Las principales entidades empresarias advirtieron que la caída del consumo, el avance de las importaciones y el aumento de los costos ponen en jaque al sector. APYME denunció el cierre de 26.000 firmas desde fines de 2023 y alertó sobre una profundización de la crisis.
Las pequeñas y medianas empresas argentinas llegan a un nuevo Día Internacional de las Microempresas y de las Pequeñas y Medianas Empresas inmersas en uno de los escenarios más complejos de los últimos años. La caída sostenida del consumo, el retroceso de la actividad industrial, el aumento de los costos operativos y la apertura de las importaciones configuran un panorama que las principales entidades empresarias describen sin rodeos: miles de firmas están en riesgo de desaparecer. Mientras algunos sectores vinculados a la energía, la minería y el agro muestran signos de recuperación, el entramado productivo que genera la mayor parte del empleo privado formal continúa perdiendo terreno.
La Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) advirtió que desde fines de 2023 cerraron más de 26.000 empresas, un promedio cercano a 30 cierres por día. La entidad sostuvo que el fenómeno no responde a una coyuntura pasajera sino al resultado de un modelo económico que, según su análisis, privilegia las actividades extractivas y financieras por encima de la producción nacional. En ese marco, calificó a las pymes como un sector «en peligro de extinción» y alertó que el debilitamiento del mercado interno impide cualquier recuperación sostenible.
El cuestionamiento también apunta al esquema de incentivos impulsado por el Gobierno. APYME sostiene que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) concentra beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios para grandes compañías nacionales y extranjeras, mientras deja sin herramientas similares a las pequeñas y medianas empresas. A su juicio, esta asimetría profundiza la concentración económica y reduce las posibilidades de integración de proveedores nacionales en los grandes proyectos de inversión.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) coincide en parte con ese diagnóstico. Su presidente, Ricardo Diab, aclaró que el sector no cuestiona la llegada de inversiones, pero reclamó reglas de competencia más equilibradas para las empresas nacionales. Según explicó, el principal problema continúa siendo la debilidad del consumo, que impide recuperar los niveles de ventas necesarios para sostener la actividad, aun cuando muchas firmas realizaron inversiones en digitalización, capacitación e incorporación de nuevas tecnologías.
Las organizaciones empresarias advierten que esos esfuerzos chocan contra una realidad cada vez más adversa. El incremento de las tarifas de electricidad, gas y agua, los mayores costos logísticos, las dificultades para acceder al financiamiento y la presión tributaria continúan deteriorando la rentabilidad. A ello se suma el avance de productos importados que, según denuncian los empresarios, en algunos casos ingresan con precios inferiores a sus costos de producción, desplazando a la industria nacional.
Las pequeñas y medianas empresas representan cerca del 99% del total de las firmas argentinas y generan aproximadamente el 70% del empleo privado formal. Por esa razón, las entidades advierten que el deterioro del sector trasciende la situación empresarial y termina impactando directamente sobre el empleo, la actividad económica y el desarrollo regional.
Las perspectivas tampoco muestran señales alentadoras. Desde APYME Santa Fe estiman que, si no se modifican las actuales condiciones económicas, otras 40.000 pequeñas y medianas empresas podrían cerrar antes de fin de año. Su presidente, Mario Galizzi, comparó la situación actual con los momentos más críticos de la pandemia y sostuvo que el desplome de las ventas, combinado con el aumento constante de los costos operativos y la competencia de productos importados, coloca a miles de firmas al borde del colapso financiero.
En el Día Internacional de las Pymes, las entidades coinciden en que no hay margen para celebraciones. Mientras Naciones Unidas reconoce a las pequeñas y medianas empresas como responsables de cerca del 70% del empleo y del 50% del Producto Bruto Interno mundial, el sector empresario argentino sostiene que la falta de políticas específicas, el derrumbe del mercado interno y el proceso de concentración económica ponen en riesgo la supervivencia del principal motor del empleo y la producción nacional.



























