Aunque destacó la baja del riesgo país y la mejora en la percepción de los inversores, el Fondo Monetario Internacional evitó poner fecha para que Argentina vuelva a endeudarse en los mercados internacionales. Además, expresó su preocupación por el crecimiento del empleo informal y sostuvo que la reforma laboral aún no muestra resultados.
El Fondo Monetario Internacional volvió a respaldar el rumbo económico del gobierno de Javier Milei, pero dejó en claro que todavía existen asignaturas pendientes. En una conferencia de prensa realizada este jueves, la vocera del organismo, Julie Kozack, elogió la reducción del riesgo país y la mejora en la percepción de los mercados sobre la deuda argentina, aunque evitó comprometer una fecha para el regreso del país al financiamiento privado internacional. Al mismo tiempo, puso el foco sobre uno de los datos más preocupantes de la economía: el crecimiento de la informalidad laboral.
Las declaraciones llegan apenas días después de que el INDEC informara que el trabajo no registrado alcanzó al 44,4% de los ocupados durante el primer trimestre de 2026, el nivel más alto de la serie histórica. Frente a ese escenario, Kozack sostuvo que uno de los objetivos centrales del programa firmado entre la Argentina y el FMI es avanzar hacia un mercado laboral más formal.
«La reforma laboral implementada recientemente es todavía muy nueva y sus efectos requieren tiempo para manifestarse», explicó la funcionaria, aunque remarcó que el organismo espera que esas modificaciones generen empleo registrado y mejoren el funcionamiento del mercado de trabajo.
El mensaje constituye un reconocimiento implícito de que, hasta el momento, la flexibilización laboral impulsada por el Gobierno no logró revertir la expansión del empleo precario. Por el contrario, mientras el desempleo se mantiene relativamente estable, crecen las changas, el cuentapropismo de subsistencia y las ocupaciones sin aportes previsionales ni cobertura social.
En materia financiera, el Fondo volvió a destacar la evolución reciente de los indicadores argentinos. Kozack celebró que el riesgo país descendiera por debajo de los 450 puntos básicos y señaló que el sentimiento de los inversores internacionales hacia la Argentina se volvió «más favorable», en línea con las recientes mejoras de calificación otorgadas por las agencias Fitch Ratings y Standard & Poor’s.
Sin embargo, cuando fue consultada sobre una eventual vuelta de la Argentina a los mercados internacionales de crédito, evitó dar precisiones. «Las decisiones sobre el momento y las condiciones para acceder a los mercados corresponden, en última instancia, a las autoridades argentinas», respondió.
La cautela contrasta con el propio informe técnico publicado por el FMI a fines de mayo. En ese documento, el staff del organismo había señalado que la Argentina debía aprovechar la «ventana de oportunidad» de 2026 para recuperar el acceso al financiamiento internacional. Ahora, el discurso oficial del Fondo evita confirmar que esa posibilidad esté realmente al alcance.
La diferencia no es menor. Desde 2018 la Argentina no emite deuda bajo legislación extranjera en los mercados voluntarios de crédito. En los últimos meses el Gobierno logró colocar bonos en dólares bajo legislación local y autorizó, mediante decreto, la posibilidad de tomar hasta 5.000 millones de dólares en préstamos con organismos multilaterales y bancos internacionales, incluso aceptando jurisdicción de tribunales de Nueva York para eventuales litigios.
Pero una cosa es conseguir financiamiento respaldado por organismos como el Banco Mundial o el BID, y otra muy distinta recuperar el acceso pleno a los mercados privados de deuda. Sobre ese punto, el FMI prefirió no ofrecer garantías.
El organismo también volvió a destacar el papel que pueden desempeñar los bancos multilaterales como respaldo financiero para países que avanzan en programas de estabilización económica, una señal que el Gobierno interpreta como un aval a su estrategia de conseguir garantías internacionales antes de volver a emitir deuda en gran escala.
Mientras tanto, el frente laboral continúa mostrando señales de deterioro. La combinación de empleo informal récord, salarios rezagados y creciente precarización pone en evidencia que la estabilidad macroeconómica todavía no se traduce en mejoras para el mercado de trabajo.
El mensaje del Fondo deja una conclusión clara. Reconoce avances en materia fiscal y financiera, pero evita certificar que la Argentina haya recuperado plenamente la confianza de los mercados y advierte que la formalización laboral continúa siendo una deuda pendiente del programa económico de Javier Milei.



























