La última semana de febrero confirmó lo que los hogares ya saben: la carne subió 5,2% en el mes, los aceites se dispararon 6,8% y la canasta básica sigue escapándose del bolsillo. Según el relevamiento de Eco Go, los alimentos y bebidas acumulan un 5,5% en el primer bimestre y dejan un arrastre de 1,1 puntos para marzo. La inflación núcleo se aceleró al 3,1% mensual, los regulados saltaron 4,1% y el rubro vivienda lideró con un 7,6% por los ajustes en tarifas. Mientras el gobierno celebra el «orden macro», los números muestran una economía que sigue ajustándose por el lado más doloroso: el consumo popular.
Buenos Aires, 3 de marzo de 2026 – El último relevamiento de la consultora Eco Go no dejó margen para el optimismo: los alimentos y bebidas registraron una suba del 0,5% en la cuarta semana de febrero, cerrando el mes con una variación promedio del 2,9% [citation:noticia base]. En términos interanuales, el rubro acumula un 38,3%, una cifra que licúa cualquier recomposición salarial por más ajustada que sea [citation:noticia base].
Pero el dato más preocupante no es el promedio, sino la composición de las subas. Las carnes treparon un 5,2% mensual, con picos en embutidos (7,2%) y carne vacuna (5,7%). El pollo también aportó lo suyo con un 2,5% y el pescado un 1,8% [citation:noticia base]. Detrás de estos números hay una realidad que ningún índice puede disimular: el asado dejó de ser un producto de consumo masivo para convertirse en un artículo de lujo ocasional.
Los aceites y grasas se llevaron el segundo lugar en el podio de los aumentos, con un 6,8% en febrero. El aceite mezcla subió 6,1% y el aceite puro 4,1%, consolidando un alza del 12,2% en lo que va del año [citation:noticia base]. Para cualquier cocina de barrio, esta no es una estadística: es una decisión diaria sobre qué comprar y qué dejar.
El mapa completo de la inflación de febrero
El informe de Eco Go también desglosa el comportamiento del resto de los rubros. Los alimentos consumidos dentro del hogar subieron 2,9%, mientras que los consumidos fuera del hogar aumentaron 1,7%, lo que refleja una caída en el poder adquisitivo que empuja a la gente a comer en casa, aunque cocinar también sea más caro [citation:noticia base].
El arrastre estadístico que deja febrero es de 1,1 puntos porcentuales, lo que condiciona el inicio de marzo y anticipa un primer trimestre con pisos altos [citation:noticia base]. La inflación núcleo se ubicó en 3,1% mensual, acelerándose 1,1 puntos respecto a enero [citation:noticia base]. Los precios regulados avanzaron 4,1%, impulsados por subas en electricidad (4%), gas (16,8%), transporte público y combustibles [citation:noticia base].
El rubro vivienda lideró el mes con un salto del 7,6%, una cifra que evidencia que la dinámica inflacionaria ya no responde sólo a factores estacionales, sino también a decisiones tarifarias y ajustes administrados [citation:noticia base]. La brecha entre el 2,7% de alimentos y el 7,6% de vivienda muestra un cambio en la composición de la inflación, aunque el impacto en el consumo sigue concentrado en la canasta básica, donde cada variación golpea con mayor fuerza a los ingresos reales.
Lo que pasa en las provincias confirma la tendencia
Los datos de Eco Go no son una excepción. El Centro de Almaceneros de Córdoba registró una inflación del 3,1% para febrero, con un rubro alimentos y bebidas que saltó 4,2% . La carne vacuna subió 19% en el mostrador durante el mes, los aceites un 8% y los lácteos un 7% . La línea de pobreza para una familia tipo en esa provincia se ubicó en 1.770.000 pesos, mientras que el umbral de indigencia alcanzó los 973.000 pesos .
El dato más escalofriante llegó desde la Encuesta de Hogares del IETSE: el 87,8% de los hogares cordobeses debió financiar la compra de alimentos durante febrero, ya sea con tarjeta de crédito (38%), fiado (40%) o dinero prestado. El 57% de las familias no pudo cubrir de manera satisfactoria la totalidad de la canasta alimentaria y el 52% tuvo que suprimir alguna de las ingestas diarias . El 11,3% directamente redujo su ingesta a una sola comida o experimentó hambre .
La consultora LCG, por su parte, relevó que en la tercera semana de febrero el alza de alimentos fue del 0,5%, completando un acumulado mensual del 3,4% que más que cuadruplica el 0,8% con el que se cerró enero . Como viene ocurriendo desde fines del año pasado, la carne continúa siendo la principal protagonista, representando casi la mitad de la inflación mensual de alimentos y más de la totalidad del incremento de la última semana .
El análisis político: el gobierno juega con los números mientras la gente juega con el hambre
Mientras la consultora Eco Go proyecta una inflación general en torno al 3% para febrero, y los datos de Córdoba confirman ese piso, el gobierno de Javier Milei sigue insistiendo con el relato de la «inflación en baja». El ministro de Economía, Luis Caputo, había anticipado que el dato del INDEC sería «cercano al de diciembre» , pero las proyecciones privadas muestran una aceleración en los primeros dos meses del año que contradice esa lectura.
La postergación del cambio metodológico del IPC, que hubiera implicado una reducción de la ponderación de alimentos del 26,9% al 22,7%, permitió al gobierno evitar un número aún más alto , pero no pudo esconder la realidad de los precios en góndola. Las carnes siguen su carrera alcista, los aceites no frenan y las tarifas de servicios públicos acumulan aumentos que ya superan el 460% en lo que va de la gestión [citation:referencias previas].
El problema de fondo es que la inflación ya no es solo un fenómeno monetario o de expectativas. Es un fenómeno estructural que combina la eliminación de subsidios, la apertura importadora y una puja distributiva que el gobierno resuelve siempre del mismo lado: contra los que menos tienen. Mientras los salarios pierden contra los alimentos, las empresas concentradas celebran márgenes récord y el poder político se asegura de cuidar a los suyos con contratos millonarios y designaciones directas .
Lo que viene: marzo arranca con más aumentos y menos respuestas
Con un arrastre de 1,1 puntos y nuevos aumentos regulados ya anunciados, marzo se presenta como otro mes de alta presión inflacionaria. El escenario para los hogares es de continuidad de la crisis: menos poder adquisitivo, más financiación de la canasta básica y un Estado que, lejos de contener, profundiza el ajuste.
La pregunta que ningún funcionario responde es simple: ¿cuánto más puede resistir una sociedad donde la mitad de las familias ya no cubre la canasta básica y el 11% directamente pasa hambre?.
📍 Febrero dejó un piso del 3% y un arrastre que condiciona todo el primer semestre. La carne subió 19% en algunas provincias, los aceites treparon 12% en dos meses y el 87% de los hogares tuvo que endeudarse para comer. El gobierno celebra el «orden macro». La calle, como siempre, paga la cuenta.


























