Un ritmo de apenas 20 segundos cambió la historia de la música global.
Fue sampleado miles de veces y generó millones en la industria.
Pero su creador, Clyde Stubblefield, nunca cobró regalías.
Funky Drummer – Clyde Stubblefield – James Brown – 1970
“Los ha habido más rápidos y más salvajes, pero ningún baterista en todo el siglo 20 tuvo una mano izquierda como la de Clyde Stubblefield. El definió la música funk.»
Ahmir Thompson, aka Questlove, baterista de The Roots

Como integrante de la banda de James Brown entre 1965 y 1970, Clyde Stubblefield grabó clásicos legendarios como «Cold Sweat», «Ain’t It Funky Now», «I Got the Feelin'» y el inigualable “Sex Machine”. Sin embargo, se podría resumir el aporte de Stubblefield a la música popular en solo 20 segundos de batería, incluidos en el tema de 1970 “Funky Drummer” en donde sella su nombre a fuego. Ese beat sirvió, no solo como dice Questlove, para definir el funk, sino que también fue usado como sample en incontables tracks de hip hop, pop, r & B: «Fight the Power», «Bring the Noise»y «Rebel Without a Pause» de Public Enemy, «Fuck tha Police» de N.W.A. y otros de Dr. Dre, Run-D.M.C., Beastie Boys, Sinead O’Connor, Prince, George Michael. Según el sitio whosampled.com , Funky Drummer fue sampleado 1419 ocasiones.

Clyde Austin Stubblefield (1943 – 2017) fue un músico autodidacta que fue influido, según sus propias declaraciones, por los sonidos naturales a su alrededor «Escuchaba los trenes pasar, las lavadores de ropa, y ahí encontraba nuevos patrones de percusión, eso es lo que siempre hice y sigo haciendo. Pongo un patrón de batería a todo lo que escucho.” A principios de los ‘60, Clyde tocó con el guitarrista Eddie Kirkland y giró con Otis Redding, hasta que en 1965 se cruzó con James Brown. Comenzaba una nueva era, una revolución sonora. La sección rítmica de la banda era llevada adelante por dos bateristas: Clyde Stubblefield y John «Jabo» Starks. Cada uno dio su toque distintivo. De acuerdo a Stubblefield, ellos tocaban lo que se les ocurría: «Nosotros creábamos los grooves, después se sumaba el bajo y James improvisaba letra, y los arreglos de vientos.” Citamos nuevamente a Questlove, quien le dijo a la revista Rolling Stone: «Starks era más limpio, mientras que la mano izquierda de Clyde era puro free jazz». Estamos ante un grupo de músicos que, si bien tocaban R&B y soul, hablaban un idioma completamente diferente en términos de ritmo. Todo lo que se tocaba, ya sea bajo, guitarra o instrumentos de viento, tenía una raíz percusiva y un pulso constante que no caía nunca. Ellos hacían de la jam session una parte fundamental de la composición.

En el caso de “Funky Drummer”, según Stubblefield, la experiencia no fue diferente, todo nació de una zapada. El tema no representó un gran hit para James Brown, pero fue parte importante en los shows en vivo. Aún con la importancia capital que tuvo el beat en “Funky Drummer”, Stubblefield no fue acreditado como compositor y por lo tanto, no recibió nada en concepto de regalías por esos samples. “No es que me molestara en particular, declaró al New York Times, simplemente lo considero irrespetuoso»
El primer disco solista de Stubblefield fue editado en 1997 y se llamó “La venganza del Funky Drummer”. En 2001, fue diagnosticado con cáncer de vejiga y en abril de 2016 sufrió una recaída por la que tuvo que ser internado y sometido a un quimioterapia. Su deuda hospitalaria ascendía a 90 mil dólares y Clyde no tenía cómo pagarla. Un día, su esposa Jody, recibe un llamado inesperado: alguien del equipo de Prince estaba en el teléfono y quería saber cuánto dinero necesitaba Stubblefield para cancelar su deuda con el seguro médico. Acorde a su perfil, la única condición que pidió Prince para donar el dinero, fue que se realizara en el más absoluto silencio y que la prensa no se enterase. Días después, Prince fallecía y a Stubblefield le pareció un buen homenaje hacia el artista de Minneapolis, difundir este gesto.




























