Silvana Tenreyro asumirá el 10 de agosto como economista jefe del Fondo Monetario Internacional. Nacida en Tucumán y formada en la universidad pública, es nieta de Juan Eduardo Tenreyro, exsecretario de Hacienda provincial secuestrado y desaparecido durante la dictadura cívico-militar de 1976.
El Fondo Monetario Internacional tendrá desde agosto una nueva responsable de definir su mirada económica global y, por primera vez, ese cargo estará ocupado por una economista argentina con una historia personal atravesada por la última dictadura militar.
Silvana Tenreyro fue designada como consejera económica y directora del Departamento de Investigación del FMI, uno de los puestos de mayor influencia dentro del organismo. Desde allí coordinará los principales informes sobre crecimiento, inflación, deuda, comercio internacional, estabilidad financiera y programas económicos que sirven de base para las decisiones del Fondo en todo el mundo.
Pero detrás de un currículum académico excepcional aparece una historia familiar que marca un fuerte contraste con el lugar institucional que ahora ocupará.
De la universidad pública al corazón del FMI
Tenreyro nació en Tucumán y se graduó como economista en la Universidad Nacional de Tucumán en 1997, antes de obtener una maestría y un doctorado en la Universidad de Harvard.
Su carrera internacional la llevó por la Reserva Federal de Boston, la London School of Economics, el Banco de Inglaterra, el Banco Central Europeo y distintos organismos multilaterales, convirtiéndose en una de las economistas argentinas con mayor reconocimiento internacional.
Entre 2017 y 2023 integró el Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra, uno de los organismos responsables de definir las tasas de interés británicas durante años atravesados por el Brexit, la pandemia y la crisis inflacionaria global.
También presidió la European Economic Association y recibió múltiples distinciones internacionales, entre ellas la Orden del Imperio Británico por sus aportes a la economía.
La otra historia: una familia golpeada por el terrorismo de Estado
La designación adquiere una dimensión política e histórica por la biografía de su familia.
Su abuelo, Juan Eduardo Tenreyro Díaz, fue contador público y secretario de Hacienda durante la gobernación constitucional del peronista Amado Juri en Tucumán.
En la madrugada del 24 de marzo de 1976, día del golpe de Estado, un grupo de tareas irrumpió en su domicilio de San Miguel de Tucumán y lo secuestró. Nunca volvió a aparecer.
Su nombre integra los registros oficiales de detenidos-desaparecidos elaborados por organismos de derechos humanos y el Parque de la Memoria.
Años después, el fiscal federal Emilio Ferrer acusó al exgobernador de facto Antonio Domingo Bussi por el secuestro y desaparición de Tenreyro, al considerar que existían elementos suficientes para atribuirle responsabilidad penal directa.
Diversos testimonios incorporados a la investigación sostienen que fue trasladado a dependencias policiales, interrogado y posteriormente asesinado durante los primeros días del régimen militar.
Una economista con una mirada distinta
A diferencia de la imagen tradicional que suele asociarse al FMI, Tenreyro desarrolló buena parte de su producción académica analizando cómo las políticas monetarias afectan el empleo, los salarios y la actividad económica.
Sus investigaciones sostienen que las respuestas frente a las crisis deben contemplar políticas fiscales y monetarias contracíclicas, cuestionando las recetas automáticas de ajuste.
También estudió el impacto de la desigualdad, la volatilidad económica, el comercio internacional, la inflación, el Brexit y el papel dominante del dólar en la economía mundial.
En distintas entrevistas explicó que eligió estudiar economía porque quería contribuir al diseño de políticas capaces de combatir la pobreza, el desempleo, la desigualdad y la inflación.
Un nombramiento con impacto para la Argentina
La llegada de Tenreyro ocurre en un momento especialmente sensible para la Argentina, principal deudora del Fondo Monetario Internacional y con un nuevo programa económico en marcha.
Como economista jefe no decidirá directamente los acuerdos financieros con los países, pero sí conducirá el equipo que elabora los diagnósticos técnicos sobre los cuales luego se apoyan las recomendaciones y estrategias del organismo.
Su designación también representa un hecho simbólico: una economista formada en una universidad pública argentina, cuya familia fue víctima del terrorismo de Estado, ocupará uno de los cargos técnicos más influyentes de la principal institución financiera multilateral del mundo.
En una historia donde la memoria y la economía pocas veces aparecen unidas, Silvana Tenreyro llega al centro del poder financiero internacional llevando consigo una trayectoria académica de excelencia y una biografía familiar marcada por una de las páginas más oscuras de la historia argentina.



























