«Que no se vaya a la inflación, por favor», advirtió el Presidente a Bausili en pleno Argentina Week. La orden es clara: en la licitación de este jueves, el Tesoro saldrá a absorber todos los pesos que haya en la calle. Aunque el mercado, el FMI y hasta su propio equipo pidan aflojar para reactivar.
Buenos Aires, 11 de marzo de 2026 – La instrucción bajó directo desde Nueva York, en medio de un evento donde el Gobierno esperaba mostrarle al mundo que la Argentina es un país confiable para invertir. En lugar de anuncios millonarios, lo que se filtró fue una advertencia en vivo y en directo de Javier Milei a su propio presidente del Banco Central.
«Preparate, Santiago, porque te van a salir los dólares por las orejas. Que no se vaya a la inflación, por favor. O sea, cuidado cómo los comprás. Ya saben que si fuera por mí…», lanzó Milei desde el escenario ante un auditorio de banqueros y CEOs. El mensaje, con tono de chiste pero con el filo de una orden, no dejaba lugar a dudas: el control de la emisión monetaria es innegociable.
LA ORDEN EN MEDIO DE LA TORMENTA
El mercado esperaba que este jueves, en la primera licitación de deuda tras el Argentina Week, el Tesoro aflojara el torniquete. Que inyectara pesos para darle algo de oxígeno a una economía que lleva meses de recesión, con industrias fundidas y consumo por el piso. El FMI lo recomienda. El equipo económico lo evalúa. Hasta los bancos que compran deuda lo piden.
Pero Milei dijo que no.
«Que no se vaya a la inflación» es la traducción de un mandato más profundo: bajo ningún concepto se va a convalidar emisión, ni siquiera para acumular reservas, ni siquiera para reactivar. La obsesión por el déficit cero y la base monetaria planchada sigue siendo el dogma intocable, aunque el costo sea una economía que no levanta cabeza.
LOS NÚMEROS DE LA LICUACIÓN
El Tesoro enfrenta este jueves vencimientos por unos 9 billones de pesos. Finanzas preparó un menú amplio para tentar al mercado: bonos tasa fija, CER, dollar-linked, duales y en dólares. La idea es captar todos los pesos que haya dando vuelta y esterilizar la emisión que el Banco Central usó para comprar reservas en las últimas semanas.
El problema es que esa política tiene un precio. Las tasas de interés reales siguen siendo negativas (cortas al 20% nominal anual contra una inflación que ronda el 2,5% mensual), lo que significa que el que presta pierde plata. Y la actividad, mientras tanto, sigue planchada.
EL ARGENTINA WEEK QUE NO FUE
El viaje a Nueva York terminó con las manos más vacías de lo esperado. Los dos únicos anuncios de inversión por 7.700 millones de dólares fueron de empresas argentinas lideradas por Marcelo Mindlin. Las grandes multinacionales que fueron a seducir no soltaron prenda.
Milei aprovechó el escenario para atacar otra vez a los «empresarios prebendarios». Dedicó parte de su discurso a cuestionar a Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla, los únicos que, paradoja mediante, siguen invirtiendo en el país. El mensaje no cayó bien entre los presentes, que esperaban un perfil más bajo y menos confrontación en un evento de captación de inversiones .
LA VOZ DEL MERCADO
El banco de inversión CMF evaluó en un informe que, tras la estacionalidad del primer bimestre, el mercado esperaba una política monetaria «algo más laxa». «El objetivo debía ser reducir tanto el nivel como la volatilidad de las tasas y así darle mayor dinamismo a la actividad a través del crédito, aún a costa de tolerar algo más de inflación, en un contexto de morosidad que continúa siendo preocupante», señaló la consultora.
El mismo análisis advertía que «probablemente» el Tesoro no cubriría la totalidad del vencimiento para dejar al sistema más cómodo. Milei se encargó de desmentir esa probabilidad.


























