El diputado Oscar Zago, que ya no es más jefe del bloque libertario pero sigue siendo soldado de Milei (o eso dice), agitó el avispero este sábado con una frase que debería estar tatuada en la frente de cada funcionario: “Si lo dejan elegir al Presidente, Adorni no estaría más”. La declaración, en Radio Mitre, no fue solo un pedido de renuncia al jefe de Gabinete. Fue un misil directo a la línea de flotación de la estructura de poder real: Karina Milei manda, y el Presidente, cuando quiere hacer algo, tiene que pedir permiso. Mientras tanto, los jueces federales ya se habían repartido los cargos del ministerio de Justicia antes de que Mahiques ganara la pulseada, y Victoria Villarruel ya anda diciendo por ahí que “lo eligieron a él, pero gobierna la hermana”. El castillo de naipes libertario se empieza a caer solo.
Oscar Zago, que hasta hace una semana era jefe del bloque libertario en Diputados y ahora anda armando su propio espacio con el MID, no es precisamente un opositor. Es un tipo que se define como “soldado de Milei”. Pero cuando un soldado empieza a cuestionar a la comandancia, algo se está pudriendo en el cuartel.
En diálogo con Radio Mitre, Zago soltó la frase que ya es un clásico del cancionero político: “Si lo dejan elegir al Presidente, Adorni no estaría más”. No dijo “Adorni debería irse”. Dijo “si lo dejan elegir”. La diferencia es abismal: el Presidente, según Zago, no puede elegir. Tiene a alguien encima. Y ese alguien, todo el mundo lo sabe, se llama Karina Milei.

La frase que retumba
“Si lo dejan elegir al Presidente, Adorni no estaría más”. Zago la repitió hasta el hartazgo. Y después la explicó: la situación de Adorni es “bochornosa”, el jefe de Gabinete debería dar “un paso al costado” por el bien del gobierno.
Pero el fondo del asunto no es Adorni. El fondo es la estructura de poder. Porque si el Presidente no puede elegir a su propio jefe de Gabinete, entonces el Presidente no es el que manda. Es el que firma los decretos que le llevan.
La cena de los jueces
La pulseada por el ministerio de Justicia fue el campo de batalla donde se definió quién tiene la lapicera. Días antes de que Karina impusiera a Juan Bautista Mahiques, un grupo de jueces federales se juntó a cenar en el exclusivo Palacio Duhau. Estaban Ricardo Lorenzetti, María Servini, Ariel Lijo y el candidato a ministro Guillermo Montenegro, entre otros.
La cena fue un anticipo de lo que creían que iba a pasar. Se repartían cargos, se asignaban posiciones. Lorenzetti mostró un chat de Javier Milei donde el Presidente decía que el ministerio era para Montenegro y Viola. Todo parecía cocinado. Todo parecía cerrado.
Pero después llegó Karina. Con los primos Menem a upa. Y Montenegro quedó afuera. Mahiques, el hombre que Karina puso, juró como ministro. Los jueces se quedaron con la cara de poker.
Fuentes judiciales contaron que antes de su designación, Mahiques se quejaba ante su entorno porque tenía indicios de que Lorenzetti le llenaba la cabeza a Milei para que no lo nombre. Mahiques tenía razón. El problema es que, en este gobierno, la cabeza de Milei no es la única que piensa.
El Presidente florero
Zago no fue el único en señalar la grieta. En una cena política en la Casa de Gobierno de La Rioja, con el gobernador Ricardo Quintela de anfitrión, alguien le preguntó a Victoria Villarruel si creía que Javier Milei tenía chances de ser reelecto en 2027. La vicepresidenta, que anda tanteando una candidatura propia, respondió con una frase que hoy es material de archivo: “No creo, porque lo eligieron para que gobierne él, pero gobierna la hermana”.
Traducción: el Presidente es la cara, Karina es el puño. El que sale en la tele es Milei, el que mueve los hilos es la otra.
El 70% que ya no cree
Una encuesta de Innova reveló que el 70% de los argentinos cree que Manuel Adorni es corrupto. No es un número menor. Es la mayoría. Y esa mayoría ve cómo el jefe de Gabinete acumula propiedades, vuelos privados, departamentos en Caballito, mientras los docentes universitarios pierden 36% de su poder adquisitivo y la obra social de los profesores está en bancarrota.
Zago lo dijo claro: “No se puede perjudicar a un país por problemas internos vinculados a presuntos actos de corrupción”. El diputado, que perdió la jefatura del bloque en una votación donde 36 de sus pares le dieron la espalda, no es un iluminado. Es un tipo que vio que el barco se hunde y prefirió bajarse antes de que lo hundan con él.
La interna que no para
Zago ya armó su propio bloque, el MID, junto a Cecilia Ibáñez y Eduardo Falcone. Desde ahí, jura lealtad a Milei y dice que sus tres votos siempre van a estar con el Presidente. Pero también dice que “si lo dejan elegir a Milei, Adorni no estaría más”. La contradicción es aparente: Zago no está en contra de Milei. Está en contra de los que no lo dejan elegir.
Mientras tanto, Karina sigue su plan de convertir a LLA en un partido nacional, los Menem se frotan las manos, los jueces que perdieron la pulseada están “entre enojados y desconcertados”, y Villarruel ya mira el 2027 con ojos de candidata.
El gobierno libertario no se cae por la oposición. Se cae por dentro. Porque cuando el que debería mandar no manda, y el que manda no se llama Presidente, el resto es puro decorado.
Ahí tenés, Karina. Ahí tenés, Zago. Ahí tenés, Villarruel. Sigan peleándose por la lapicera mientras el país se desangra. Ojalá el 70% de los argentinos que ya no creen en Adorni tampoco crean en ustedes. Porque la gente, cuando no cree, no vota. Y cuando no vota, se termina el circo.



























