Los bonos soberanos volvieron a avanzar y el riesgo país alcanzó su nivel más bajo desde 2018. Al mismo tiempo, los ADR argentinos en Wall Street rebotaron hasta 4,4%, impulsados por una mejora del clima financiero y expectativas sobre el segundo semestre.
Los activos financieros argentinos registraron este jueves una nueva jornada positiva. Los bonos soberanos en dólares extendieron la recuperación iniciada durante junio, el riesgo país volvió a descender hasta los 418 puntos básicos, su menor nivel desde abril de 2018, y las acciones argentinas que cotizan en Wall Street registraron subas de hasta 4,4%.
La mejora fue encabezada por los títulos públicos de mayor plazo. Entre los bonos con mejor desempeño se destacaron el Bonar 2041, con un avance del 1,3%, seguido por el Global 2038, el Bonar 2029 y el Global 2041, que también cerraron con ganancias.
Como consecuencia, el índice de riesgo país elaborado por J.P. Morgan retrocedió tres unidades y quedó en 418 puntos, consolidando una tendencia descendente que comenzó luego de la normalización parcial del mercado cambiario y del fortalecimiento de las reservas mediante nuevas colocaciones de deuda.
La recuperación también alcanzó al mercado accionario. El S&P Merval avanzó 1,4% en pesos y volvió a ubicarse por encima de los 3,17 millones de puntos, mientras que medido en dólares recuperó la barrera de los 2.000 puntos, una referencia seguida de cerca por los operadores financieros.
Entre las acciones líderes sobresalieron Loma Negra, con una suba superior al 5%, seguida por BBVA Argentina y Grupo Supervielle, que también registraron importantes avances durante la rueda.
En Wall Street, los ADRs de compañías argentinas replicaron el buen desempeño del mercado local. Loma Negra encabezó las ganancias con un alza cercana al 4,4%, seguida por Grupo Supervielle y BBVA, en una jornada marcada por una mayor predisposición de los inversores hacia activos de mercados emergentes.
Los analistas atribuyen el renovado interés por los activos argentinos a una combinación de factores locales e internacionales. Por un lado, la baja del riesgo país refleja una mejora en la percepción sobre la capacidad de pago de la deuda soberana. Por otro, los mercados consideran que la reciente reorganización política del Gobierno podría otorgarle mayor margen para avanzar con su agenda económica durante el segundo semestre.
Sin embargo, el optimismo financiero convive con interrogantes sobre la economía real. La caída de la recaudación tributaria, el retroceso del consumo, el aumento de la informalidad laboral y la desaceleración de la actividad continúan siendo algunos de los principales desafíos para los próximos meses.
En ese escenario, los operadores seguirán de cerca la evolución del dólar, la política monetaria, las próximas licitaciones de deuda del Tesoro y el pago de vencimientos de bonos previsto para julio, factores que podrían definir si la recuperación de los activos argentinos logra sostenerse durante el resto del año.



























