Por dos votos contra uno, la Cámara Federal de Casación Penal confirmó que Cristina Fernández de Kirchner continuará con tobillera electrónica y bajo un régimen de visitas controlado durante su prisión domiciliaria. El fallo rechazó el planteo de la defensa y mantuvo intactas las condiciones impuestas por el Tribunal Oral Federal N.º 2.
La Cámara Federal de Casación Penal confirmó este jueves las condiciones de cumplimiento de la prisión domiciliaria de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y rechazó el recurso presentado por su defensa para eliminar la tobillera electrónica y flexibilizar el régimen de visitas.
La resolución fue adoptada por mayoría, con los votos de los jueces Gustavo Hornos y Diego Barroetaveña, mientras que Mariano Borinsky votó en disidencia al considerar que correspondía hacer lugar al planteo de la defensa.
De esta manera, la exmandataria continuará utilizando el dispositivo de monitoreo electrónico y seguirá sujeta al sistema de autorización previa para las visitas dispuesto por el Tribunal Oral Federal N.º 2, que supervisa la ejecución de la condena en la causa Vialidad.
El fallo constituye un nuevo revés judicial para la defensa de Cristina Kirchner, que había cuestionado las restricciones impuestas al considerar que resultaban excesivas e incompatibles con el régimen de prisión domiciliaria previsto por la legislación argentina.
En su voto, Hornos sostuvo que las medidas aplicadas cumplen una finalidad legítima y constituyen herramientas razonables para garantizar el efectivo control del cumplimiento de la pena sin afectar el objetivo de la prisión domiciliaria.
Barroetaveña adhirió íntegramente a esos fundamentos y respaldó la decisión de mantener tanto el monitoreo electrónico como las restricciones de acceso al domicilio.
La postura minoritaria fue la de Borinsky, quien consideró que debía revocarse parcialmente la resolución del Tribunal Oral.
El magistrado propuso eliminar la utilización de la tobillera electrónica, dejar sin efecto el régimen de autorización previa para las visitas y también levantar las restricciones horarias impuestas para el acceso a la terraza del edificio ubicado sobre la calle San José, en el barrio porteño de Constitución.
No obstante, Borinsky aclaró que la expresidenta debía continuar respetando la obligación de no realizar conductas que alteraran la tranquilidad del vecindario, condición que permanece vigente dentro del régimen de prisión domiciliaria.
Al quedar en minoría, su criterio no modificó la decisión final de la Cámara.
El pronunciamiento llega apenas una semana después de un nuevo episodio de tensión entre el Tribunal Oral Federal N.º 2 y la expresidenta.
Durante una movilización de militantes provenientes del partido bonaerense de Quilmes, una extensa bandera fue desplegada desde la calle hasta el balcón del departamento donde Cristina Kirchner cumple la condena.
Tras ese episodio, el tribunal advirtió que cualquier incumplimiento de las condiciones fijadas para la prisión domiciliaria podría derivar en la revocación del beneficio y en el traslado de la exmandataria a una unidad penitenciaria.
La resolución de Casación fortalece ahora la posición del Tribunal Oral, ya que ratifica la legalidad de todas las condiciones impuestas para la ejecución de la pena.
La defensa había sostenido que la utilización de una tobillera electrónica carecía de sentido tratándose de una persona permanentemente custodiada por fuerzas federales y cuya ubicación resulta pública y conocida. También cuestionó el sistema de autorización de visitas por entender que restringe derechos personales sin fundamentos suficientes.
Sin embargo, la mayoría de la Cámara consideró que esos argumentos no alcanzan para modificar las medidas de control establecidas por el tribunal de ejecución.
Con este fallo, Cristina Kirchner continuará cumpliendo la condena en su departamento del barrio de Constitución bajo las mismas condiciones que regían hasta ahora: monitoreo permanente mediante tobillera electrónica, autorización previa para las visitas y control judicial sobre el cumplimiento de la prisión domiciliaria.
Aunque la resolución no modifica la situación procesal de la expresidenta ni el alcance de la condena, representa un nuevo capítulo en la disputa judicial sobre las condiciones de ejecución de una de las sentencias de mayor impacto político de los últimos años. La defensa aún conserva otras vías procesales para cuestionar aspectos del cumplimiento de la pena, pero, por el momento, la Cámara de Casación dejó firme el esquema de control impuesto por el Tribunal Oral Federal N.º 2.



























