España dijo que no se podía jugar la Finalissima. Puso mil excusas. Dijo que las fechas no daban, que la logística era complicada, que había que ver. Después, cuando Argentina dejó de insistir, arreglaron un amistoso en Barcelona para la misma fecha que le habían ofrecido a la Scaloneta. Chiqui Tapia lo resumió con una frase que escupió todos los chamuyos: “Seamos serios”. Porque el campeón del mundo no es boludo. Y cuando lo boludean, lo anotan.
Primero dijeron que no se podía. Que las agendas no coincidían, que la fecha estaba complicada, que había que coordinar con las ligas, que los clubes no liberaban jugadores, que los sponsors tenían otros planes. Pusieron todas las excusas que se les ocurrieron. Hablaron hasta por los codos. Pero cuando Argentina dejó de insistir, los viste: España arregló un amistoso en Barcelona para el 31 de marzo. La misma fecha que le habían ofrecido a la Scaloneta.
El palo que no se negocia
Claudio Tapia no necesita hablar mucho para decir las cosas. Le alcanzó con un posteo en X: “Somos campeones del mundo, bicampeones de América y campeones de la Finalissima. No había diferencia en ir a Barcelona o en Italia el 31. Seamos serios”.
No hay que ser muy avispado para entender lo que dijo: les ofrecimos jugar, nos pusieron excusas, después armaron lo mismo sin nosotros. Y encima se creen que no nos damos cuenta.
El miedo europeo no es nuevo
A los europeos les pasa esto desde que Argentina levantó la Copa del Mundo. Primero fue el “no era penal”, después el “el partido estuvo arreglado”, después el “Messi es un tramposo”. Cuando se quedaron sin argumentos futbolísticos, empezaron a jugar en las oficinas. Cancelan partidos, cambian fechas, ponen condiciones. Todo para no tener que enfrentar al campeón del mundo en la cancha.
Pero la cancha, tarde o temprano, se cruza. Y cuando se cruza, la historia se escribe sola.
La respuesta de Conmebol
Alejandro Domínguez, el presidente de la Conmebol, también les recordó lo que significa enfrentar al campeón. “Si aplicamos walkover, Argentina es bicampeón de la Finalissima”, dijo con una ironía que debe haber quemado las oficinas de la UEFA.
Porque el walkover es lo que le dan al que no se presenta. Y acá, el que no se presentó no fue Argentina.
Mientras tanto, la Scaloneta sigue
Argentina no necesita a Europa para demostrar lo que ya demostró. Mientras los dirigentes españoles festejan su amistoso en Barcelona, Scaloni sigue armando el equipo que viene. Mastantuono, Panichelli, los pibes que van a tomar la posta. Porque el campeón del mundo no se queda esperando. Sigue adelante, con o sin invitación.
Lo que queda claro
Los europeos hablaron al pedo. Pusieron excusas, la dieron vuelta, la justificaron, la argumentaron, la filosofaron. Pero a la hora de la verdad, se cagaron. Por eso no jugaron la Finalissima. Por eso después armaron su partidito en Barcelona, lejos de la mirada del campeón.
Pero Tapia lo anotó. Domínguez lo anotó. Y cuando en diciembre de 2026 el Mundial empiece a rodar, la cancha se va a encargar de recordarles quién es el que puso excusas y quién es el que sale a jugar.
Nos leemos pronto.


























