El Mundial 2026 no solo batió récords de audiencia. También impulsó un negocio multimillonario: los mercados de predicción y las apuestas deportivas negociaron más de USD 50.000 millones durante el torneo, con un fuerte crecimiento de plataformas como Kalshi y Polymarket y un cambio de hábitos entre los apostadores.
Mientras millones de personas seguían cada partido frente al televisor, otra competencia se desarrollaba en paralelo: la de las apuestas y los mercados de predicción. El Mundial 2026 no solo movilizó a los fanáticos del fútbol, sino también a inversores y operadores financieros que convirtieron cada encuentro en un activo sobre el cual especular. El resultado fue un volumen de operaciones superior a USD 50.000 millones, una cifra que marcó un nuevo récord para esta industria en expansión.
Según un relevamiento de CoinDesk, el grueso de ese movimiento se concentró en plataformas de mercados de predicción, un segmento que gana terreno frente a las casas de apuestas tradicionales al permitir comprar y vender contratos vinculados a eventos deportivos, políticos o económicos.
Kalshi lideró un negocio récord
La gran ganadora del torneo fue Kalshi, la plataforma estadounidense regulada por la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC), que durante junio procesó USD 31.000 millones en operaciones, un crecimiento superior al 70% respecto del mes anterior.
Solo los contratos relacionados con el Mundial generaron USD 22.420 millones, mientras que aproximadamente el 85% de toda la actividad de la plataforma estuvo vinculada a eventos deportivos.
El crecimiento coincidió con un acuerdo estratégico entre Kalshi y la FIFA, que convirtió a la empresa en socio oficial de mercados de predicción durante el campeonato, con presencia en los estadios y una alianza comercial con Fox Sports.
Polymarket recuperó protagonismo
Otra de las grandes protagonistas fue Polymarket, que alcanzó un récord mensual de USD 10.800 millones negociados en su plataforma internacional.
A esa cifra se sumaron otros USD 3.500 millones operados mediante su versión regulada para Estados Unidos, prácticamente el doble del volumen registrado apenas un mes antes.
La expansión coincidió con el regreso de la compañía al mercado estadounidense, luego de varios años de ausencia tras la sanción que recibió en 2022 por parte de la CFTC. A finales de 2025, la empresa volvió a operar en ese país tras adquirir una bolsa con licencia regulatoria y lanzar una aplicación específica para usuarios estadounidenses.
Pese a ello, numerosos inversores continúan utilizando la plataforma internacional mediante redes privadas virtuales (VPN) y billeteras de criptomonedas.
Robinhood también entró al negocio
El crecimiento del sector atrajo nuevos jugadores.
Rothera, la plataforma impulsada por Robinhood y Susquehanna International Group, comenzó a operar durante junio y procesó USD 2.000 millones en apenas su primer mes de actividad.
Según estimaciones de Bank of America, la empresa ya controla cerca del 7% del mercado estadounidense de mercados de predicción, consolidándose rápidamente como uno de los principales competidores del sector.
Los mercados de predicción le ganan terreno a las apuestas
Uno de los fenómenos más llamativos del Mundial fue el cambio en el comportamiento de los usuarios.
Mientras Kalshi incrementó un 36% sus usuarios activos diarios durante junio, las principales aplicaciones de apuestas deportivas registraron fuertes caídas.
Durante el mismo período:
- DraftKings perdió un 36% de usuarios diarios.
- FanDuel cayó 41%.
- BetMGM y Caesars retrocedieron alrededor de 32%.
El crecimiento fue especialmente significativo entre las mujeres, cuya participación dentro de Kalshi aumentó 106% durante el torneo, elevando su representación hasta el 33,3% del total de usuarios.
Wall Street también comenzó a apostar
El crecimiento de estos mercados dejó de ser únicamente un fenómeno vinculado al entretenimiento.
Firmas financieras especializadas como DRW, con sede en Chicago, ya conformaron equipos dedicados exclusivamente al arbitraje entre plataformas de predicción como Kalshi y Polymarket.
La estrategia consiste en aprovechar pequeñas diferencias de precios entre contratos equivalentes para obtener ganancias casi instantáneas, una práctica habitual en los mercados financieros tradicionales que ahora desembarca en el negocio de las predicciones deportivas.
La creciente liquidez permitió incluso que las cotizaciones de estos contratos comenzaran a converger con las probabilidades ofrecidas por las principales casas de apuestas.
También fue un Mundial récord para las apuestas deportivas
Las casas de apuestas tradicionales también cerraron un campeonato histórico.
Antes del inicio del torneo, la consultora Eilers & Krejcik estimaba que las apuestas legales en Estados Unidos moverían entre USD 2.800 millones y USD 4.300 millones durante los 104 partidos del Mundial.
Sin embargo, esas previsiones quedaron rápidamente superadas.
El encuentro entre Estados Unidos y Bélgica por los octavos de final se convirtió en el partido de fútbol más apostado de la historia para varias plataformas estadounidenses.
Por su parte, DraftKings informó que el volumen de apuestas fue cinco veces superior al registrado durante el Mundial de Qatar 2022.
El crecimiento también estuvo impulsado por la expansión del mercado regulado. Actualmente 39 estados estadounidenses permiten realizar apuestas deportivas desde dispositivos móviles, frente a los 19 estados que lo autorizaban durante la última Copa del Mundo.
Un negocio que ya trasciende al deporte
Más allá de los récords alcanzados durante el Mundial, el fenómeno refleja un cambio más profundo en la forma en que millones de personas participan de eventos deportivos.
Las plataformas de mercados de predicción dejaron de competir únicamente con las casas de apuestas y comenzaron a posicionarse como una nueva categoría de inversión especulativa, donde los contratos se compran y venden como cualquier otro activo financiero.
El Mundial 2026 confirmó esa tendencia: mientras el balón rodaba en las canchas, miles de millones de dólares cambiaban de manos en un mercado que combina deporte, tecnología y finanzas, y que promete seguir creciendo mucho después del pitazo final.



























