Docentes de la UBA organizaron para el martes una clase pública frente al departamento que Manuel Adorni compró en Caballito por 340 mil dólares. La propiedad, que el funcionario admitió tener en su última conferencia, está a una manzana de la Facultad de Filosofía y Letras. La consigna: “Aplicación ya de la Ley de Financiamiento Universitario”. Mientras los profesores perdieron 36% de su poder adquisitivo, 1000 docentes de la UTN ya renunciaron o se tomaron licencia sin goce de sueldo. Y Adorni, desde su departamento de lujo, desafía: “Yo hago lo que quiero con mi dinero”. El martes, los profesores le van a responder en la vereda.
El martes a las 9.30 de la mañana, los docentes de la UBA van a pararse en la puerta del departamento de Manuel Adorni en Caballito. No es una casualidad. La propiedad está a una manzana de la Facultad de Filosofía y Letras, en una de las zonas más cotizadas del barrio, a metros de la avenida Pedro Goyena. Fue publicada en 2024 a 340 mil dólares. Adorni admitió en su última conferencia de prensa que es suya.
Los profesores van a dar una clase pública. Van a explicar lo que Adorni no entiende: que mientras él compra departamentos de lujo y paga vuelos privados, los docentes universitarios perdieron 36% de su poder adquisitivo desde noviembre de 2023. Que en la UTN, casi mil docentes renunciaron o se tomaron licencia sin goce de sueldo porque con lo que cobran no alcanza. Que la obra social de los profesores está en bancarrota porque los salarios cayeron 56% en dos años.

La propiedad que desnuda la casta
Adorni tiene un departamento en Caballito. Lo admitió en la conferencia donde trató de explicar los viajes en jet privado y el avión presidencial de su esposa. Pero hay un detalle que no mencionó: esa propiedad no figuraba en su declaración jurada del año pasado. Apareció después. Como el vuelo de vuelta de Punta del Este, que facturaron un mes tarde, cuando el escándalo ya había explotado.
La ubicación no es casual. El departamento está en una de las zonas más caras de Caballito, a una manzana de la Facultad de Filosofía y Letras. Esa facultad donde los docentes cobran sueldos que no alcanzan, donde las becas de 35.000 pesos no cubren ni el colectivo, donde los profesores tienen que pedir préstamos para llegar a fin de mes.

Los números que duelen
La AGD UBA hizo la cuenta. Desde noviembre de 2023, el salario real de los docentes universitarios cayó 35,6%, incluso por debajo de los peores niveles de 2004. La pérdida acumulada equivale a 11,5 salarios completos. O sea, de cada tres meses trabajados, les pagaron dos.
En la UTN, la situación es terminal. Casi mil docentes dejaron las aulas. Algunos renunciaron, otros pidieron licencia sin goce de sueldo porque no tienen antigüedad suficiente para licencia con goce. La presidenta de Fagdut, Daniela Díaz, lo explicó simple: “Un docente para trabajar en la universidad tiene que tener título de grado, muchas veces posgrado, años de trayectoria. Y con el sueldo, es increíble”.
La obra social de los docentes está en bancarrota. Los salarios cayeron tanto que no alcanzan para pagar las prestaciones. El dirigente de Fagdut, Pedro Rearte, lo resumió con una imagen que no necesita estadísticas: “Los docentes se están yendo a pedir préstamos, están endeudados”.
El 70% que cree que es corrupto
Una encuesta de Innova, difundida en los últimos días, reveló que el 70% de los consultados cree que Manuel Adorni es corrupto. El jefe de Gabinete respondió con una conferencia de prensa donde dijo que “con mi dinero hago lo que quiero”. Días después, el piloto del vuelo privado a Punta del Este lo contradijo: la factura la pagó la empresa de Marcelo Grandio, no él.
El 70% no es un número menor. Es la mayoría de los argentinos. Y esa mayoría va a ver a los docentes dar una clase pública en la puerta de su departamento de 340 mil dólares, mientras ellos pierden 36% de su salario y su obra social se desfonda.
La clase pública como metáfora
La Asociación Gremial Docente de la UBA convocó a la actividad para el martes. El punto de encuentro es la Facultad de Filosofía y Letras. De ahí caminarán hasta la propiedad de Adorni. La consigna es clara: “Aplicación ya de la Ley de Financiamiento Universitario”.
La ley que Milei vetó, que el Congreso insistió, que el gobierno incumple. La misma que obliga a pagar a los docentes un 55,4% de aumento para recuperar lo perdido. En lugar de eso, el gobierno ofrece un 12% en cuotas. La diferencia es la brecha entre la ética de los que dan clases y la de los que compran departamentos.
Cierre: la vereda del que no entiende
El martes, los docentes van a estar en la vereda de Adorni. Van a dar una clase. Van a explicar que el sueldo no alcanza, que la obra social está fundida, que las becas de 35 lucas no sirven ni para el colectivo. Van a decir que mientras él se pregunta por qué la gente cree que es corrupto, ellos pierden un 36% de su poder adquisitivo.
Adorni dijo que con su dinero hace lo que quiere. Tiene razón. Pero el dinero no es solo suyo. Es el de todos los que pagan impuestos, los que sostienen el Estado, los que creen que la universidad pública es un derecho. Y cuando un funcionario se compra un departamento de 340 mil dólares mientras los docentes no llegan a fin de mes, no es un capricho. Es un escándalo.
El martes, los profesores van a poner el pizarrón en la calle. Van a escribir los números que duelen. Y Adorni, si tiene los huevos bien puestos, va a salir a la puerta a escuchar. Pero seguramente no. Seguramente va a seguir con su discurso de que “con mi dinero hago lo que quiero”. Mientras tanto, la clase pública va a ser su epitafio político.
Andá, Adorni, andá a mirar por la ventana de tu departamento de 340 mil dólares mientras los docentes te dan una clase de ética en la vereda. Ojalá te llegue el olor a tiza y a bronca. Porque acá afuera, el 70% de los argentinos ya te puso la cara que te merecés.



























