El gobernador bonaerense rechazó la invitación para participar de los actos oficiales por el 9 de Julio en Tucumán. En medio del reclamo por una deuda de $17,8 billones con la Nación, dejó un mensaje directo al Presidente: la prioridad debe ser discutir la gestión y no las fotos protocolares.
El gobernador bonaerense Axel Kicillof decidió no asistir a los actos oficiales por el 9 de Julio en Tucumán y transformó una ceremonia patria en un nuevo capítulo de la disputa política con el presidente Javier Milei.
Aunque la invitación partió del gobernador tucumano Osvaldo Jaldo, desde La Plata dejaron en claro que el problema no era con el mandatario provincial, sino con la ausencia de diálogo institucional con la Casa Rosada.
«Si vamos a compartir algo con Javier Milei, que sea una reunión de trabajo«, transmitieron desde el entorno del gobernador, en una frase que resume el clima de confrontación entre ambos gobiernos.
Un rechazo con mensaje político
La invitación había sido cursada por el área de Ceremonial del Gobierno de Tucumán para participar de la tradicional vigilia por el Día de la Independencia.
Kicillof agradeció el gesto de Jaldo, pero respondió que prefería generar otra instancia de encuentro antes que participar de un acto protocolar junto al Presidente.
La decisión no fue casual.
Desde hace meses la administración bonaerense reclama una audiencia formal con el Gobierno nacional para discutir la situación financiera de la provincia, sin obtener respuesta.
La pelea por los fondos
El principal punto de conflicto continúa siendo el reclamo económico que impulsa la Provincia de Buenos Aires.
Según la administración de Kicillof, la Nación mantiene una deuda que asciende a 17,8 billones de pesos, motivo por el cual ya fueron presentadas ocho demandas ante la Corte Suprema de Justicia.
Entre los reclamos figuran recursos coparticipables, fondos para seguridad, transporte, educación y obras públicas que, según la provincia, fueron suspendidos o retenidos por el Gobierno nacional.
Para la gestión bonaerense, mientras esas cuestiones permanezcan sin resolver, las fotos institucionales carecen de sentido.
Jaldo busca equilibrio
El rechazo también refleja la compleja posición política del gobernador tucumano.
Jaldo mantiene una relación oscilante con el oficialismo nacional: acompaña buena parte de las iniciativas del Gobierno en el Congreso, pero al mismo tiempo no evita cuestionar algunas decisiones políticas de la Casa Rosada.
En los últimos días incluso ironizó sobre el impulso oficial a las colectoras electorales, recordando que durante años el actual oficialismo criticó el sistema de acoples vigente en Tucumán.
Un acto atravesado por las internas
La celebración del Día de la Independencia reunirá a una decena de gobernadores, aunque estará marcada por otro dato político: la confirmada presencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien mantiene una fuerte disputa interna con Milei.
Desde el gobierno tucumano informaron que la vicepresidenta llegará en un vuelo diferente al del Presidente y tendrá una organización completamente independiente durante su permanencia en la provincia.
La ausencia de Kicillof, en ese contexto, vuelve a mostrar que la relación entre la Nación y la provincia más grande del país atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión.
Mientras Milei busca exhibir una imagen de respaldo federal durante el acto patrio, el gobernador bonaerense eligió enviar otro mensaje: antes que compartir un palco, reclama sentarse a discutir los problemas de gestión que, según sostiene, afectan a millones de bonaerenses.



























