El gobierno de Francia anunció este martes la prohibición de ingreso a territorio francés del ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, en una medida que también alcanza a cuatro líderes de organizaciones de colonos y a 21 individuos identificados como «colonos violentos». La decisión fue comunicada por el ministro de Europa y Asuntos Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, quien argumentó que las sanciones responden a la promoción activa de la anexión de Cisjordania, la expansión de asentamientos ilegales y la violencia contra la población palestina.
La medida, inédita por su alcance contra un alto funcionario del gabinete de guerra israelí, fue adoptada en coordinación con el Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Noruega, países que ya habían dado el paso histórico de reconocer al Estado de Palestina. El canciller francés detalló en su cuenta de X: «Estas sanciones están dirigidas contra los responsables de la intensificación de la colonización y la violencia en Cisjordania».
Las acusaciones contra Smotrich
El comunicado oficial francés fue lapidario con el ministro israelí, a quien acusó de «promover activamente la anexión de Cisjordania, la creación de nuevos asentamientos, la recolonización de Gaza, el colapso económico de la Autoridad Palestina y sus nefastas consecuencias para la población palestina».
Barrot subrayó que las políticas impulsadas por Smotrich «no pueden ser aceptadas por la abrumadora mayoría de la comunidad internacional, firmemente comprometida con la solución de dos Estados».
El contexto de una escalada regional
La decisión francesa se produce en un contexto de creciente aislamiento diplomático de Israel en Europa. A finales de mayo, Francia ya había prohibido la entrada al ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir, en respuesta a actos «inaceptables» contra ciudadanos franceses y europeos que viajaban en la flotilla Global Sumud con ayuda humanitaria hacia Gaza.
La medida también se inscribe en un proceso más amplio de sanciones coordinadas contra colonos violentos, que incluye la congelación de activos y la prohibición de ingreso a los países miembros de la Unión Europea. Sin embargo, la sanción contra Smotrich, una figura central en la política de colonización del gobierno de Benjamín Netanyahu, representa un salto cualitativo en la presión diplomática occidental sobre el gobierno israelí.
El comunicado conjunto de los cinco países
El anuncio de Francia estuvo acompañado por una declaración ministerial conjunta de Australia, Canadá, Francia, Noruega y el Reino Unido, en la que los cinco países recordaron su «decisión histórica de reconocer al Estado de Palestina» y reafirmaron su compromiso con la solución de dos Estados.
El documento señala que la prohibición de ingreso a Smotrich y la sanción a los colonos violentos se inscribe en los «esfuerzos conjuntos para preservar la viabilidad de la solución de dos Estados». La declaración también advierte que la política de colonización israelí en Cisjordania y la violencia de los colonos constituyen un obstáculo insalvable para la paz.
Las repercusiones políticas en Israel
La reacción del gobierno israelí no se hizo esperar. El primer ministro Benjamín Netanyahu calificó la medida como «antisemita» y «una interferencia inaceptable en los asuntos internos de Israel». Smotrich, por su parte, afirmó que «ninguna sanción europea impedirá que los judíos ejerzan su derecho a vivir en su tierra ancestral».
El episodio tensa aún más la relación entre Israel y sus aliados tradicionales en Occidente, en un momento en que la comunidad internacional multiplica las señales de hartazgo con la política de colonización y la violación sistemática de los derechos humanos del pueblo palestino.
El contexto de la guerra y el desplazamiento en Gaza
Las sanciones contra Smotrich se producen cuando la guerra entre Israel y Hamás en la Franja de Gaza cumple más de 15 meses. Los bombardeos israelíes han desplazado a 1,9 millones de personas, según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA). La semana pasada, el Ejército israelí ordenó la evacuación de la ciudad de Jan Yunis, en el sur de Gaza, en una operación que obligó a unas 250.000 personas a abandonar sus hogares en medio de la ofensiva terrestre.
La comunidad internacional observa con impotencia la escalada militar y la violación sistemática de las resoluciones de la ONU. Sin embargo, Francia, junto con sus aliados europeos, decidió pasar de las declaraciones de condena a las acciones concretas. La prohibición de ingreso a Smotrich es la primera sanción de este calibre contra un miembro del gabinete de guerra israelí. No se sabe si será la última.


























