La aerolínea low cost acumula nueve días consecutivos sin operar vuelos con pasajeros y ya proyecta al menos once jornadas de paralización. Mientras cientos de viajeros reclaman por cancelaciones de último momento, la empresa continúa comercializando pasajes y enfrenta pedidos de quiebra, denuncias laborales y un profundo deterioro financiero.
La crisis de Flybondi alcanzó uno de sus momentos más delicados desde su creación. La empresa permanece sin realizar vuelos comerciales desde el 2 de julio y acumula nueve días consecutivos de cancelaciones, aunque mantiene habilitada la venta de pasajes para los próximos días, mientras cientos de pasajeros denuncian haber sido notificados de la suspensión de sus vuelos apenas horas antes de viajar.
De acuerdo con el cronograma operativo, la compañía no volvería a volar antes del lunes 13 de julio, lo que llevaría la paralización a por lo menos once días consecutivos.
La situación afecta a pasajeros de distintos puntos del país que quedaron varados o debieron reorganizar sus viajes sin recibir explicaciones públicas por parte de la empresa.

Pasajes a la venta pese a las cancelaciones
Uno de los aspectos que genera mayor preocupación es que Flybondi continúa ofreciendo vuelos a través de su sitio web sin advertencias visibles sobre la crisis operativa que atraviesa.
Los usuarios afectados sostienen que las cancelaciones fueron comunicadas el mismo día del viaje, cuando muchos ya habían realizado gastos en alojamiento, traslados o conexiones con otras empresas.
La falta de información anticipada también dificulta la posibilidad de modificar itinerarios o solicitar alternativas de transporte con tiempo suficiente.
Crisis financiera y problemas de abastecimiento
Aunque la empresa no emitió una explicación oficial sobre las razones de la paralización, distintas fuentes del sector aeronáutico señalan que existirían graves dificultades financieras.
Entre las versiones que circulan figura la posibilidad de que YPF Aero haya restringido el suministro de combustible y que únicamente abastezca a la compañía mediante pagos anticipados, una situación que habría complicado la continuidad de las operaciones.
Hasta el momento, ninguna de las partes confirmó oficialmente esa información.
Deudas, pedidos de quiebra y conflictos laborales
La crisis no se limita al plano operativo.
Flybondi enfrenta actualmente dos pedidos de quiebra presentados por acreedores.
Uno corresponde a la empresa de transporte Manuel Tienda León, que reclama una deuda superior a 120 millones de pesos, mientras que el segundo fue impulsado por el Hotel Presidente, que exige el pago de aproximadamente 660 millones de pesos.
A esos conflictos se suman denuncias de ex trabajadores que aceptaron retiros voluntarios durante los primeros meses del año y aseguran que la empresa nunca comenzó a cumplir los pagos comprometidos en los acuerdos firmados.
Cambios en la conducción
La crisis también impactó en la estructura directiva de la aerolínea.
En junio renunció la entonces directora ejecutiva, Paz Lovisolo, luego de apenas cuatro meses de gestión, y hasta el momento la empresa no logró cubrir ese cargo ni reemplazar a otros ejecutivos que abandonaron la compañía en los últimos meses.
Silencio oficial
Mientras la situación se profundiza, organismos nacionales vinculados al transporte aéreo no anunciaron medidas específicas sobre el caso.
Hasta el momento, ni la Secretaría de Transporte, ni la Subsecretaría de Transporte Aéreo, ni la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) informaron acciones respecto de la continuidad de la comercialización de pasajes o eventuales sanciones derivadas de las cancelaciones masivas.
Con una flota prácticamente inmovilizada, procesos judiciales abiertos, conflictos laborales y crecientes dificultades financieras, Flybondi atraviesa una de las peores crisis de su historia. La incertidumbre alcanza tanto a los pasajeros que esperan una solución para sus viajes como al futuro de una de las principales aerolíneas de bajo costo que operan en la Argentina.



























