El Gobierno volvió a fijar en $70.000 el bono extraordinario que reciben jubilados y pensionados de menores ingresos. El monto permanece sin actualizarse desde marzo de 2024: según estimaciones de CEPA citadas en la información difundida, si hubiera acompañado la evolución del haber mínimo debería rondar los $218.558 en agosto. La diferencia supera los $148.000 mensuales.
El gobierno de Javier Milei volvió a mantener congelado en $70.000 el bono extraordinario destinado a jubilados y pensionados de menores ingresos, mientras los haberes previsionales continúan actualizándose mensualmente por inflación.
La consecuencia es que el refuerzo pierde peso todos los meses dentro del ingreso total de quienes cobran la mínima.
Para agosto, la jubilación mínima subirá un 1,89%, en línea con la inflación de junio, y pasará de $411.989,33 a alrededor de $419.775,93. Con el bono de $70.000, el ingreso total para quienes perciben el haber mínimo llegará a aproximadamente $489.775,93.
El problema está en que mientras el haber base se actualiza, el bono permanece en el mismo valor nominal desde marzo de 2024.
Según una estimación del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) recogida en la información difundida, si esos $70.000 hubieran seguido una evolución equivalente a la del haber mínimo, en agosto deberían ubicarse alrededor de $218.558.
Según una estimación del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) recogida en la información difundida, si esos $70.000 hubieran seguido una evolución equivalente a la del haber mínimo, en agosto deberían ubicarse alrededor de $218.558.
La diferencia entre ese valor y lo que efectivamente pagará el Gobierno es de $148.558 por beneficiario en un solo mes.
El bono perdió más de dos tercios de su valor relativo
Cuando se estableció en $70.000, el bono constituía una porción mucho más importante del ingreso mensual de quienes cobraban la jubilación mínima.
Desde entonces, el Gobierno actualizó los haberes mediante la fórmula de movilidad establecida por el DNU 274/2024, que los ajusta mensualmente según la inflación, pero decidió no aplicar el mismo mecanismo al refuerzo extraordinario.
El resultado es una licuación silenciosa.
No se trata de que ANSES haya reducido nominalmente el bono: continúa pagando exactamente $70.000. Pero como los precios y el propio haber previsional aumentaron, su poder de compra cayó de manera considerable.
La diferencia acumulada se vuelve cada vez más visible. Si el bono actualizado debería rondar los $218.558, el monto vigente equivale apenas a cerca de un tercio de ese valor.
Quiénes cobran el bono
El refuerzo está dirigido principalmente a quienes reciben los haberes previsionales más bajos.
Las normas que vienen regulando el beneficio incluyen a titulares de prestaciones contributivas a cargo de ANSES, beneficiarios de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) y personas que perciben determinadas pensiones no contributivas, entre ellas las correspondientes a vejez, invalidez y madres de siete hijos o más. El esquema establece además pagos proporcionales para quienes cobran por encima del haber mínimo pero por debajo del tope resultante de sumar la mínima y el bono.
De acuerdo con las estimaciones citadas, el congelamiento alcanza a casi cinco millones de personas.
Para un jubilado que cobra exactamente la mínima, agosto dejará un ingreso de unos $489.776. Quien perciba más de $419.775 pero menos de ese total recibirá un complemento por la diferencia hasta alcanzar el mismo techo.
La jubilación mínima sí aumenta 1,89%
El haber previsional se mueve de manera distinta.
La fórmula vigente establece que las prestaciones se actualizan según el Índice de Precios al Consumidor con dos meses de rezago. Como la inflación de junio fue del 1,89% computada con dos decimales, ese será el incremento aplicado en agosto.
Así, los principales valores quedan aproximadamente de esta manera: la jubilación mínima en $419.775,93, la máxima en torno a $2,824 millones y la PUAM en unos $335.820,74. Con el refuerzo de $70.000, la PUAM llegará aproximadamente a $405.821.
El aumento, sin embargo, se calcula exclusivamente sobre el haber.
Eso provoca que el ingreso total de un jubilado de la mínima crezca menos que la inflación mensual. Mientras el componente previsional aumenta 1,89%, los $70.000 permanecen inmóviles y reducen el porcentaje efectivo de incremento sobre el bolsillo completo.
Un mecanismo que erosiona el ingreso mes a mes
El congelamiento del bono tiene una particularidad política y fiscal: permite al Gobierno reducir gradualmente su peso real sin necesidad de anunciar un recorte nominal.
Cada mes que la inflación es positiva y el bono continúa en $70.000, su valor real vuelve a caer.
Por ejemplo, en julio de 2026 el haber mínimo había quedado establecido en $411.989,33, mientras la PUAM alcanzaba los $329.591,46. La normativa oficial confirma que esos haberes se actualizan mediante la movilidad mensual.
El bono, en cambio, ya había sido nuevamente fijado en $70.000 para julio mediante el Decreto 532/2026.
Esa brecha de tratamiento explica por qué los jubilados de menores ingresos terminan recibiendo aumentos efectivos inferiores a los de quienes no dependen del refuerzo.
Casi $150.000 de diferencia todos los meses
Por eso, decir que Milei “les sacó” $150.000 a los jubilados requiere una precisión periodística.
El Gobierno no les descontó nominalmente $150.000 de un haber ya reconocido. Lo que ocurrió es que decidió mantener congelado un bono que, si hubiera acompañado la evolución del haber mínimo según el cálculo de CEPA, sería aproximadamente $148.558 más alto.
La forma más rigurosa de expresarlo es que los jubilados pierden casi $150.000 mensuales respecto de lo que cobrarían si el bono se hubiera actualizado en la misma proporción que la mínima.
La diferencia no es semántica. Permite mostrar con precisión cómo funciona el ajuste: no mediante una reducción visible del monto, sino a través del congelamiento de una suma fija durante más de dos años.
Para millones de jubilados, el resultado concreto es el mismo cada vez que llegan a la caja: la jubilación se actualiza, pero una parte cada vez más importante de su ingreso queda rezagada frente a los precios.


























