La oposición reunió apenas 117 diputados y no alcanzó el quórum necesario para tratar la interpelación al jefe de Gabinete. Legisladores alineados con Mauricio Macri, Alfredo Cornejo,
Manuel Adorni consiguió este martes una de las victorias políticas más importantes desde que comenzaron a acumularse las denuncias y cuestionamientos por presuntas irregularidades patrimoniales. La oposición no logró reunir el quórum necesario para abrir la sesión especial que buscaba avanzar con una interpelación al jefe de Gabinete y terminó chocando contra un muro construido por los principales aliados parlamentarios del gobierno de Javier Milei.
La sesión necesitaba 129 diputados sentados en sus bancas para comenzar. Sin embargo, cuando Martín Menem dio por cerrado el tiempo reglamentario, apenas había 117 legisladores presentes. La diferencia no fue casual. Detrás de las ausencias apareció una articulación política que reunió al PRO, sectores de la Unión Cívica Radical y diputados que responden a gobernadores provinciales que, pese a sus diferencias con la Casa Rosada, decidieron no acompañar la avanzada contra uno de los funcionarios más importantes del oficialismo.
La operación política comenzó a tomar forma durante los días previos. El presidente de la Cámara de Diputados y el jefe del bloque PRO, Cristian Ritondo, impulsaron una estrategia destinada a trasladar el debate sobre la situación de Adorni a la Comisión de Asuntos Constitucionales, un ámbito donde el oficialismo y sus aliados cuentan con mayor capacidad para controlar los tiempos y el desarrollo de las discusiones.
La maniobra terminó convirtiéndose en la salida política que necesitaban numerosos sectores que no estaban dispuestos a aparecer respaldando una posible destitución o censura contra el funcionario libertario.
El resultado fue contundente. Los doce diputados del PRO acompañaron la estrategia impulsada por Ritondo. A ellos se sumaron legisladores radicales alineados con Alfredo Cornejo, representantes del espacio tucumano que responde a Osvaldo Jaldo, integrantes de Innovación Federal vinculados a Gustavo Sáenz y Carlos Rovira, además de otros bloques provinciales que optaron por no contribuir al quórum.
El respaldo excedió incluso a quienes habitualmente aparecen identificados como socios parlamentarios del oficialismo. Gobernadores como Martín Llaryora, Maximiliano Pullaro, Marcelo Orrego y Rolando Figueroa también terminaron aportando ausencias clave que facilitaron el fracaso de la convocatoria opositora.
La decisión expuso las limitaciones de una oposición que, pese a las denuncias públicas y al desgaste político que enfrenta Adorni, todavía no logra construir mayorías estables para desafiar al Gobierno dentro del Congreso.
El dato resulta especialmente significativo porque algunos de los sectores que terminaron bloqueando la sesión habían manifestado previamente fuertes cuestionamientos hacia el jefe de Gabinete. En las últimas semanas incluso se habían multiplicado declaraciones públicas reclamando explicaciones por la evolución patrimonial del funcionario y por distintas revelaciones vinculadas a gastos, propiedades y operaciones financieras.
Sin embargo, cuando llegó el momento de traducir esos cuestionamientos en una acción parlamentaria concreta, gran parte de esos espacios eligió retroceder.
La situación generó fuertes críticas dentro de los bloques que impulsaban la sesión.
Uno de los discursos más duros fue el de la diputada Marcela Pagano, quien acusó a varios sectores de actuar con doble discurso. Según planteó, numerosos dirigentes que se presentan públicamente como defensores de la transparencia terminaron facilitando la supervivencia política de Adorni al negarse a habilitar el debate parlamentario.
También desde Unión por la Patria cuestionaron duramente el resultado. Germán Martínez sostuvo que la falta de quórum impidió discutir una situación que calificó como una crisis institucional grave y acusó a los aliados del oficialismo de garantizar impunidad política.
Más allá de las declaraciones, la principal consecuencia práctica es que Adorni gana tiempo.
La Comisión de Asuntos Constitucionales comenzará a tratar los distintos proyectos vinculados a su situación, pero el oficialismo cuenta allí con una posición mucho más favorable que en el recinto. La expectativa de la oposición era forzar una discusión inmediata y pública en la Cámara de Diputados. Esa posibilidad quedó, al menos por ahora, descartada.
La sesión frustrada también dejó en evidencia otro fenómeno que atraviesa la política nacional. Muchos gobernadores mantienen diferencias económicas y administrativas con la Casa Rosada, pero continúan evitando cualquier movimiento que pueda interpretarse como un intento de desestabilización institucional o de ruptura abierta con el Gobierno.
Esa lógica terminó beneficiando directamente a Adorni.
Por ahora, el jefe de Gabinete conserva el respaldo político necesario para evitar una ofensiva parlamentaria de gran escala. Sin embargo, el conflicto está lejos de terminar. La investigación judicial continúa avanzando y varios sectores opositores apuestan a que futuras decisiones del fiscal Gerardo Pollicita puedan modificar el escenario político y volver más difícil el sostén que hoy le brindan sus aliados.
Lo ocurrido en Diputados dejó una conclusión clara: más allá de las denuncias, las sospechas y el desgaste público, Adorni todavía cuenta con una red de protección política capaz de bloquear iniciativas que amenacen seriamente su continuidad dentro del gobierno de Javier Milei.



























