El dólar oficial continúa en alza y consolida un cambio de tendencia tras varios meses de estabilidad. Bancos y consultoras corrigieron sus proyecciones para el segundo semestre y ahora prevén una suba gradual del tipo de cambio, impulsada por una menor liquidación del agro, mayor demanda estacional de divisas y el encarecimiento de las importaciones energéticas.
El dólar vuelve a subir y el mercado ya espera un segundo semestre más caro
Después de varios meses de relativa estabilidad cambiaria, el dólar oficial comenzó a mostrar una tendencia alcista que ya modificó las expectativas de bancos, consultoras y operadores financieros para el resto del año. Aunque el Gobierno insiste en que no existe un escenario de devaluación brusca, el mercado da por descontado que el tipo de cambio continuará avanzando durante el segundo semestre.
Este miércoles, el dólar mayorista volvió a operar en niveles cercanos a los $1.490, mientras que en numerosos bancos la cotización para la venta ya supera los $1.500, marcando nuevos máximos nominales.
El movimiento coincide con un cambio en las proyecciones privadas, que durante junio comenzaron a revisar al alza el valor esperado del dólar para los próximos meses.
El mercado ya corrigió sus pronósticos
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central refleja que los analistas esperan una trayectoria más ascendente para el dólar oficial.
Las estimaciones promedio proyectan un tipo de cambio mayorista de:
- Julio: $1.482
- Agosto: $1.513
- Septiembre: $1.548
- Octubre: $1.589
- Noviembre: $1.621
- Diciembre: $1.673
Todas estas cifras resultan superiores a las previstas apenas un mes atrás, lo que confirma que el mercado comenzó a recalibrar sus expectativas.
En el mercado de futuros también predominan las apuestas a una depreciación gradual del peso, con contratos que ubican el dólar mayorista alrededor de $1.650 hacia fin de año.
¿Por qué empezó a subir?
Los economistas coinciden en que el movimiento responde principalmente a factores estacionales más que a una modificación del esquema cambiario.
Uno de los principales elementos es la reducción del ingreso de dólares provenientes del complejo agroexportador una vez finalizada la etapa más intensa de liquidación de la cosecha gruesa.
Al mismo tiempo, durante el invierno aumenta la demanda de divisas para importar combustibles y energía, mientras el pago del aguinaldo y las vacaciones generan una mayor compra de dólares por parte de familias y empresas.
A eso se suma la necesidad de recomponer parcialmente el tipo de cambio después de varios meses en los que el dólar oficial evolucionó por debajo del ritmo de inflación.
El Gobierno intenta contener las expectativas
Frente a este escenario, el Ministerio de Economía presentó recientemente su programa financiero para 2026 y 2027 con el objetivo de reducir la incertidumbre de los mercados.
El plan incluye refinanciaciones de deuda, colocaciones de bonos, préstamos de organismos multilaterales y otras herramientas destinadas a garantizar el cumplimiento de los vencimientos sin recurrir a un fuerte endeudamiento externo.
La estrategia busca fortalecer la confianza de los inversores y disminuir las presiones sobre el mercado cambiario en un contexto donde el Gobierno procura sostener el equilibrio fiscal y mantener bajo control las expectativas de inflación.
Un dólar más alto, pero sin salto brusco
A pesar del cambio de tendencia, la mayoría de los analistas no proyecta una devaluación abrupta en el corto plazo.
El escenario predominante contempla un deslizamiento gradual del tipo de cambio, compatible con la política cambiaria oficial y con una inflación que continúa desacelerándose, aunque a un ritmo menor que durante los primeros meses del año.
Sin embargo, advierten que el comportamiento del dólar dependerá de varios factores, entre ellos la evolución del ingreso de divisas del agro, la demanda de importaciones, el contexto financiero internacional y el clima político de cara al proceso electoral.
La segunda mitad del año será clave
Después de un primer semestre caracterizado por la estabilidad cambiaria, el mercado comienza a prepararse para un escenario diferente.
La menor oferta de dólares estacionales, el aumento de la demanda privada y la necesidad de mantener la competitividad del tipo de cambio configuran un panorama en el que el dólar podría seguir avanzando de manera gradual durante los próximos meses.
Por ahora, las consultoras descartan un salto desordenado, pero coinciden en que la etapa de dólar prácticamente inmóvil quedó atrás y que la segunda mitad de 2026 estará marcada por una mayor volatilidad en el mercado cambiario argentino.



























