .
El resultado es una economía que avanza a dos velocidades. Mientras los sectores primarios y financieros despegan, las ramas intensivas en mano de obra –las que realmente sostienen el entramado de pymes y trabajadores– permanecen en terapia intensiva.
1,6 millones de personas en la cuerda floja
La proyección de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares sobre el total de la población argentina arroja una cifra escalofriante: aproximadamente 1,64 millones de personas están desocupadas en todo el país . Solo en los 31 aglomerados urbanos relevados por el INDEC, el número de desempleados asciende a 1.093.000 personas .
El desglose por género revela que las mujeres siguen siendo las más perjudicadas, con una tasa de desocupación del 7,9% frente al 7,2% de los varones . Pero el dato más preocupante llega desde el segmento juvenil: entre los varones de 14 a 29 años, la desocupación creció 3,7 puntos porcentuales; entre las mujeres de la misma franja etaria, el aumento fue de 3 puntos .
Más grave aún resulta el tiempo que los argentinos pasan buscando trabajo sin éxito. Según el relevamiento oficial, el 30,9% de los desocupados lleva más de un año intentando insertarse en el mercado laboral . Es decir, casi un tercio de quienes buscan empleo ya enfrentan una situación de desempleo estructural, de larga duración, que erosiona habilidades, redes de contacto y autoestima.
El fenómeno del crecimiento sin empleo
Daniel Schteingart, director de FundAR, lo definió con claridad ante los micrófonos de Forbes Argentina: “Es impresionante el desacople entre PBI y empleo formal” . La explicación de este fenómeno, que contradice los manuales básicos de economía, reside en la composición del crecimiento.
El campo creció 32,2% interanual en diciembre gracias a una campaña de trigo excepcional. La minería avanzó 9,1% empujada por las exportaciones de litio y oro, que superaron los US$ 5.900 millones. La intermediación financiera mostró su mejor desempeño desde 2020 . Sin embargo, estos sectores tienen una capacidad de absorción de mano de obra muy limitada en comparación con la industria o la construcción.
“Los datos de noviembre ya mostraron una contracción de la actividad en Industria (-0,6%) y Construcción (-4,1%), ambos sectores intensivos en empleo”, advirtió un informe de la consultora LCG difundido por la Agencia Noticias Argentinas . Y completó: “Los sectores más pujantes en la actualidad (agro, energía y minería) traccionarán poco en términos de empleo”.
El resultado es una paradoja con consecuencias sociales directas: la economía crece, pero las familias no lo sienten en sus bolsillos ni en su estabilidad laboral. El 40% de los argentinos considera que el esfuerzo económico actual no vale la pena, según una encuesta de Opinaia publicada por Perfil .
El deterioro silencioso: precarización e informalidad
Mientras la desocupación crece, quienes logran conservar su empleo lo hacen en condiciones cada vez más precarias. La informalidad laboral alcanza al 43% de los ocupados, según datos del INDEC . Entre los asalariados registrados, el 36,3% no tiene aportes jubilatorios, lo que significa que mañana no tendrá acceso a una jubilación .
Al mismo tiempo, crece el trabajo por cuenta propia, que pasó del 23,8% al 24,7% en la comparación interanual. Se trata, en muchos casos, de un refugio ante la falta de oportunidades en el sector formal: changas, reparaciones, venta ambulante o servicios temporarios que no ofrecen estabilidad ni cobertura social .
El fenómeno tiene un correlato directo en la caída de los salarios reales. Según el propio INDEC, el ingreso de los trabajadores registrados retrocedió 2,1% adicional durante 2025 y acumula una pérdida del 7,1% desde noviembre de 2023 . Esto explica, a su vez, por qué la tasa de actividad se mantiene en niveles récord: más integrantes de cada familia salen a buscar ingresos para compensar la caída del poder adquisitivo del hogar.
Tabla comparativa: la herencia de tres gestiones
Para dimensionar el salto del desempleo, conviene mirar en perspectiva cómo evolucionó la tasa en los últimos años. La siguiente tabla compara los registros del cuarto trimestre de cada gestión, tomando como fuente los informes técnicos del INDEC y las coberturas periodísticas de cada período .
| Período | Tasa de Desempleo (4° trimestre) | Contexto económico |
|---|---|---|
| Mauricio Macri (2019) | 8,9% | Salida de la crisis cambiaria, recesión y acuerdo con el FMI. |
| Alberto Fernández (2023) | 5,7% | Rebote post-pandemia con alta inflación pero recuperación del empleo. |
| Javier Milei (2025) | 7,5% | Crecimiento del PBI con destrucción de empleo industrial y de la construcción. |
El salto de 1,8 puntos porcentuales respecto de 2023 representa, en términos absolutos, unos 245.000 nuevos desocupados en solo un año . Pero si se amplía la mirada al total de la gestión, el panorama es aún más desolador: según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) publicado por Diario Jornada, desde noviembre de 2023 hasta noviembre de 2025 se perdieron 290.600 puestos de trabajo registrados, lo que equivale a 400 trabajadores por día .
El mismo informe detalla que cerraron 21.938 empresas en ese período, unas 30 por día. Los sectores más afectados fueron Transporte y Almacenamiento (-5.239 empresas), Comercio (-4.593) y Servicios inmobiliarios (-3.101). En términos de empleo registrado, los rubros más golpeados fueron Administración pública (-130.149), Industria manufacturera (-72.955) y Construcción (-71.573) .
¿Qué esperar?
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el Banco Central anticipa que la desocupación trepará al 7,3% durante el primer semestre de 2026 para luego descender levemente a 6,9% hacia fin de año . La proyección, sin embargo, fue elaborada antes de conocerse el dato del 7,5%, por lo que es probable que las consultoras ajusten sus pronósticos al alza.
El gobierno confía en que la reforma laboral, actualmente en debate en el Congreso, pueda incentivar la contratación formal. Sin embargo, los analistas de LCG advierten que “su efecto sobre el empleo formal podría ser marginal en tanto la actividad no se recupere más fuerte y el crecimiento se extienda también a los sectores con mayor capacidad de generación de empleo” .
Mientras tanto, el malestar social crece. Según la encuesta de Opinaia, el desempleo es hoy la principal preocupación de los argentinos para el 56% de los consultados, desplazando a la inflación que durante años ocupó ese sitial . El dato enciende una luz amarilla en Casa Rosada: por más que los números macroeconómicos mejoren, si la gente no consigue trabajo, el malestar se traduce en las urnas y en la calle.
En el conurbano bonaerense, donde se concentra gran parte del tejido industrial del país, la crisis se siente con más fuerza. Allí, los índices de desocupación juvenil duplican los promedios nacionales y la informalidad es la regla, no la excepción. Los jóvenes de entre 18 y 25 años, que deberían estar dando sus primeros pasos en el mercado formal, acumulan meses de búsqueda infructuosa o se refugian en changas precarias.
La economía argentina crece, sí. Pero lo hace sobre una base cada vez más estrecha, generando riqueza en sectores que emplean a pocos y expulsando trabajadores de aquellos que solían ser la columna vertebral del mercado laboral. El desempleo al 7,5% no es solo un número: es la radiografía de un modelo que aún no encuentra la manera de traducir el crecimiento en bienestar para las mayorías.


























