Aire acondicionado: la urgencia que mereció una resolución
La Agencia de Protección Ambiental de CABA descubrió que no tenía plata para mantener los aires. Solución: mover 11,7 millones de pesos de otras partidas. Todo mediante una resolución con número, firma, sello y ocho pasos burocráticos. Mientras tanto, afuera, la Ciudad se inunda, se contamina y se quema. Pero adentro, el clima está controlado.
En la Argentina del «no hay plata», hay una partida que siempre aparece: la que garantiza el confort de los funcionarios.
La Resolución N° 44/APRA/26, firmada por el Presidente de la Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires, Morosi, es un documento que debería estudiarse en las escuelas de administración pública como ejemplo de prioridades. Fechada el 12 de febrero de 2026, la norma autoriza una modificación presupuestaria para destinar fondos al «mantenimiento de aires» de las oficinas del organismo.
El problema, según el Informe IF-2026-08271714-GCABA-APRA, era grave: «el presupuesto vigente no posee fondos para la afectación del gasto en la Partida 3.3.3, Programa 98, Actividad 12000, en Fuente 11, a fin de afrontar el gasto relacionado al mantenimiento de aires» .
La solución, como no podía ser de otra manera en un Estado que nunca falla cuando se trata de garantizar privilegios, fue vaciar otras partidas para alimentar la sagrada 3.3.3:
📌 Los números del «no hay plata» (pero para los aires sí):
| Concepto | Monto |
|---|---|
| Partida 2.1.1 | $631.028 |
| Partida 2.5.2 | $8.579.778 |
| Partida 3.3.9 | $2.490.903 |
| TOTAL REASIGNADO | $11.701.709 |
Todo ese dinero, que originalmente estaba destinado a otros fines, ahora garantiza que los empleados de la Agencia de Protección Ambiental trabajen fresquitos mientras piensan cómo proteger el ambiente.
EL RITUAL BUROCRÁTICO (O CÓMO HACER 17 PÁGINAS PARA DECIR «COMPRAMOS AIRES»)
Para llegar a esta resolución, el Estado porteño desplegó toda su maquinaria:
1️⃣ Se detectó la falta de fondos (vaya novedad en un país donde sobra improvisación).
2️⃣ Se emitió un informe oficial (IF-2026-08271714-GCABA-APRA).
3️⃣ Se cargó un requerimiento en el SIGAF (el N° 446, para los amantes de los números).
4️⃣ Intervinieron dos gerencias operativas: Administración y Recursos Humanos, y Asuntos Jurídicos. Por las dudas, que nadie diga que no se siguieron los pasos.
5️⃣ Se redactó la resolución con considerandos que citan leyes nacionales, decretos, resoluciones previas y hasta la Constitución de la Ciudad.
6️⃣ Se publicó en el Boletín Oficial (porque la transparencia es clave cuando se trata de mover 11 millones para aires).
7️⃣ Se remitió a la Subgerencia Operativa Presupuesto, Contable y Recaudación.
8️⃣ Se giró a la Dirección General de la Oficina de Gestión Pública y Presupuesto del Ministerio de Hacienda y Finanzas.
9️⃣ Finalmente, se archivó.
Todo eso, para que los aires acondicionados de una agencia que debería estar preocupada por el arbolado, la contaminación y las inundaciones sigan funcionando.
EL CONTEXTO DEL «NO HAY PLATA»
Mientras tanto, en la Argentina real:
🌫️ La contaminación en el Riachuelo sigue siendo una causa judicial con 20 años de demora.
🌊 Las inundaciones en la Ciudad dejan barrios bajo agua cada vez que llueve más de 50 milímetros.
🌳 El arbolado porteño está en crisis: caen ramas, mueren ejemplares centenarios, no hay reposición.
🔥 Los incendios en las islas del Delta siguen afectando la calidad del aire que respiran los porteños.
Pero la Agencia de Protección Ambiental tenía una prioridad más urgente: que sus funcionarios no pasen calor.
El dato no es menor: el Presupuesto 2025 de la Ciudad, aprobado por Ley N° 6.929, y las Normas de Ejecución 2026 (Decreto 1/26) prevén todo tipo de partidas. Pero la Partida 3.3.3 estaba en cero. Error de planificación, mala previsión, falta de gestión. Lo que sea. Pero cuando el problema es el confort de los escritorios, el Estado se mueve con una velocidad y una solemnidad que no tiene para atender los problemas reales de los ciudadanos.
LA IRONÍA FINAL
La Ley N° 2.628 creó la Agencia de Protección Ambiental como entidad autárquica «con el objeto de proveer a la protección ambiental a través de la planificación, programación y ejecución de las acciones necesarias para cumplir con la política ambiental de la Ciudad» . Sus funciones incluyen controlar la contaminación, gestionar residuos, preservar espacios verdes. Pero ninguna de esas tareas aparece en la Resolución 44.
Lo que aparece es una maquinaria burocrática perfectamente aceitada para garantizar que, en medio de la crisis ambiental, los funcionarios que deberían estar ocupándose de ella tengan la temperatura ideal en sus oficinas.
Mientras la Ciudad se inunda, ellos arreglan los aires.
Mientras el Riachuelo apesta, ellos ajustan el termostato.
Mientras los vecinos se quejan del humo de los incendios, ellos disfrutan del aire acondicionado.
El Estado no falla. Nunca falla. Pero siempre falla para los que no están adentro.
La protección ambiental es importante. Pero más importante es que los que la protegen tengan aire acondicionado. Para eso está la burocracia: para que ningún funcionario pase calor mientras el resto del mundo se quema. En la Argentina del “no hay plata”, siempre hay plata para lo que importa: el confort del poder.



























