4,4% de crecimiento en el último año. Suena a éxito. Pero cuando uno baja a la tierra, las cosas se ven distintas: se perdieron 10.392 empresas, se cayeron 88.848 empleos formales y la desocupación subió al 7,5%. Los sectores que más crecen (agro, minería, energía) no necesitan brazos. Los que más se caen (industria, construcción) son los que bancan a las familias. El gobierno festeja los números macro mientras los pibes se quedan sin laburo. No es casualidad: es el modelo.
El gobierno de Javier Milei tiene un problema. No es la inflación, que según dicen está bajando. No es el dólar, que según dicen está controlado. El problema es más simple y más cruel: la economía crece, pero los que laburan no aparecen en la foto.
Los números que no mienten
Según un informe de Fundar, en diciembre de 2025 se cerraron 670 empresas. Suena a poco, pero es la decimoquinta baja mensual consecutiva. En el último año, desaparecieron 10.392 unidades productivas. Desde que arrancó la gestión, 22.608 empresas echaron la persiana. Una reducción del 4,4% del total. El mayor descenso en los primeros 25 meses de una administración desde 2003 .
Mientras tanto, el empleo asalariado formal en el sector privado se desplomó: 88.848 puestos de trabajo menos solo en 2025. En los últimos dos años, la pérdida acumulada es de 297.716 empleos registrados . La construcción perdió 76.059, la industria manufacturera 71.767, el transporte 61.426. Son los rubros donde la gente de a pie hace su vida.
La paradoja que festeja el gobierno
En paralelo, la economía creció 4,4% en el último año. ¿Cómo se entiende? Los economistas lo explican con una frase que debería ser un alerta roja: los sectores que crecen no necesitan trabajadores.
Lorenzo Sigaut Gravina, de Equilibra, es claro: “Si bien hubo crecimiento, fue muy heterogéneo. Los sectores que tienen muchos trabajadores asalariados privados formales, como la construcción y la industria, mostraron caídas fuertes. En cambio, las ramas a las que les ha ido muy bien —agroindustria, minería, energía e intermediación financiera— crearon muy pocos puestos de trabajo” .
Guido Zack, de Fundar, lo pone en números: los sectores en expansión “son intensivos en capital, no generan mucha mano de obra”. Los sectores más afectados, “como la industria y la construcción, son intensivos en mano de obra” .
El modelo que destruye
Lo que está pasando no es un accidente. Es el resultado de un combo que viene de manual de ajuste: apreciación cambiaria, apertura económica, presión tributaria que no baja para los de siempre, costos burocráticos que asfixian a los chicos, y financiamiento que solo llega a los grandes .
Mientras los sectores concentrados (agro, minería, energía) festejan con ganancias récord, los pibes que laburaban en la construcción, en las fábricas, en el transporte, quedan en la calle. El desempleo subió al 7,5% en el último trimestre de 2025 . Son 1,64 millones de personas buscando laburo sin encontrarlo .
La foto que falta
El gobierno muestra los números macro y dice que todo va bien. Pero cuando uno mira los datos de verdad, la foto es otra: las empresas cierran, los empleos se pierden, los sectores que sostienen a las familias son los que más se caen.
El ministro de Economía, Luis Caputo, habla de “V” de recuperación. Pero los números de empleo muestran otra letra: la de la desigualdad. Porque cuando la economía crece pero los laburantes no tienen trabajo, lo que crece no es el país, sino la brecha entre los que tienen y los que no.
Lo que viene
Los analistas no son optimistas. Sigaut Gravina cree que “todavía vamos a tener destrucción de empleo privado formal asalariado por goteo” . Zack advierte que la capacidad de reacción de las empresas está limitada por los costos estructurales que el gobierno no toca .
Mientras tanto, el desempleo preocupa a la opinión pública, como señala un informe de Equilibra . Porque los números macro pueden subir, pero si los pibes no tienen laburo, la calle no festeja.
Nos leemos pronto.



























