El Presidente anunció una nueva Carta Orgánica para darle mayor autonomía al Banco Central, limitar el financiamiento al Tesoro y endurecer la remoción de sus autoridades. La reforma podría permitir que Santiago Bausili permanezca al frente del BCRA hasta diciembre de 2028, incluso ante un cambio de gobierno.
La reforma integral de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) presentada por cadena nacional por el Presidente Milei viene con la promesa de fortalecer su autonomía, restringir el financiamiento al Tesoro y concentrar su misión en preservar el valor de la moneda. Sin embargo, detrás del cambio institucional aparece una consecuencia política inmediata: el proyecto endurece las condiciones para remover a las autoridades y podría permitir que Santiago Bausili continúe al frente de la entidad hasta diciembre de 2028, atravesando incluso un eventual cambio de gobierno.
El anuncio fue realizado por Milei en cadena nacional, acompañado precisamente por Bausili. El Presidente confirmó además que enviará al Congreso otros dos proyectos vinculados con una reforma del mercado de capitales y otra del sistema de seguros, como parte de una estrategia más amplia para modificar el funcionamiento del sistema financiero argentino.
Uno de los puntos más importantes de la nueva Carta Orgánica será el mecanismo de remoción del presidente y los directores del Central. Milei anticipó que pretende elevar las barreras políticas para desplazarlos y exigir una mayoría agravada en el Congreso.
“Se busca blindar al presidente del Banco Central y a su directorio frente a los atropellos de la política”, sostuvo el mandatario durante la presentación.
En el caso de Bausili, la modificación adquiere especial relevancia. Su mandato se extiende hasta diciembre de 2028. Si el Congreso aprueba las nuevas condiciones planteadas por el Ejecutivo, su continuidad podría proyectarse más allá del actual período presidencial, salvo que se configure alguna de las causales legales de remoción y se reúna el respaldo parlamentario exigido por la nueva normativa.
Un Banco Central concentrado en la inflación
La reforma también busca modificar profundamente las funciones del organismo. Milei pretende que el BCRA concentre su mandato en preservar el valor de la moneda y abandone objetivos más amplios vinculados con el empleo, el desarrollo económico y otras dimensiones actualmente contempladas por su Carta Orgánica.
La filosofía oficial es conocida: impedir que el Banco Central vuelva a utilizarse para financiar sistemáticamente al Tesoro y establecer barreras institucionales para que futuros gobiernos no recurran a la emisión monetaria como mecanismo para cubrir déficits fiscales.
La iniciativa cuenta con el respaldo del Fondo Monetario Internacional. Durante julio, la vocera del organismo, Julie Kozack, había considerado que una reforma podría fortalecer las salvaguardas institucionales destinadas a proteger la independencia del Central y reducir el denominado “dominio fiscal”, es decir, la subordinación de la política monetaria a las necesidades financieras del Gobierno.
Pero la discusión excede la emisión. Una modificación profunda de las funciones del BCRA también puede afectar su capacidad para intervenir sobre el crédito, regular al sistema financiero y responder frente a situaciones extraordinarias.
La contradicción con el Central que utiliza Caputo
El proyecto llega además después de dos años y medio en los que el propio Gobierno utilizó al Banco Central como una pieza fundamental de su programa económico.
Economía y BCRA coordinaron compras de reservas, administración de liquidez, operaciones vinculadas al dólar futuro y utilización de títulos dólar linked para contener tensiones cambiarias. El Central también incorporó Letras Intransferibles del Tesoro y transfirió utilidades.
La coordinación continúa actualmente.
Esta semana, después de interrumpir durante una jornada una secuencia de 132 ruedas compradoras, el Banco Central volvió al mercado y adquirió USD 36 millones. Las reservas brutas cerraron entonces en torno a USD 49.200 millones.
La pausa había coincidido con la determinación del tipo de cambio de referencia utilizado para calcular el pago de la letra dólar linked D31L6. Operadores del mercado interpretaron que la ausencia temporal del BCRA buscó evitar agregar presión compradora sobre el dólar durante una rueda especialmente sensible.
Al mismo tiempo, el Tesoro profundizó su estrategia de absorción de pesos y captación de dólares.
La Secretaría de Finanzas adjudicó $12,21 billones frente a vencimientos por aproximadamente $8,5 billones. El rollover alcanzó así el 144,53%, lo que permitió retirar del mercado cerca de $3,7 billones adicionales.
También consiguió USD 309 millones mediante una nueva colocación del bono AO29, con vencimiento en octubre de 2029 y una tasa de corte del 8,33% TIREA.
La demanda de instrumentos dólar linked siguió siendo significativa, una señal de que una parte de los inversores continúa buscando protección ante eventuales movimientos del tipo de cambio.
El contraste es evidente: mientras el Gobierno propone institucionalmente separar al Banco Central de las necesidades del poder político, en la administración cotidiana Economía y BCRA funcionan con una elevada coordinación para manejar reservas, liquidez, deuda y presión cambiaria.
Ventajas y desventajas de la reforma
La mayor autonomía propuesta por Milei tiene argumentos económicos a favor. Limitar el financiamiento monetario del déficit puede reducir el riesgo de que un gobierno utilice al Banco Central como fuente permanente de recursos, mientras que mandatos más largos y mecanismos estrictos de remoción pueden otorgar mayor previsibilidad a la política monetaria.
También puede mejorar la rendición de cuentas. Si la institución tiene como objetivo prioritario preservar el valor de la moneda, resulta más sencillo evaluar posteriormente el desempeño de sus autoridades.
Pero esa mayor independencia tiene una contracara.
Un mandato exclusivamente concentrado en la inflación podría reducir la capacidad del BCRA para considerar simultáneamente el empleo, la actividad económica, el crédito y determinadas situaciones de inestabilidad financiera. Una regulación demasiado rígida del financiamiento al Estado también puede quitar herramientas frente a crisis extraordinarias, cuando los bancos centrales suelen adoptar políticas excepcionales para sostener el sistema financiero o la economía.
Existe además un problema institucional: la independencia frente al gobierno de turno puede convertirse, al mismo tiempo, en capacidad para condicionar al gobierno siguiente.
Ese debate adquiere especial relevancia por la situación de Bausili. Si las nuevas condiciones de remoción se aplican durante su mandato, el presidente del Central designado durante la administración Milei podría continuar en funciones durante aproximadamente el primer año de una eventual próxima presidencia.
Más libertad para endeudarse en dólares
La transformación del BCRA no llegará sola. Milei anunció una segunda iniciativa destinada a liberalizar el mercado de capitales bajo la premisa de que el ahorro privado debe transformarse en inversión con menor intervención estatal.
Uno de los puntos que mayor interés despertó entre operadores financieros es la posibilidad de ampliar las alternativas para que empresas argentinas emitan deuda denominada en dólares.
El Gobierno pretende movilizar parte de la liquidez existente en moneda extranjera dentro del sistema financiero. Los bancos acumulan más de USD 35.000 millones en depósitos en dólares, pero las posibilidades de convertir una parte importante de esos recursos en préstamos permanecen limitadas.
La apertura podría ampliar el financiamiento empresarial, aunque también contiene riesgos. Una compañía cuyos ingresos están mayoritariamente denominados en pesos pero que contrae deuda en dólares queda expuesta a un fuerte descalce de monedas ante una eventual devaluación.
Por eso, el alcance definitivo de la iniciativa dependerá de las regulaciones que acompañen la liberalización.
Milei anunció finalmente una tercera reforma vinculada con el mercado de seguros, aunque durante la cadena nacional ofreció menos precisiones sobre los cambios que pretende introducir en ese sector.
El Banco Central que quedará después de Milei
La discusión que ahora se trasladará al Congreso no será solamente técnica. La reforma define cuánto poder tendrá el Banco Central, qué podrá hacer frente a una crisis, qué relación mantendrá con el Tesoro y hasta qué punto un gobierno podrá modificar la conducción de la política monetaria.
Para el oficialismo, el objetivo es impedir que futuros presidentes vuelvan a utilizar la emisión para financiar el gasto público y garantizar una institución independiente de las necesidades electorales.
Para sus críticos, existe el riesgo de construir un Banco Central con menos instrumentos de intervención y autoridades excesivamente difíciles de remover.
Y en el medio aparece Bausili.
La paradoja política es difícil de ignorar: Milei presentó una reforma destinada a independizar al Banco Central del poder político con el actual presidente del organismo sentado a su lado y una modificación que podría ayudarlo a conservar el cargo hasta diciembre de 2028.
El Congreso deberá resolver ahora dónde termina la necesaria autonomía de una autoridad monetaria y dónde comienza el blindaje de quienes actualmente la conducen.


























