La producción manufacturera cayó 5,7% interanual en mayo y acumula diez retrocesos en los últimos once meses. Textiles, automotrices y fabricantes de maquinaria encabezaron las bajas, mientras especialistas anticipan una nueva contracción en junio y advierten que durante 2026 podrían perderse más de 105.000 puestos de trabajo.
La recuperación industrial continúa sin aparecer. Mientras el Gobierno destaca la desaceleración de la inflación como uno de los principales logros de su política económica, la actividad manufacturera volvió a retroceder durante mayo y profundizó una crisis que ya lleva casi un año.
Según el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) publicado por el INDEC, la actividad cayó 5,7% interanual respecto de mayo de 2025 y acumuló su décima baja en los últimos once meses. En el acumulado del año, entre enero y mayo, el sector registra una contracción del 3,1%.
El desempeño confirma que la producción industrial continúa atravesando una etapa de estancamiento, afectada por la caída del consumo interno, el retroceso de la inversión y la creciente competencia de productos importados.
Catorce de dieciséis sectores terminaron en baja
El deterioro alcanzó a casi toda la estructura industrial.
De los 16 sectores relevados por el organismo estadístico, 14 registraron caídas durante mayo. Solamente lograron crecer la refinación de petróleo, con un incremento del 19% impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta, y la industria del tabaco, que avanzó 14%.
Entre los rubros más golpeados volvió a destacarse la industria textil.
La fabricación de productos textiles cayó 26%, mientras que la producción de prendas de vestir retrocedió 14%, afectada por la caída del consumo y la mayor competencia de productos importados provenientes de plataformas internacionales de comercio electrónico.
También registró un fuerte retroceso la industria automotriz, cuya producción descendió 16% respecto del mismo mes del año anterior. Según datos del sector, las ventas al mercado interno se desplomaron 39%, mientras que las exportaciones también mostraron una disminución.
La fabricación de maquinaria y equipos sufrió una baja de 23%, mientras que el rubro de equipos, aparatos e instrumentos cayó 12%, dos indicadores que suelen anticipar la evolución futura de la inversión productiva.
Una mejora mensual que no cambia la tendencia
En términos desestacionalizados, la producción industrial mostró una leve recuperación de 0,4% frente a abril.
Sin embargo, especialistas advierten que ese dato aislado no modifica el escenario general, ya que durante el último año la actividad alternó pequeñas recuperaciones con nuevas caídas, configurando un comportamiento de fuerte volatilidad sin una tendencia sostenida de crecimiento.
La consultora I+D, dirigida por el ex director ejecutivo de la Unión Industrial Argentina, Diego Coatz, calificó la mejora como «puntual» y sostuvo que el panorama general continúa siendo de estancamiento.
Junio tampoco traería alivio
Las proyecciones privadas tampoco muestran señales de recuperación para el corto plazo.
La consultora estima que durante junio la producción industrial volvería a registrar una caída cercana al 2% interanual, manteniéndose prácticamente sin cambios respecto del nivel observado en mayo.
El diagnóstico coincide con otros relevamientos empresariales que muestran un mercado interno debilitado y empresas operando con elevados niveles de capacidad ociosa.
La caída del consumo golpea a las pymes
El Observatorio PyME señaló que la principal preocupación de las pequeñas y medianas industrias continúa siendo la falta de demanda.
Según su último informe, el 83% de las empresas identifica la caída de las ventas como el mayor obstáculo para sostener la actividad.
Al mismo tiempo, los costos continúan creciendo por encima de los precios industriales. Mientras la inflación acumulada ronda el 33% interanual, los precios de salida de fábrica aumentaron aproximadamente 25%, reduciendo los márgenes de rentabilidad.
Más de 100.000 empleos en riesgo
El impacto de la crisis ya comenzó a trasladarse al mercado laboral.
La consultora I+D proyecta que, si la tendencia actual continúa, durante 2026 podrían perderse 105.000 puestos de trabajo, de los cuales 60.000 serían empleos directos y otros 45.000 indirectos vinculados a la actividad industrial.
Además, el deterioro ya no afecta únicamente a los sectores tradicionales.
Según datos de ADIMRA, también comenzaron a retroceder empresas metalúrgicas que abastecen a actividades consideradas estratégicas para la economía, como la minería, el petróleo, el gas y el agro. En mayo, los proveedores de la minería registraron una caída del 5,6%, los vinculados al petróleo y gas del 3,5%, mientras que los fabricantes relacionados con el sector agropecuario retrocedieron 9,5%.
Los datos reflejan que, pese a la desaceleración inflacionaria, la economía real continúa mostrando signos de debilidad. La menor suba de precios todavía no logró traducirse en una recuperación sostenida del consumo, la inversión ni la producción, mientras la industria enfrenta uno de los períodos más complejos de los últimos años.



























