Las obras de «modernización» de Aeroparque comenzaron en 2018, durante el gobierno de Mauricio Macri, y se inauguraron en febrero de 2021, ya con Alberto Fernández en el poder. Duraron 3 años, costaron una fortuna y prometían «incrementar los márgenes de seguridad». Ayer, 23 de febrero de 2026, con una tormenta que no fue récord ni excepcional, el techo se vino abajo. ¿Falla estructural?, ¿Mala ejecución?, ¿Mantenimiento cero?. Todo junto. Y mientras tanto, Jorge Macri anuncia un anillo de 140 metros para ver los aviones desde afuera. Adentro, el agua sigue cayendo.
Ayer a la mañana, mientras el AMBA se sacudía por una tormenta intensa pero no histórica, una sección del techo de Aeroparque decidió que ya había aguantado suficiente. El desplome ocurrió en el primer piso, en la zona del embarque internacional, justo entre Starbucks y Le Pain Quotidien. Por milagro, nadie herido.
Pero la pregunta que todos se hacen es: ¿Cómo es posible que un aeropuerto «recientemente renovado» se caiga a pedazos con una simple tormenta?
LA CRONOLOGÍA DE LA VERGÜENZA
Para entenderlo, hay que repasar la historia de las obras, que duraron tres años y pasaron por dos gestiones de distinto signo político:
🔹 2018: durante el gobierno de Mauricio Macri, se inicia el proceso de licitación y se adjudican las obras a Aeropuertos Argentina 2000, la concesionaria de Eurnekian. El plan incluía una nueva pista, balizamiento, rediseño de la terminal y mejoras en seguridad operativa.
🔹 2019-2020: las obras avanzan en simultáneo con el cambio de gobierno. La gestión de Alberto Fernández hereda el proyecto y lo continúa.
🔹 Febrero 2021: se inaugura la modernización. Según los partes oficiales, la obra «incrementó los márgenes de seguridad» y permitió «operar en condiciones meteorológicas antes restringidas». Inversión millonaria, 3 años de trabajo, y una promesa: más seguridad.
🔹 23 de febrero de 2026: cinco años después de la inauguración, con una tormenta que acumuló agua pero no rompió récords históricos, una sección del cielorraso colapsa. El agua «estalla» hacia adentro, los pasajeros corren, y las autoridades hablan de «milagro».
LO QUE NADIE QUIERE DECIR
Tres años de obras, una inversión millonaria, y cinco años después el techo no aguanta una tormenta. Las preguntas son obvias:
❓ ¿Quién controló la calidad de los materiales?
❓ ¿Quién supervisó la ejecución de la obra?
❓ ¿Hubo mantenimiento en estos cinco años?
❓ ¿Por qué una estructura nueva (o renovada) colapsa con agua acumulada?
La respuesta es un cóctel letal: mala ejecución + falta de mantenimiento + control cero. Y los responsables, como siempre, diluidos entre Nación, concesionaria y las gestiones que pasaron.
EL CONTEXTO (POR SI HACE FALTA)
La tormenta de ayer no fue un evento excepcional. Según el Servicio Meteorológico Nacional, las precipitaciones en el AMBA rondaron los 40-60 mm en varias horas. Suficiente para complicar el tránsito, sí. Pero no para derrumbar un techo «modernizado» que supuestamente cumplía con todas las normas de seguridad.
El problema, entonces, no es la lluvia. Es lo que está mal desde antes.
LA IRONÍA FINAL
Mientras el techo de Aeroparque se caía, a pocos kilómetros de ahí, Jorge Macri sigue promocionando el «Anillo La Pampa», una obra de $50.000 millones para conectar la Ciudad con el aeropuerto a través de un puente peatonal circular de 140 metros con mirador panorámico. Una obra faraónica para ver los aviones desde afuera, mientras adentro el agua sigue cayendo.
El anillo será un nuevo ícono. Pero los íconos no se caen de los techos. Y cuando llueve, la gente prefiere un techo firme antes que un mirador con forma de aro.



























