Dirigentes sindicales prometieron aportar 1.500 nuevas afiliaciones en la Primera Sección Electoral. La incorporación forma parte de la campaña con la que el peronismo busca rejuvenecer su padrón y llegar a 1,5 millones de afiliados antes de 2027.
El Partido Justicialista bonaerense incorporó al sindicalismo de la zona norte del conurbano a su campaña masiva de afiliaciones. Referentes de la CGT Regional se comprometieron a sumar alrededor de 1.500 trabajadores al padrón partidario y reforzar el despliegue territorial en la estratégica Primera Sección Electoral.
El acuerdo se produjo durante una reunión encabezada por Mariano Cascallares, secretario general del PJ provincial y responsable de coordinar el operativo de afiliación lanzado por Axel Kicillof.
Participaron Hernán González, secretario general del Sindicato de la Carne del Gran Buenos Aires; Diego Bonetto, titular de la CGT Zona Norte; Daniel Fernández, de SETIA Zona Norte; Cristian Oliva, delegado general de ATILRA en La Serenísima y presidente de AUT-Lecheros; y los integrantes de la comisión interna de la empresa Javier Giménez y Gonzalo Rodríguez.
Durante el encuentro analizaron la situación de los trabajadores, la crisis del entramado productivo y las dificultades que atraviesa la industria. También acordaron integrar las estructuras gremiales a la campaña partidaria y facilitar la incorporación de nuevos afiliados.
“Avanzamos en organizar la participación de la CGT Regional de la Primera Sección Electoral, sumando organización y militancia a la construcción de un peronismo cada vez más fuerte y participativo”, expresó Cascallares.
La promesa todavía no equivale a 1.500 afiliaciones concretadas. Los sindicatos deberán identificar a los interesados, iniciar la preinscripción digital y completar posteriormente el trámite exigido por la legislación partidaria.
Kicillof busca ampliar su estructura para 2027
La campaña fue lanzada en junio por Kicillof después de asumir la presidencia del PJ bonaerense en reemplazo de Máximo Kirchner. La renovación de autoridades surgió de un acuerdo interno que también ubicó a Verónica Magario y Federico Otermín en las vicepresidencias y a Cascallares en la Secretaría General.
El gobernador recibió un partido con aproximadamente 1,15 millones de afiliados y un padrón marcadamente envejecido. Más de la mitad de sus integrantes supera los 60 años, mientras que apenas 22.168 tienen entre 16 y 29.
Según los datos difundidos por la conducción, solo el 1,9% de los afiliados tiene menos de 30 años. En el segmento de 16 a 24, la participación cae aproximadamente al 0,64%.
El objetivo oficial es acercarse a 1,5 millones de afiliados, lo que exige incorporar alrededor de 300.000 personas. Las 1.500 prometidas por los gremios de Zona Norte representarían apenas el 0,5% de esa meta, aunque adquieren valor político porque marcan el ingreso organizado de una estructura sindical a la campaña.
El desafío del PJ no consiste únicamente en acumular fichas. Necesita transformar las nuevas adhesiones en militancia, formación, participación interna y capacidad electoral.
El regreso del sindicalismo al partido
La reunión también muestra un intento por reconstruir el vínculo orgánico entre el movimiento obrero y el Partido Justicialista. La relación forma parte de la identidad histórica del peronismo, pero perdió peso durante las últimas décadas frente al protagonismo adquirido por intendentes, organizaciones territoriales y agrupaciones políticas.
El sindicalismo conserva capacidad de organización en fábricas, comercios y establecimientos de servicios. Posee delegados, locales, padrones internos y contacto cotidiano con trabajadores que sufren despidos, pérdida salarial, informalidad y deterioro de sus condiciones laborales.
Para el PJ, esa estructura puede convertirse en una red eficaz de afiliación. Para los gremios, participar en la renovación partidaria permite disputar influencia sobre el programa, las candidaturas y la estrategia electoral de 2027.
La incorporación no abarca a toda la Confederación General del Trabajo nacional. El compromiso fue asumido por dirigentes de la CGT Regional Zona Norte y sindicatos de la Primera Sección. Presentarlo como una promesa del conjunto de la central obrera exageraría el alcance real del acuerdo.
Tampoco significa que cada nuevo afiliado vaya a responder automáticamente a una conducción sindical. La afiliación es individual y requiere la voluntad expresa de cada trabajador.
La Primera Sección, territorio decisivo
La campaña sindical se desplegará en una de las regiones electorales más importantes y disputadas de la provincia. La Primera Sección reúne municipios del norte y oeste del conurbano y combina grandes centros urbanos, corredores industriales, barrios populares y distritos con fuerte crecimiento demográfico.
También concentra una parte significativa de los votantes jóvenes que el peronismo necesita recuperar frente al avance libertario.
La presencia de gremios textiles, cárnicos y lecheros introduce además una agenda productiva. No se trata únicamente de sumar nombres a una base de datos, sino de vincular la reorganización partidaria con los conflictos de sectores afectados por la caída del consumo, la apertura importadora y el deterioro industrial.
El encuentro permitió discutir “la realidad del sector productivo e industrial” y los desafíos para defender el trabajo y la producción. Sin embargo, el PJ deberá convertir esas declaraciones en propuestas concretas si pretende que los trabajadores se afilien por convicción y no solamente por intermediación de sus dirigentes.
Una campaña digital que sigue necesitando territorio
El PJ creó una plataforma para comenzar el trámite desde teléfonos o computadoras. La herramienta está disponible para ciudadanos argentinos desde los 16 años cuyo último domicilio registrado se encuentre en la provincia de Buenos Aires.
El procedimiento digital funciona como una preafiliación. El trámite debe completarse posteriormente de acuerdo con las exigencias electorales y se verifica que la persona no se encuentre incorporada a otro partido político.
La tecnología reduce obstáculos administrativos, pero no reemplaza la organización territorial. Por eso, Cascallares inició reuniones con consejos partidarios, intendentes, dirigentes locales y organizaciones gremiales de los 135 municipios.
Los sindicatos pueden aportar el paso que una aplicación no garantiza: conversar con trabajadores, explicar qué significa integrar el partido y sostener su participación después de la firma.
El riesgo es convertir la campaña en una competencia entre aparatos para presentar cantidades de fichas sin construir una vida partidaria real. Un padrón más grande no implica necesariamente un partido más democrático si los nuevos afiliados no participan en la definición de autoridades, programas y candidaturas.
Más afiliados ante la disputa por las PASO
La campaña adquiere mayor relevancia por la discusión nacional sobre la suspensión o eliminación de las primarias. Si las PASO desaparecen, la selección de candidatos volverá a depender con mayor intensidad de las reglas internas y los acuerdos entre las conducciones partidarias.
Un padrón ampliado podría otorgarle a Kicillof mayor legitimidad dentro del peronismo y fortalecer su estructura frente a otros sectores que disputan la orientación de la fuerza.
El gobernador necesita construir una herramienta propia después de reemplazar a Máximo Kirchner en la conducción provincial. Aunque la transición fue negociada, continúan las diferencias entre el kicillofismo, La Cámpora, los intendentes, el massismo y las organizaciones sindicales.
La afiliación funciona así en dos planos. Públicamente, busca abrir el PJ a nuevas generaciones. Internamente, modifica el mapa de fuerzas que deberá resolver la sucesión bonaerense y la candidatura presidencial de 2027.
De la ficha al compromiso político
La promesa de 1.500 afiliaciones aporta volumen, pero todavía debe concretarse. Luego habrá que saber cuántos de esos trabajadores participan efectivamente, acceden a formación política y tienen canales para influir en las decisiones.
Cascallares resumió la estrategia con una fórmula: “Más organización, más participación y más peronismo para construir el futuro de nuestra provincia”.
El orden de esas palabras será determinante. Si existe participación, la afiliación puede revitalizar una estructura envejecida. Si solamente existe organización desde arriba, las nuevas fichas ampliarán el padrón sin modificar el funcionamiento partidario.
La CGT Zona Norte prometió sumar 1.500 nombres. El PJ tendrá que demostrar que también está dispuesto a escuchar 1.500 voces.



























