Peter Lamelas confirmó que Estados Unidos no moverá un centímetro su posición sobre Malvinas. Después de meses vendiendo una relación “histórica” con Trump, al Gobierno le quedaron F-16, cooperación militar y la esperanza de viajar a Miami sin visa. La soberanía no entraba en la promo.
La diplomacia libertaria consiguió otro éxito difícil de explicar sin PowerPoint: Estados Unidos seguirá siendo neutral sobre Malvinas exactamente igual que antes de la amistad cósmica entre Javier Milei y Donald Trump.
Lo confirmó Peter Lamelas.
“Eso no ha cambiado”, explicó.
Traducido del diplomático: tanto abrazo para quedar donde estábamos.
Durante meses el Gobierno dejó crecer la fantasía de que la llegada de Trump podía modificar la posición estadounidense. Incluso circuló la versión de un correo del Pentágono que analizaba el asunto.
Lamelas recordó que existía “un email”.
La soberanía nacional estuvo cerca.
Pero quedó en spam.
Lo maravilloso de la neutralidad estadounidense es su precisión quirúrgica: Washington no reconoce la soberanía argentina y mantiene una alianza estratégica con el Reino Unido, pero técnicamente permanece neutral.
Es como mirar un desalojo desde la vereda mientras le sostenés el abrigo al ocupante y anunciar que no querés meterte.
Mientras tanto, la Casa Rosada viene hablando de avances históricos en Malvinas.
Deben ser avances cuánticos: cambian de estado cuando uno intenta observarlos.
Donde sí aparecen cosas concretas es en cooperación militar. Lamelas mencionó F-16, P-3 Orion, ejercicios conjuntos y hasta la participación del portaaviones USS Nimitz.
Para recuperar las islas, nada.
Para estacionar un portaaviones, vemos disponibilidad.
También negó que actualmente se esté negociando una base naval estadounidense integral en Ushuaia.
La palabra importante fue “actualmente”.
Argentina aprendió así una nueva modalidad diplomática: quedarse tranquila en cuotas.
Pero no todo está perdido. El embajador aseguró que trabaja para que Argentina vuelva al programa de exención de visas.
Finalmente apareció la compensación.
Nosotros pusimos alineamiento internacional, cooperación estratégica y devoción presidencial.
Washington podría poner una fila menos en Migraciones.
De Malvinas a Miami sin escalas.
Para conseguirlo, Argentina deberá cumplir alrededor de quince requisitos, incluido un intercambio rápido de información con Estados Unidos.
Ellos todavía no cambian una coma sobre nuestra soberanía.
Nosotros vamos actualizando la base de datos.
Negociación entre iguales, pero algunos son más iguales que otros.
El problema nunca fue Trump. Las grandes potencias defienden sus intereses; para eso son grandes potencias.
El problema fue creer que la política exterior funcionaba como Instagram: si etiquetás suficientes veces al presidente estadounidense, eventualmente te devuelve las Malvinas.
No ocurrió.
Lamelas simplemente pinchó el globo con elegancia diplomática.
Estados Unidos seguirá neutral.
El Reino Unido seguirá en las islas.
Argentina seguirá reclamándolas.
Y el Gobierno podrá exhibir como trofeo que tenemos una relación privilegiada con Washington.
Tan privilegiada que, después de entregar entusiasmo geopolítico al por mayor, quizás nos saquen la visa para ir a Disney.

























