Los Tres Leones vencieron a Francia en Miami después de un partido de diez goles, se subieron por primera vez al tercer escalón del podio mundialista y alcanzaron su mejor actuación desde el título de 1966. Bukayo Saka marcó tres tantos, Kylian Mbappé convirtió un doblete y Jude Bellingham sentenció el resultado en tiempo agregado.
Inglaterra derrotó 6-4 a Francia y se quedó con el tercer puesto del Mundial 2026 después de un encuentro tan extraordinario en materia ofensiva como endeble desde lo defensivo. El seleccionado dirigido por Thomas Tuchel construyó una ventaja de cuatro goles durante el primer tiempo, sufrió una reacción francesa que redujo la diferencia a 4-3 y recién pudo asegurar la victoria durante los minutos finales de un partido que batió el récord de goles en una definición por el bronce.
El encuentro se disputó el sábado 18 de julio en el estadio de Miami y comenzó con una Inglaterra decidida a dejar atrás la derrota sufrida ante Argentina en las semifinales. Apenas habían transcurrido unos minutos cuando Declan Rice avanzó hasta la frontal del área y abrió el marcador con un remate que superó a Mike Maignan. La ventaja temprana le permitió al conjunto inglés jugar con espacios y atacar a una defensa francesa que nunca consiguió afirmarse durante la primera mitad.
Rice volvió a ser protagonista poco después, esta vez como ejecutor de un tiro de esquina que Ezri Konsa conectó de cabeza para establecer el 2-0. Francia intentó responder mediante Kylian Mbappé y Michael Olise, pero sus ataques carecieron de continuidad y dejaron al equipo todavía más expuesto frente a las transiciones inglesas. La distancia entre los volantes y los defensores franceses permitió que Inglaterra encontrara pases verticales casi sin oposición.
Bukayo Saka aprovechó esa fragilidad para marcar dos veces antes del descanso. El delantero convirtió primero después de una nueva ruptura de la última línea francesa y volvió a aparecer sobre el cierre de la etapa inicial para colocar el 4-0. Inglaterra se marchó al vestuario con una ventaja que parecía definitiva, mientras Francia dejaba una de sus actuaciones defensivas más débiles de todo el torneo.
Didier Deschamps realizó modificaciones durante el descanso e hizo ingresar, entre otros, a Dayot Upamecano y Lucas Digne. Los cambios fortalecieron la estructura francesa y modificaron por completo el desarrollo. Francia adelantó su bloque, recuperó la pelota más cerca del área rival y comenzó a atacar a una Inglaterra que perdió la agresividad mostrada durante la primera parte.
Mbappé marcó el primer descuento apenas iniciado el complemento después de una asistencia de Olise. Bradley Barcola convirtió luego el 2-4 al atravesar una defensa inglesa que comenzaba a mostrar señales de agotamiento. El propio Mbappé volvió a aparecer para anotar el tercero de Francia y colocar el marcador 4-3, nuevamente tras una intervención de Olise. En menos de veinte minutos, el encuentro pasó de una goleada aparentemente resuelta a una definición completamente abierta.
La reacción dejó a Inglaterra contra las cuerdas. Francia acumuló jugadores cerca del área, generó varias situaciones y estuvo cerca de conseguir un empate que habría completado una remontada histórica. El equipo de Tuchel ya no podía controlar la pelota ni sostener la presión inicial, pero conservó la capacidad de lastimar cuando encontró espacios para responder.
La tranquilidad inglesa llegó cerca del final. Malo Gusto derribó a Djed Spence dentro del área y el árbitro venezolano Jesús Valenzuela sancionó penal. Saka asumió la ejecución, convirtió el 5-3 y completó su triplete. El delantero fue la figura ofensiva de Inglaterra y terminó de transformar una actuación individual determinante en una medalla de bronce para su selección.
El partido todavía no estaba terminado. Ousmane Dembélé volvió a reducir la diferencia durante el tiempo añadido, tras una asistencia de Dayot Upamecano, y colocó a Francia nuevamente a un solo gol. Sin embargo, cuando el conjunto de Deschamps intentaba lanzar su último ataque, Jude Bellingham encabezó una respuesta inglesa y marcó el 6-4 definitivo. El mediocampista, que había comenzado el encuentro entre los suplentes, alcanzó siete goles en el torneo, la mayor cantidad conseguida por un futbolista inglés en una misma Copa del Mundo.
El doblete de Mbappé también tuvo una dimensión histórica. El capitán francés llegó a diez goles en la edición 2026 y alcanzó los 22 tantos acumulados en Copas del Mundo. Con esa cifra superó provisionalmente a Lionel Messi antes de la final entre Argentina y España y pasó a encabezar la tabla histórica de goleadores mundialistas.
Los diez tantos registrados en Miami convirtieron al encuentro en el partido por el tercer puesto con más goles en la historia de los Mundiales. El récord anterior pertenecía al triunfo de Francia por 6-3 sobre Alemania Federal en Suecia 1958, una jornada en la que Just Fontaine había marcado cuatro veces.
Para Inglaterra, el resultado representó además su primera victoria en una definición por el bronce. Había perdido sus dos antecedentes: frente a Italia en 1990 y ante Bélgica en 2018. El tercer puesto de 2026 se convirtió así en su mejor actuación desde la consagración de 1966, aunque también dejó expuestas las dificultades defensivas que aparecieron después de haber dominado completamente el primer tiempo.
Francia terminó cuarta y despidió a Didier Deschamps con una derrota. El entrenador cerró un ciclo iniciado en 2012 y marcado por el título mundial de Rusia 2018 y el subcampeonato de Catar 2022. Su último encuentro mostró las dos caras de un equipo que fue superado durante la primera mitad, pero que reaccionó con cuatro goles y estuvo cerca de llevar el partido a una definición todavía más dramática.
Inglaterra se quedó finalmente con el bronce porque fue devastadora cuando encontró espacios y porque logró responder cuando Francia amenazaba con completar una remontada inédita. Saka aportó el triplete, Bellingham puso el cierre y los Tres Leones terminaron el Mundial en el podio. Francia se quedó con los récords individuales de Mbappé, pero también con el peso de una primera mitad que terminó definiendo uno de los partidos más descontrolados en la historia de la Copa del Mundo.



























