En una cumbre de seguridad convocada por el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, el ministro de Defensa argentino, Carlos Presti, rubricó una Declaración Multilateral junto a otros 14 países del continente. El acuerdo, que incluye una bilateral específica con Washington, busca coordinar respuestas frente al crimen organizado transnacional, el narcotráfico y los delitos cibernéticos. La firma se da en medio de la escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán, y mientras el gobierno de Javier Milei profundiza su alineamiento estratégico con la Casa Blanca. En paralelo, se ultiman detalles para el ejercicio militar conjunto «Daga Atlántica», previsto para el 6 de abril, que incluiría el despliegue de fuerzas especiales estadounidenses en territorio argentino . La oposición y sectores militares expresaron su preocupación por el alcance del pacto y la eventual presencia de tropas extranjeras en la Zona Económica Exclusiva Argentina .
Miami / Washington, 9 de marzo de 2026 – En la sede del Comando Sur de Estados Unidos en Miami, el ministro de Defensa argentino, teniente general Carlos Alberto Presti, estampó su firma en una Declaración Multilateral junto a representantes de 15 países del hemisferio. El encuentro, encabezado por el secretario de Guerra, Pete Hegseth, tuvo como eje central «la generación de lazos para la cooperación regional frente a amenazas vinculadas al crimen organizado transnacional», con el narcotráfico como temática central, y un paraguas más amplio que incluye ciberseguridad y seguridad hemisférica en sentido amplio .
Además del documento multilateral, Presti suscribió «una bilateral con Estados Unidos por cada estado participante», con el objetivo de «la adaptación del marco jurídico de cada Nación» como elemento sustancial del entendimiento . El texto subraya que la implementación se llevará a cabo «respetando la autonomía de las instituciones» y dentro del marco constitucional de cada país, aunque las críticas no tardaron en llegar.

El alineamiento estratégico de Milei en tiempos de guerra
La participación argentina en la cumbre se inscribe en el esquema de alineamiento internacional que el presidente Javier Milei impulsa con la Casa Blanca . La relación bilateral se volvió uno de los ejes de la política exterior del Gobierno, lo que se tradujo en una agenda creciente de contactos políticos, militares y económicos entre ambos países.
El propio Presti lo explicitó al referirse a la rúbrica: «Al suscribir esta Declaración Multilateral, ratificamos nuestra voluntad de cooperación y trabajo conjunto frente a desafíos comunes, dentro de nuestro marco constitucional, en estricto apego al cumplimiento de las leyes y las normas vigentes» .
El viaje del ministro se produce en un contexto internacional de máxima tensión por la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, que ya dejó más de 1.300 muertos en el país persa y desató represalias en toda la región. Para Washington, estos foros forman parte de una estrategia más amplia orientada a consolidar redes de cooperación en materia de defensa en el hemisferio occidental.

La puja geopolítica en el Atlántico Sur y el factor chino
Sin embargo, fuentes militares que participan de la comitiva revelaron a medios locales que la agenda no se limita a cuestiones abstractas. Según La Política Online, el verdadero objetivo del viaje y de la profundización del vínculo militar es la idea de Javier Milei de hacer un acuerdo integral con Estados Unidos para el control del Atlántico Sur .
Estados Unidos busca que la US Navy (Armada) y la US Coast Guard (Guardia Costera) puedan realizar patrullaje en la Zona Económica Exclusiva Argentina e interrumpir la actividad de la pesca china en la milla 201. «Aunque a nosotros nos parece una locura la idea, remitimos a pedido del ministerio todas las capacidades operativas netas a la fecha», explicó un militar presente en las negociaciones .
La creciente presencia china en la región, sumada a la disputa por los recursos pesqueros y el valor estratégico de la Antártida, convierte al extremo sur del continente en un punto caliente de la geopolítica global. En enero de 2026, la visita de una delegación de congresistas estadounidenses a Ushuaia ya había encendido las alarmas en la oposición argentina .
«Daga Atlántica»: el ejercicio militar de alto perfil que se avecina
En paralelo a la cumbre, Argentina y Estados Unidos ultiman los detalles del ejercicio combinado de fuerzas de operaciones especiales «Daga Atlántica» (Atlantic Dagger), previsto para comenzar el 6 de abril . Será uno de los despliegues bilaterales más relevantes de los últimos años en términos políticos y de interoperabilidad.
Está prevista la participación de unidades estadounidenses como los Boinas Verdes, elementos del Comando de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea del Comando Sur y, potencialmente, fuerzas del MARSOC (Marines) . Fuentes especializadas no descartan la llegada al país de un avión de ataque AC-130J Ghostrider por primera vez en la historia .
El ejercicio se enmarca en una agenda de cooperación que el Estado Mayor Conjunto argentino viene explicitando desde 2025, con el objetivo de «estrechar lazos de cooperación mutua» y fortalecer la coordinación en entrenamiento y procedimientos .
Las críticas y los límites constitucionales
La firma del acuerdo y la profundización del vínculo militar con Estados Unidos no pasaron desapercibidas para la oposición ni para sectores dentro de las propias Fuerzas Armadas. La Constitución Nacional establece la obligación de que el Congreso autorice el ingreso de tropas extranjeras al país, y eludir esta instancia constituiría una irregularidad institucional grave .
El senador Pablo Blanco (UCR) calificó la posible instalación de una base estadounidense en la Patagonia como «una pérdida de soberanía». «Hay que recordar que Estados Unidos es aliado del Reino Unido en la OTAN, que es el ocupante de las Malvinas. Esto es un contrasentido total», advirtió.
Desde la política fueguina, el legislador radical Federico Sciurano afirmó que «la construcción de una base militar estadounidense en el sur argentino, especialmente en Tierra del Fuego, representa un avasallamiento de nuestra soberanía». Para Sciurano, la presencia de una base militar extranjera en la provincia «no es sólo una amenaza a nuestra independencia, sino que también desestabiliza la paz en la región».
📍 Mientras Presti firmaba en Miami y hablaba de «estabilidad hemisférica», los militares que lo acompañaban reconocían en privado que la idea de que EE.UU. patrulle la milla 201 es «una locura». El gobierno de Milei profundiza su alineamiento con Washington en medio de una guerra global, abre la puerta a ejercicios militares de alto perfil y, según sus críticos, pone en riesgo la soberanía nacional. La pregunta que queda flotando es si el Congreso estará a la altura de controlar estos acuerdos, o si, como tantas veces, la política exterior se decide en los despachos del Pentágono sin debate parlamentario.


























