Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, el Colectivo Flota Negra pondrá en preventa «Aquelarre de Negras: Unidas por la lucha», una antología poética que reúne autoras afrodescendientes, originarias y disidentes de Sudamérica y El Caribe. El libro, coordinado por la periodista dominico-argentina Melina Schweizer, nació en pandemia, se tejió virtualmente entre varios países y hoy llega para ocupar un lugar en la historia literaria de las mujeres negras. Poesía, memoria, política, rabia y ternura en 110 páginas que prometen ser un antes y un después.
Un libro que es un aquelarre
Algunas obras nacen en silencio y otras llegan al mundo como una pequeña rebelión. “Aquelarre de Negras: Unidas por la lucha” pertenece a las segundas.
Este 8 de marzo, mientras el Día Internacional de la Mujer Trabajadora vuelve a recordarnos que la historia de las mujeres siempre fue también una historia de pelea, el Colectivo Flota Negra abre la preventa de una antología que no se limita a reunir poemas: reúne memorias, heridas, rabias y celebraciones que durante demasiado tiempo quedaron fuera de la página.
La fecha no es casual. Ninguna de las decisiones que sostienen este libro lo es. Porque hay momentos en los que publicar se parece menos a un gesto cultural que a un acto político, una manera de decir aquí estamos, seguimos escribiendo incluso cuando la historia prefirió no escucharnos.
El libro fue escrito y producido íntegramente por mujeres. Voces afrodescendientes, originarias y disidentes de Sudamérica y el Caribe que decidieron encontrarse para narrar lo que durante siglos otros contaron por ellas. No hay intermediarios. No hay traducciones amables para la mirada ajena. No hay permiso pedido a ninguna autoridad cultural.
Hay, en cambio, algo más antiguo y más poderoso: la decisión de hablar en primera persona.
Porque cada poema de este libro funciona como un pequeño conjuro contra el olvido. Y cuando esas voces se reúnen —como en todo aquelarre verdadero— lo que aparece no es sólo literatura. Aparece una memoria colectiva que vuelve a levantarse, obstinada, para recordarnos que la historia también puede escribirse desde los márgenes hasta que los márgenes dejan de existir.

Donde empezó el aquelarre
El origen de “Aquelarre de Negras: Unidas por la lucha” no está en una oficina editorial ni en una mesa de marketing. Empieza en 2020, cuando el mundo se cerró sobre sí mismo y las ciudades quedaron suspendidas en una quietud extraña. Mientras afuera todo parecía detenido, un grupo de mujeres empezó a hacerse una pregunta sencilla y brutal: qué faltaba en la literatura que leíamos.
La respuesta llegó casi de inmediato. Faltaban ellas.
Faltaban las voces negras, las voces caribeñas, las voces disidentes, las originarias que durante demasiado tiempo habían quedado fuera del relato principal, como si la poesía también tuviera fronteras invisibles que separan lo que merece ser escuchado de lo que puede ser ignorado.
Así empezó todo. Con conversaciones que se abrían en grupos de WhatsApp, con cafés virtuales en Zoom, con documentos compartidos donde cada palabra era una forma de presencia en medio del aislamiento. Las autoras vivían en distintos lugares —algunas en sus países de origen, otras en territorios de migración— pero todas compartían la misma urgencia: nombrarse a sí mismas antes de que otros volvieran a hacerlo por ellas.
De ese tejido lento, hecho de paciencia y de memoria, nació la antología.

Las voces que habitan el aquelarre
Cada autora llega al libro desde una historia distinta, pero todas comparten algo esencial: la decisión de hablar sin pedir permiso.
Agatha Brooks, mujer trans negra, poeta, actriz, gótica, modelo y activista asexual, abre la antología con versos que se sostienen como una declaración de existencia: “No estoy rota. No estoy mal. Sólo siento diferente.” Su poesía recorre el deseo, el miedo, la identidad y la disidencia sexual con una intensidad que no busca agradar sino decir la verdad de su propio cuerpo.
Desde la barriada de Herrera, en Santo Domingo Oeste, Alicia Méndez Medina escribe con la memoria de quienes crecieron en territorios donde la historia siempre llega cargada de frontera y desarraigo. “La tierra era nuestra”, afirma en uno de sus poemas, y en esa frase se concentra el peso de generaciones enteras.
En Buenos Aires, la dominicana Diana Tejada, estudiante de Psicología, deja caer versos que hablan de sexo, violencia, pastillas con forma de corazón y manos que buscan su propio camino. Su escritura avanza sin concesiones, como si cada poema fuera una manera de reclamar un territorio íntimo.
Isabella Quiñonez Trujillo habita el libro de dos maneras: con sus poemas y con su arte. Es la autora de la portada, la contraportada y las ilustraciones que recorren la edición. En su poesía aparecen los espejos donde el reflejo se vuelve incierto, la piel que se endurece a fuerza de golpes y las distancias que borran los pasos pero no el amor.
En los textos de Isis Yael Amador Campusano, la rebeldía aparece como una forma cotidiana de respirar. Escribe sobre las alitas que le nacen cuando se rebela, sobre las abuelas que siguen aplaudiendo desde otro lugar del tiempo, sobre esa resistencia silenciosa que muchas veces sostiene la vida.
Karem Candelario, cirujana plástica dominicana, escribe sobre el amor, el desamor, la piel oscura y el deseo de habitar un mundo donde el negro no tenga que justificarse para ser hermoso.
La poesía de Laura Alcántara Cornielle, educadora dominicana graduada con honores, se mueve entre el llano, la mujer mulata de nariz ancha que junta leña y limpia el bohío, y la memoria del vudú que durante siglos fue perseguido, censurado y apartado por el simple hecho de ser negro.
Melina Schweizer, periodista dominico-argentina y coordinadora del proyecto, aporta poemas que funcionan como pequeñas declaraciones políticas. “Llevo el sol en la espalda, y no una cruz en mi pecho”, escribe en uno de ellos. En sus textos aparecen la violencia machista, el deseo libre y esa democracia que muchas veces observa y controla los cuerpos ajenos.
El aquelarre se completa con Paula Margarita Gudiño, pintora y poeta santafesina de origen toba, que traza un puente entre la memoria indígena y la negritud. Sus versos hablan del del pez amarillo, de la tapera que llora y del regazo materno como un lugar donde todavía es posible curarse.

Una editorial que apuesta por la memoria
La antología es publicada por el Colectivo Flota Negra, una editorial afrocentrada, autogestiva y cooperativa fundada en 2023 por Roberto Ruiz Sena (Malungo) y Tony Vardé. Con un catálogo atravesado por la música soul, el reggae y la historia de los derechos civiles, la editorial suma ahora esta obra colectiva que busca ocupar un lugar en la conversación literaria de la región.
La edición 2026, impresa en Buenos Aires, cuenta con 110 páginas y un diseño cuidado a cargo de Isabella Quiñonez Trujillo, donde texto e imagen dialogan como si formaran parte de un mismo relato.

Las voces que acompañan
El prólogo pertenece a Shirley Campbell Barr, una de las grandes poetas afrodescendientes de Costa Rica, quien escribe una frase que funciona como una advertencia y una promesa:
“Cuando las mujeres negras se juntan, se disponen a cambiar su mundo y el mundo de todas las personas.”
La introducción está a cargo de la Dra. Anny Ocoró Loango, que define la obra como una bofetada al racismo, a la heteronormatividad, al neoliberalismo y al control que el Estado ejerce sobre nuestros cuerpos.
El cierre llega con las palabras de Maribel Núñez, que deja una frase breve y precisa:
“Aquelarre de Negras es un punto y seguido.”
Porque lo que empieza en estas páginas no termina aquí.
Cómo conseguirlo
Desde este 8 de marzo, la antología estará disponible en preventa exclusiva. Quienes quieran reservar un ejemplar pueden hacerlo enviando un mensaje directo a @colectivoflotanegragrupoeditor o @malungo_libros en Instagram.
Lo que comenzó como un intercambio de voces en medio de la pandemia hoy se convierte en un objeto tangible.
Un encuentro de mujeres.
Una memoria que vuelve a decirse.
Y un aquelarre que, lejos de cerrarse, promete seguir creciendo.
FICHA TÉCNICA
Libro: Aquelarre de Negras: Unidas por la lucha
Autoras: Agatha Brooks, Alicia Méndez Medina, Diana Tejada, Isabella Quiñonez Trujillo, Isis Yael Amador, Karem Candelario, Laura Alcántara, Melina Schweizer, Paula Margarita Gudiño
Coordinación: Melina Schweizer
Arte: Isabella Quiñonez Trujillo
Editorial: Colectivo Flota Negra (Buenos Aires, 2026)
Páginas: 110
Prólogo: Shirley Campbell Barr
Introducción: Dra. Anny Ocoró Loango
Palabras finales: Maribel Núñez
Preventa: Desde el 8 de marzo de 2026
Cómo reservar: DM a @colectivoflotanegragrupoeditor o @malungo_libros en Instagram



























