LA OPOSICIÓN QUE JUEGA AL MÉDICO: NI DIALOGUISTA NI OPOSITORA, SOLO NEGOCIO
El PRO y la UCR preparan sus «observaciones» a la reforma laboral. No objetan el desguace de derechos: objetan que los bancos se queden con el negocio de pagar sueldos y que los recortes a las licencias sean tan explícitos.
Ahora resulta que los «dialoguistas» tienen principios. El PRO, el partido que en cuatro años de gobierno no movió un dedo para mejorar las condiciones laborales de nadie, descubre que el artículo de las licencias por enfermedad es «lesivo para el bienestar del ciudadano«. La UCR, que viene presentando proyectos de flexibilización desde 2019, ahora pide que el Fondo de Asistencia Laboral sea solo para pymes.
Qué sensibilidad repentina.
Lo que pasa es que en Diputados el mapa es otro. En el Senado, el Gobierno necesitaba 37 votos y los consiguió cediendo ante los gremios: mantuvo el 6% de aportes a obras sociales, sostuvo la cuota solidaria compulsiva (con tope del 2% por dos años), y dejó afuera a las billeteras virtuales del pago de salarios . Los bancos —esos «amigos del mercado» que tanto veneran— hicieron lobby y ganaron. Los trabajadores, como siempre, miran desde afuera.
Pero ahora viene la Cámara Baja. Y acá el PRO tiene 22 diputados y cree que puede torcer el brazo. Su «observación» es doble y cristalina:
1. Billeteras virtuales: la pelea de los ricos
El PRO quiere que los salarios puedan pagarse en Mercado Pago, Ualá o cualquier billetera. Su consigna es «libertad para el trabajador de elegir dónde cobrar». Suena bonito. Lo que no dicen es que detrás de esa libertad están los intereses de las fintech —encabezadas por Marcos Galperin, ese «aliado estratégico» del discurso mileísta— contra el oligopolio bancario que también es «amigo» pero con sucursales .
El Gobierno ya excluyó esa posibilidad en el Senado con un argumento técnico: las billeteras no tienen la solvencia para garantizar el pago de haberes alimentarios . Pero el PRO sabe que en Diputados tiene más poder y va a insistir. No importa que el salario del trabajador quede en una app sin respaldo del Banco Central. Importa que Galperín presione y que los bancos provinciales —de gobernadores aliados— también presionen en contra.
2. Licencias por enfermedad: la hipocresía del «bienestar»
El artículo 44 establece que si un trabajador se enferma o accidenta fuera del trabajo y lo hizo por una «actividad voluntaria y consciente que implicara riesgo», cobra el 50% del salario básico durante tres meses (seis si tiene familiares a cargo). Si no hubo conducta voluntaria riesgosa, cobra el 75% .
El PRO dice que eso «afecta la libertad del ciudadano». ¿Libertad?, La ley no castiga al que se enferma: castiga al que se manda una macana consciente y pretende que la empresa pague el pato. Pero el PRO no explica por qué en sus cuatro años de gobierno no modificaron este artículo. Lo descubren ahora, cuando pueden trabar la ley y negociar algo a cambio.
El resto del menú opositor
La UCR, por su lado, juega a la coherencia: quiere que el FAL sea solo para pymes (quedó segmentado en 1% para grandes y 2,5% para pymes) , pide indemnizaciones que computen aguinaldo y vacaciones (excluidos en el texto) , rechaza la derogación del Estatuto del Periodista (postergada seis meses) y el desfinanciamiento del INCAA (postergado a 2028) .
Nada de esto fue incorporado en el Senado. La pregunta es si ahora, con 22 diputados del PRO más los radicales y los «provincias unidas», lograrán algo.
Los que no negocian
La Coalición Cívica ya adelantó rechazo total. Miguel Ángel Pichetto, desde Encuentro Federal, también. Ellos no juegan al «dialoguismo». Dicen que no. Punto.
El riesgo de tocar algo
El Gobierno sabe que si Diputados modifica un solo artículo, el proyecto vuelve al Senado. Y en el Senado los acuerdos fueron al filo: 42 votos justos, con concesiones que costaron sangre . Volver a discutir puede ser una «pesadilla», como alertaron en el oficialismo .
Entonces, ¿qué negocian realmente?
No negocian derechos de los trabajadores. Negocian:
- Quién se queda con el negocio de pagar 10 millones de salarios (bancos vs. fintech).
- Qué tan explícito puede ser el recorte a las licencias sin que explote el rechazo social.
- Cuánto pueden rascar de la foto antes de que termine febrero y arranquen las sesiones ordinarias.
El trabajador, ese del que hablan cuando dicen «bienestar» y «libertad», no aparece en ninguna de sus enmiendas. No piden aumentar el 50% al 100% en las licencias. No piden que las vacaciones sigan siendo continuas. No piden que el FAL no sea un fondo de desempleo encubierto. Piden que el negocio bancario se reparta mejor y que el recorte no sea tan obsceno.
La oposición dialoguista no es oposición. Es un socio que pide su parte antes de firmar.
Y el Gobierno, que necesita los votos para mostrar «fortaleza a los mercados» antes del 1° de marzo , probablemente les dará algo. Una migaja acá, una concesión allá. Mientras tanto, los 28 cambios que ya tiene la ley —vacaciones fraccionadas, banco de horas, indemnizaciones recortadas, huelgas limitadas, asambleas con permiso patronal— se mantienen intactos .
Eso no se negocia. Eso ya está escrito. Y se vota en nombre de la «modernización».
EN DIPUTADOS NO SE DISCUTEN DERECHOS. SE DISCUTEN COMISIONES.
El trabajador sigue siendo el que paga la cuenta, aunque le digan que es por su libertad.





























