Tras el pago de más de US$4.200 millones a los bonistas, el Gobierno esperaba una mejora más contundente en los activos argentinos. Sin embargo, el riesgo país continúa por encima de los 400 puntos básicos, mientras los bonos muestran un desempeño dispar y las acciones argentinas en Wall Street registran avances moderados.
El mercado financiero inició la semana con señales mixtas para la economía argentina. A pesar del importante desembolso realizado por el Gobierno para cancelar vencimientos de deuda en moneda extranjera y del programa financiero presentado por el Ministerio de Economía para cubrir las necesidades de financiamiento hasta 2027, el riesgo país continúa sin romper el umbral de los 400 puntos básicos, un nivel que el mercado considera clave para una eventual vuelta de la Argentina al crédito voluntario internacional.
El indicador elaborado por JP Morgan se mantuvo en torno a los 405 puntos básicos, reflejando que los inversores todavía mantienen cautela respecto de la sostenibilidad del programa económico, el escenario político de cara a las elecciones de 2027 y la capacidad del país para sostener el proceso de desinflación sin nuevas tensiones cambiarias.
La jornada estuvo marcada por un volumen reducido de operaciones debido al regreso del fin de semana largo y a la atención de los mercados internacionales sobre el conflicto en Medio Oriente y las tensiones en el estrecho de Ormuz, un factor que continúa generando incertidumbre sobre la evolución del precio internacional del petróleo.
En el segmento de renta fija, los bonos soberanos en dólares operaron con comportamiento dispar luego del pago de aproximadamente US$4.200 millones entre capital e intereses. Algunos títulos registraron leves retrocesos, encabezados por el Global 2030, mientras que otros consiguieron recuperar parte del terreno perdido, reflejando una toma de ganancias habitual después del cobro de cupones.
Los analistas sostienen que el principal interrogante ahora pasa por determinar cuánto de esos dólares cobrados por los inversores volverá a colocarse en activos argentinos y cuánto será retirado del país o destinado a otras alternativas de inversión.
El programa financiero presentado por el ministro Luis Caputo busca precisamente transmitir que el Tesoro podrá afrontar los vencimientos de 2026 y gran parte de 2027 sin necesidad de emitir deuda en los mercados internacionales, apoyándose en créditos de organismos multilaterales, financiamiento local y otras fuentes alternativas.
Sin embargo, el mercado todavía exige una mayor reducción del riesgo soberano antes de considerar que Argentina recuperó plenamente el acceso al financiamiento voluntario. Para buena parte de los operadores, perforar de manera sostenida el piso de los 400 puntos básicos constituye una condición necesaria para pensar en futuras emisiones internacionales a tasas compatibles con la sostenibilidad de la deuda.
En la renta variable, el comportamiento fue algo más favorable. El índice S&P Merval operó con una leve baja cercana al 0,3%, afectado principalmente por retrocesos en los bancos y algunas compañías industriales. Entre las mayores caídas aparecieron BBVA Argentina, Banco Macro, Loma Negra y Metrogas.
En cambio, los ADRs argentinos que cotizan en Nueva York mostraron una jornada mayoritariamente positiva. Las acciones de YPF encabezaron las subas con avances cercanos al 3%, acompañadas por Pampa Energía, Mercado Libre, Transportadora de Gas del Sur y Cresud, en un contexto donde los inversores internacionales continúan privilegiando empresas vinculadas al sector energético y exportador.
Durante las próximas ruedas, la atención de los mercados estará puesta en la publicación de los datos de inflación tanto en Argentina como en Estados Unidos. Ambos indicadores podrían influir sobre las expectativas de tasas de interés, la evolución del tipo de cambio y la cotización de los activos financieros argentinos, en un escenario donde el Gobierno intenta consolidar la estabilidad macroeconómica mientras busca convencer a los inversores de que su programa financiero puede sostenerse sin recurrir nuevamente al mercado internacional de deuda.



























