Patricia Bullrich, la misma que se afilió a La Libertad Avanza después de ser “tirabombas” en campaña, se metió en la interna del PRO cordobés y le sacó el sello al macrismo. Su aliado: Oscar Agost Carreño, uno de los denunciantes del caso Libra. El que quedó afuera: Soher El Sukaría, la concejala macrista pura que tenía la bendición de Mauricio. Mientras tanto, en Casa Rosada, el entorno de Karina Milei no tomó bien que Bullrich se preste a esta pelea con un tipo que denunció a los hermanos Milei. Gabriel Bornoroni, el jefe del bloque libertario en Diputados, ya hizo saber su enojo. Y Martín Menem, presidente de la Cámara, todavía no contestó los llamados. La guerra por el sello amarillo en Córdoba es el capítulo más reciente de la interna que no para: Bullrich contra Macri, Karina contra todos, y los jueces porteños que según dicen ayudaron a tumbar al macrismo gracias a los contactos de Santiago Caputo.
La política argentina tiene personajes que pasan, figuras que duran y después está Patricia Bullrich. La que empezó militando en la Juventud Peronista en los ‘70, cuando algunos dicen que tenía vínculos con Montoneros y otros lo niegan, pero todos coinciden en que estuvo. La que después fue diputada del menemismo entre 1993 y 1997, bancando a rajatabla las políticas de ajuste que tanto dolor le causaron al pueblo. La que luego pasó por el FREPASO, la Alianza, la Coalición Cívica, el PRO, y hoy está en La Libertad Avanza. Siete partidos, si se cuentan bien. Ocho si se cuentan los matices. Una carrera política que empezó hace 50 años, cuando la Argentina todavía tenía presidente militar, y que hoy, a los 69, la encuentra como senadora, líder del bloque libertario y dueña de una porción del sello amarillo que antes era de Mauricio Macri.
El último capítulo de esta novela que parece no tener fin ocurrió el fin de semana en Córdoba. Bullrich, que ya había roto con Macri cuando decidió apoyar a Milei en el balotaje de 2023, ahora le disputó el control del PRO en la provincia mediterránea. Su aliado: Oscar Agost Carreño, el legislador cordobés que se convirtió en uno de los denunciantes del caso $Libra, el mismo que tiene a los hermanos Milei en la mira de la Justicia. Laura Rodríguez Machado, diputada bullrichista, fue la cara visible de la alianza. El resultado: el macrismo, con Soher El Sukaría al frente, quedó afuera. El sello amarillo, al menos una porción importante, ahora respira por otro lado.

La interna que incomoda en la Rosada
En Buenos Aires, la noticia cayó como un baldazo de agua fría. No tanto por la pelea entre Bullrich y Macri, que ya viene de larga data. Sino por el aliado que eligió la exministra. En despachos de Casa Rosada no entienden cómo el bullrichismo se presta a esta pelea por un sello territorial y lo hace justo con el denunciante de $Libra, el caso que salpicó al Presidente y a su hermana con acusaciones de coimas y negociados. El enojo llegó hasta Gabriel Bornoroni, jefe del bloque libertario en Diputados y hombre fuerte de Karina Milei en Córdoba. Hubo llamados, según cuentan, que tuvieron pendiente de respuesta al presidente de la Cámara, Martín Menem.
El sector de Karina no tomó bien esta movida. Y no es para menos. Bullrich, que en diciembre de 2023 fue confirmada por Milei como ministra de Seguridad, que en mayo de 2025 se afilió a La Libertad Avanza, que hoy es senadora por el espacio libertario, ahora se da el lujo de aliarse con un tipo que puso la lupa sobre los hermanos Milei en la causa cripto. Es como si la nuera se aliara con el ex esposo de la suegra para pelearse con el cuñado. Una familia de por medio, pero la sangre no se ve.
La mano de Caputo y la caída de Macri
Como si la alianza con Agost Carreño fuera poco, el operativo cordobés contó con un ingrediente extra que lo hace más jugoso. Según reconstruyó LPO, Agost Carreño tuvo una “curiosa fortuna” en despachos judiciales porteños para tumbar a Macri en la Justicia. Y esas puertas, dicen, se abrieron gracias al entramado judicial que controla Santiago Caputo, el asesor estrella de Milei que no vio nunca con malos ojos una caída en desgracia del expresidente en Córdoba.
El dato no es menor. Porque si Bullrich se alió con el denunciante de los Milei, Caputo movió sus fichas para que Macri pierda el control del PRO en una provincia clave. La interna libertaria, que tiene a Karina y a Caputo enfrentados en una guerra de poder que lleva meses, parece encontrar en Bullrich un comodín impredecible. La senadora, que alguna vez fue la mano derecha de Macri, hoy juega para los dos lados.
La pregunta que incomoda
«Qué tendrá ese petizo que a todas las vueltas loca”, cantaba Ricky Maravilla en los ochenta, cuando Patricia Bullrich todavía militaba en la Juventud Peronista y nadie imaginaba que décadas después seguiría siendo el centro de todas las internas, de todos los partidos, de todos los gobiernos, porque el centro de la cuestión no es la pelea por el sello amarillo, ni la alianza con Agost Carreño, ni siquiera el malestar de Karina. El centro es Bullrich. La pregunta que nadie se anima a formular en voz alta, pero que todos repiten en off the record, es: ¿qué carajo tiene esta mujer que todos los gobiernos la quieren?. ¿Qué misterio la mantiene siempre arriba del tablero, sin importar cuántas veces cambie de camiseta?.
El currículum es la respuesta: empezó en la Juventud Peronista en los ‘70, cuando la militancia era cosa de vida o muerte. En los ‘90 fue diputada del menemismo, votó las leyes de ajuste que dejaron a millones en la calle. En el 2000 fue ministra de Trabajo de Fernando de la Rúa, donde impulsó un recorte del 13% a jubilaciones y sueldos estatales. En 2007 se alió con Elisa Carrió y fue diputada de la Coalición Cívica. En 2015, Macri la puso al frente del Ministerio de Seguridad, donde se encargó de aplicar el protocolo antipiquetes, la represión en diciembre de 2017, y fue la responsable política de los casos de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel. En 2023, perdió las elecciones, apoyó a Milei en el balotaje, y el Presidente la premió con el ministerio que ya había ocupado. En 2025 se afilió a La Libertad Avanza. Hoy, desde el Senado, le disputa el PRO a Macri.
Siete partidos. Una vida política que arrancó con Perón y termina con Milei. Un recorrido que la llevó de la guerrilla peronista al liberalismo más extremo, del ajuste de la Alianza al ajuste libertario, de la mano dura de Macri a la mano dura de Milei.
Advertencia para Milei
Milei la puso en la lista de senadores cuando nadie le daba bola. Milei la confirmó en el ministerio cuando Patricia ya era un cadáver político para muchos. Milei creyó que el cuervo que criaba en su nido era manso, que la lealtad de Bullrich era eterna. Hoy, mientras Karina le frunce el ceño y Caputo mueve sus fichas, el Presidente mira cómo su senadora le disputa un sello territorial a Macri con el denunciante de la estafa que tiene a su hermana en la mira.
En el amor y en la política, dicen, hay que tener cuidado con quién criás. Porque los cuervos, cuando crecen, te comen la boca. Y este cuervo, señor Presidente, se llama Patricia Bullrich.
El misterio Bullrich
El exilio, la cárcel, el menemismo, la Alianza, el macrismo, el mileísmo. Todo le queda. Todo le sienta. Patricia Bullrich es el arquetipo de la política argentina: mutable, resistente, siempre en el centro de la escena, siempre con un cargo, siempre con una explicación.
La pregunta que flota en el aire, la que nadie se anima a responder, es si la Argentina es así porque tiene políticos como Bullrich, o si Bullrich es así porque tiene una Argentina que la necesita. Mientras tanto, ella sigue. Sigue alianzas, sigue peleas, sigue desembarcos. Y los partidos, todos, la esperan con los brazos abiertos.
Patricia es el misterio que nadie puede descifrar. Siete partidos, una vida política que arrancó con Perón y termina con Milei, y siempre con un cargo, siempre con una explicación. Y vos, Milei, que la pusiste en la lista, que la confirmaste en el ministerio, que la criaste en tu nido, hoy mirás cómo el cuervo te caga la boca.



























