La Libertad Avanza desempolvó la Comisión de Juicio Político después de dos años de tenerla en estado vegetativo. La comandará Lilia Lemoine, la diputada que no tiene filtro, que ya bautizó a una colega como “Rusia 1917” y que ahora será la encargada de recibir cualquier pedido de juicio al Presidente. En paralelo, Sebastián Pareja, el armador de Karina Milei que en la Derecha Fest se comió silbidos y un “la concha de tu madre”, tomará la Bicameral de Inteligencia. El mensaje es claro: lo que antes era un riesgo (que la oposición active la comisión) ahora es un activo (controlarla para que nunca pase nada). Mientras tanto, la oposición mira con la misma capacidad de reacción que un maniquí en la vidriera de Avellaneda.
La política argentina tiene esos momentos donde los gestos dicen más que las leyes. El oficialismo decidió que ya es hora de dejar de hacerse el chico y empezar a mostrar los dientes. La Comisión de Juicio Político de Diputados, ese organismo que estuvo dos años durmiendo la siesta porque el gobierno no tenía mayoría y la oposición sí, se va a poner en marcha. Y al frente va a estar Lilia Lemoine.
Sí, la misma Lemoine que en su momento dijo que el peronismo era “un cáncer”, que le regaló un corte de pelo a Milei en plena campaña y que tiene una forma de hacer política que hace que hasta los más termos del PRO se persignen. Es la elegida.

El giro copernicano del oficialismo
La Comisión de Juicio Político no es un espacio menor. Es el lugar donde, en teoría, deberían tramitarse los pedidos de juicio contra el Presidente, los ministros y los jueces. Durante el primer tramo del gobierno, con un bloque reducido y sin capacidad de garantizar mayorías, los libertarios optaron por la estrategia del avestruz: no constituir la comisión, no darle entidad, no exponerse.
El único intento de activarla terminó en un papelón monumental: la diputada Marcela Pagano quiso tomar la posta, se enfrentó al bloque, se fue con los tacos para adelante y terminó armando su propio espacio. Pagano, que después se metió en el caso de la abogada detenida en Brasil por fuera de los canales diplomáticos y hasta habló con Alberto Fernández, se convirtió en el símbolo de la interna que el oficialismo no quiere repetir.
Hoy, con una bancada que suma más de 110 votos entre propios y aliados, el gobierno decidió que el riesgo se terminó. Ahora, la comisión pasa de ser una amenaza a ser un activo. Y al frente ponen a Lemoine, una figura que garantiza una sola cosa: lealtad absoluta al núcleo duro de Karina Milei.

Pareja y la guerra de los cielos
Pero la movida no termina ahí. En paralelo, Sebastián Pareja, el presidente de LLA en la provincia de Buenos Aires y principal armador de Karina, irá a la Comisión Bicameral de Inteligencia.
El dato no es menor: la Bicameral es la que controla los gastos reservados de la SIDE, la que pide informes clasificados, la que fiscaliza las actividades de los espías. Y Pareja, que es el hombre de máxima confianza de Karina, llega justo cuando la interna con Santiago Caputo sigue más caliente que una estufa eléctrica en julio.
El antecedente más reciente de esa guerra interna fue la Derecha Fest en Mar del Plata, en enero. Cuando Pareja subió al escenario, el público, donde se mezclaban militantes y los tuiteros de “Las Fuerzas del Cielo” (el sector de Caputo), lo recibió con silbidos y un cántico que no dejó dudas: “Pareja, compadre, la concha de tu madre”.
Pareja salió a bancar la parada con un discurso de unidad y pidió que “el enemigo está afuera”. Pero Traductor Te Ama, el tuitero estrella del sector caputista, le respondió con un posteo que hoy es material de archivo: “Algún día vas a entender que la gente no te quiere”.
Ahora, con Pareja en la Bicameral de Inteligencia, el mensaje es claro: el control de los espacios sensibles lo pone Karina. Y si Caputo quiere meter la cuchara, que sepa que el territorio ya está marcado.

Blindaje total para Adorni
El reordenamiento en el Congreso no es casualidad. Llega en una semana donde el gobierno pasó del repliegue a la ofensiva para sostener a Manuel Adorni, que está bajo la lupa por los viajes en jet privado y las inconsistencias patrimoniales.
La Justicia avanza: el juez Ariel Lijo unificó la causa y ya pidió documentación. Pero en la Rosada, la consigna es blindar al jefe de Gabinete. Patricia Bullrich y Adorni sellaron una tregua pública para mostrar unidad y empujar el paquete de leyes que Milei quiere. Adorni acompañará al Presidente este viernes en un acto de Capital Humano, una ratificación de confianza que no es casualidad.
Mientras tanto, la oposición, que hace dos años intentaba activar la Comisión de Juicio Político para ponerle los puntos al gobierno, ahora mira cómo el oficialismo se la lleva puesta. El PRO, por su parte, ya empezó a rearmarse con Larreta y Jorge Macri de la mano, pero en el Congreso, la pulseada la está ganando el otro lado.
El Congreso de los que ya no tienen miedo
La activación de la Comisión de Juicio Político con Lemoine y la designación de Pareja en Inteligencia marcan un antes y un después. El gobierno pasó de la estrategia defensiva (no constituir la comisión para no exponerse) a la ofensiva (controlarla para que no pase nada que no quiera).
Lemoine es la cara del alineamiento duro. Pareja es la mano larga de Karina en un área sensible. Y la oposición, que hasta hace un año podía soñar con meterle presión al gobierno desde el Congreso, hoy mira cómo los libertarios arman el tablero a su medida.
El mensaje final es para la tropa propia: el Congreso ya no es territorio enemigo. Y para la oposición: si quieren juicio político, van a tener que pasar por la diputada que bautizó a una colega como “Rusia 1917”. Suerte con eso.

Ahí tenés a la Lemoine, a la niña rubia que quería ser Power Ranger rojo y nadie jugaba con ella. Ahora de adulta, con complejo de política recién iniciada en la secta del Área 51, anda queriendo maquillar los juicios políticos como quien tapa un tajo con base barata. Ojalá no te olvides que los juicios políticos no son para perseguir opositores, son para cuando un funcionario se manda una cagada. Y en este gobierno, las cagadas las pagan los de siempre: los jubilados que no llegan a fin de mes, los pibes de 14 años que van presos y los glaciares que ya tienen el permiso de deforestación firmado. Si vas a usar la comisión para otra cosa, allá vos. Pero acá, te vamos a estar mirando.


























