La explosión de un transformador provocó un apagón masivo que afectó a 103.760 usuarios en su punto más alto. Caballito, Almagro, Villa Crespo y La Paternal fueron los barrios más castigados. El conurbano bonaerense también sufrió las consecuencias. Bomberos trabajó durante horas para controlar el fuego, mientras Edesur pedía disculpas y el ENRE, todavía, no se pronuncia. Mientras tanto, los vecinos pagan tarifazos y reciben un servicio de papel.
La madrugada del viernes se convirtió en una pesadilla para más de cien mil porteños. Un incendio en la subestación de Edesur ubicada en el cruce de Río de Janeiro y Antonio Machado, en el barrio de Caballito, dejó a oscuras barrios enteros de la Ciudad de Buenos Aires. La causa, una vez más, fue la explosión de un transformador.
Las cifras bailaron según la hora y la fuente, pero el pico máximo de usuarios afectados llegó a 103.760, según los relevamientos del ENRE. Villa Crespo fue el barrio más castigado, con 49.040 hogares sin luz, seguido por Caballito (17.245), Almagro (15.741) y La Paternal (4.441). Villa General Mitre también sufrió el corte con 2.066 usuarios afectados. En el conurbano bonaerense, localidades como Ezeiza, Esteban Echeverría, Lomas de Zamora y Quilmes también se vieron afectadas.
Al menos tres dotaciones de Bomberos Voluntarios trabajaron durante horas para controlar el fuego. Personal policial cortó la circulación en varias arterias. Por el momento, no se reportaron heridos. El SAME no tuvo que asistir a nadie.
Edesur salió al cruce con un comunicado más cercano al copy paste que a la información: “Edesur informa que esta mañana se registró un incidente en un transformador de la Subestación Centenario y que por razones de seguridad se cortó el suministro eléctrico en la zona”, indicó la empresa. “Tras maniobras realizadas por nuestros equipos técnicos, ya se recuperó el servicio para más del 70% de los clientes inicialmente afectados”, añadió la compañía. El resto, a esperar.
Los vecinos, como siempre, la vieron de lejos. Un canillita de Caballito, que tiene su puesto en Machado y Río de Janeiro, lo resumió con una frase que debería ser el epitafio de la empresa: “Edesur debe estar sin plata”.
Este episodio no es una excepción. Es la regla. El sistema eléctrico del AMBA está al borde del colapso hace años. En enero de 2024, el entonces secretario de Energía, Eduardo Rodríguez Chirillo, ya advertía que “ante una mínima falla en el sistema de transporte se producen cortes”. Poco más de un año después, la profecía se cumplió: el sistema colapsó en febrero durante una ola de calor, con 740 mil usuarios afectados. Unos meses después, en diciembre de 2025, otro apagón masivo dejó sin luz a más de 200 mil personas en pleno verano.
El gobierno de Javier Milei, por su parte, oficializó aumentos en las tarifas de luz a partir del 1 de enero de 2026. Un ajuste promedio del 2,5% en el Costo Propio de Distribución (CPD), más un 3,88% en el Precio Estabilizado de la Energía (PEE), más un 1,88% en el transporte. La plata sale del bolsillo de los usuarios. Las inversiones, no.
Edenor y Edesur planearon invertir 2.150 millones de dólares en los próximos cinco años. Pero mientras los vecinos pagan tarifazos, los transformadores explotan y los barrios se quedan a oscuras, esa promesa suena a chiste.
El ENRE inició un expediente para determinar responsabilidades. No es la primera vez. En diciembre de 2020, tras otro incendio en una subestación de Edesur, el ENRE culpó a la empresa y le inició un sumario por “incumplimiento de sus obligaciones en materia de seguridad pública”. La resolución determinó que el cañaveral y pastizal donde se originó el incendio “se encontraba sin mantenimiento de poda, raleo y desmalezamiento”. La causa, un descuido. La sanción, una multa que la empresa paga con la misma plata que los usuarios le depositan mes a mes.
El incendio de esta madrugada no es un hecho aislado. Es un síntoma. La red eléctrica del AMBA es un monumento al abandono, una máquina de hacer guita para las empresas y de generar angustia para los vecinos.
Milei dice que el ajuste duele, pero que es necesario. Los vecinos de Caballito, Almagro y Villa Crespo no duermen. Se despiertan a las 3 de la mañana con una explosión y se quedan sin luz hasta el mediodía. Mientras tanto, Edesur pide disculpas, el ENRE investiga y el gobierno mira para otro lado. La infraestructura se cae a pedazos, los transformadores explotan y los usuarios pagan el pato.



























