Tras haber contribuido a bloquear el debate en el Congreso, Mauricio Macri aseguró que el PRO votará la interpelación de Manuel Adorni. El giro llega cuando el jefe de Gabinete ya quedó políticamente debilitado y su salida del Gobierno está en marcha.
Mauricio Macri modificó públicamente su posición frente al escándalo que envuelve a Manuel Adorni y aseguró que el PRO acompañará la interpelación del jefe de Gabinete en el Congreso, apenas días después de que el bloque macrista contribuyera a impedir el quórum para avanzar con ese mismo pedido.
El cambio de discurso se produjo durante el relanzamiento del PRO bonaerense en Mar del Plata, en un contexto en el que la continuidad política de Adorni aparece seriamente comprometida. «El PRO va a votar por la interpelación del señor Adorni en ambas cámaras», afirmó el expresidente, en un intento por despegar a su partido del costo político que generó la protección brindada al funcionario.
La decisión llega después de una de las mayores crisis internas que atravesó el PRO en los últimos años. La negativa de sus diputados a habilitar la sesión especial para debatir la moción de censura contra Adorni provocó fuertes cuestionamientos dentro del partido y terminó con la renuncia de Esteban Bullrich, quien expresó su desacuerdo con la estrategia adoptada por la conducción partidaria.
Según admitieron dirigentes cercanos al macrismo, el respaldo a Adorni representó un punto de inflexión. «Con Adorni bajamos la última bandera», resumió un histórico referente del PRO al describir el malestar que generó la decisión de proteger al funcionario mientras avanzaban las denuncias por presunto enriquecimiento ilícito.
Durante su discurso, Macri intentó justificar la conducta de sus legisladores al sostener que la oposición kirchnerista buscó «montar un show» y que «no tiene autoridad moral» para impulsar una interpelación. Sin embargo, inmediatamente aclaró que «el PRO no cambió de opinión», una afirmación que contrastó con la actuación parlamentaria de los últimos días.
El anuncio también coincidió con el deterioro de la situación política de Adorni. Con la investigación judicial avanzando y crecientes presiones para que abandone el Gobierno, el respaldo explícito del PRO llega cuando el costo de sostenerlo resulta considerablemente mayor que el de tomar distancia.
El episodio dejó expuestas las tensiones dentro del espacio fundado por Macri y volvió a poner en evidencia el delicado equilibrio que mantiene el PRO en su relación con el gobierno de Javier Milei: acompañar al oficialismo sin quedar asociado a los escándalos que golpean a su núcleo de poder.
Ahora, el desafío será trasladar ese cambio de discurso al Congreso. Allí deberá comprobarse si el respaldo prometido por Macri se traduce efectivamente en votos cuando vuelva a discutirse la interpelación del jefe de Gabinete o si la nueva postura queda reducida a un gesto político ante una crisis que ya parece irreversible.



























