Javier Milei invitó a los gobernadores radicales a la Argentina Week de París mientras busca los votos para eliminar las PASO. Cornejo, Valdés, Pullaro y Zdero controlan siete senadores que pueden inclinar la discusión. El problema es que algunos huéspedes ya avisaron que el desayuno continental no incluye obediencia legislativa: Pullaro aceptaría suspender las primarias, pero no eliminarlas, y Cornejo quiere que antes le saquen a Petri de la puerta de Mendoza.
La política argentina finalmente encontró una forma más elegante de negociar votos.
Antes era un despacho.
Después llegaron las cenas.
Más tarde aparecieron las obras, los ATN, los cargos y ese maravilloso género nacional llamado “acompañame esta ley y después vemos lo tuyo”.
Ahora subimos de categoría: París.
Javier Milei viajará el 30 de septiembre a la capital francesa para participar de la Argentina Week y decidió ampliar la excursión con gobernadores radicales justo cuando necesita que los senadores que responden a esos mandatarios acompañen la eliminación de las PASO.
Una coincidencia preciosa.
Como encontrarte al escribano justo cuando estás por firmar la escritura.
La comitiva puede incluir a Alfredo Cornejo, Carlos Sadir, Juan Pablo Valdés, Maximiliano Pullaro y Leandro Zdero.
Oficialmente, el objetivo del viaje es atraer inversiones.
Extraoficialmente, parece que también quieren atraer radicales.
Porque dólares no sabemos cuántos volverán.
Senadores necesitan siete.
Bienvenue à la rosca
El cálculo es sencillo.
Cornejo, Valdés y Pullaro tienen influencia sobre dos senadores cada uno. Zdero, sobre una.
Siete.
Justamente una pequeña fortuna parlamentaria para un Gobierno que necesita votos para avanzar con la reforma electoral.
Así que Milei parece haber descubierto algo que la política argentina sabe desde tiempos inmemoriales:
cuando no conseguís el voto en Buenos Aires, probá con millas.
El paquete turístico podría anunciarse así:
ARGENTINA WEEK PARÍS 2026.
Incluye:
vuelo,
hotel,
OCDE,
Agencia Internacional de Energía,
Cámara Internacional de Comercio,
foto institucional,
croissant,
y una conversación completamente espontánea sobre qué carajo hacemos con las PASO.
Equipaje de mano incluido.
Conciencia partidaria, despachada en bodega.
La dificultad es que los radicales llevan más de un siglo especializándose en una disciplina política extraordinaria: estar de acuerdo entre ellos hasta que alguien pregunta concretamente con qué están de acuerdo.
Y esta vez tampoco decepcionan.
Pullaro no estaría dispuesto a votar la eliminación definitiva de las PASO, aunque sí podría aceptar suspenderlas.
Es una diferencia profundamente radical.
No quiere matar al paciente.
Prefiere desenchufarlo un ratito.
Cornejo, en cambio, aparece como el más duro.
El mendocino no quiere acompañar la reforma y tiene además un problemita doméstico llamado Luis Petri.
Cornejo quiere París, pero sin Petri en Mendoza
El conflicto mendocino explica bastante mejor la discusión que cualquier tratado de ciencia política.
Cornejo pretende que la Casa Rosada se comprometa a bajar la eventual candidatura a gobernador de Luis Petri, exradical que terminó incorporado a La Libertad Avanza y que podría competir por fuera del entendimiento entre radicales y libertarios.
Traducido del dialecto institucional:
—Alfredo, necesito tus dos senadores.
—Perfecto. Sacame a Petri.
—Estamos hablando de la reforma electoral.
—Yo también.
Porque en Argentina las grandes discusiones sobre la calidad democrática suelen resolverse mediante una pregunta mucho más sencilla: “¿Y a mí qué me toca?”
Milei quiere eliminar las PASO.
Cornejo quiere eliminar a Petri.
Cada uno llegó con su reforma política.
Ahora falta saber cuál entra primero al quirófano.
Nueva York dejó antecedentes.
El Gobierno ya había invitado a Sadir, Cornejo y Valdés a la Argentina Week de Nueva York.
La experiencia terminó dejando una postal bastante menos sofisticada que Wall Street.
Fue durante aquel viaje cuando trascendió que Manuel Adorni había llevado a su esposa en el avión presidencial, episodio que terminó formando parte de la crisis que precedió su salida del Gobierno.
Por eso París ofrece una segunda oportunidad.
Esta vez convendría controlar cuidadosamente la lista de pasajeros.
Gobernadores: sí.
Funcionarios: sí.
Empresarios: probablemente.
Familiares: consultar antes.
Senadores: no hace falta llevarlos; alcanza con traer el voto.
El radicalismo descubrió el Uber legislativo
La situación tiene una belleza particular porque varios de estos gobernadores son aliados del Gobierno, pero simultáneamente están construyendo alternativas electorales propias.
Pullaro incluso aparece conversando con Martín Llaryora y Nacho Torres sobre la posibilidad de levantar un espacio presidencial de centro para 2027.
Es decir:
Milei necesita que Pullaro vote eliminar las PASO.
Pullaro necesita eventualmente las PASO para construir una alternativa que podría competir contra Milei.
Y Milei lo invita a París para convencerlo.
No es una negociación política.
Es llevar de vacaciones al tipo que está averiguando cuánto cuesta tu velorio.
Los radicales, mientras tanto, hacen lo que mejor aprendieron a hacer en estas décadas: acompañar, diferenciarse, negociar, protestar, volver a acompañar y después explicar durante cuarenta minutos que técnicamente nunca acompañaron.
Todo perfectamente compatible.
Libertad, igualdad y fraternidad legislativa
La Argentina Week se desarrollará en escenarios bastante prestigiosos: la OCDE, la Agencia Internacional de Energía y la Cámara Internacional de Comercio.
Será una oportunidad magnífica para mostrar seguridad jurídica, institucionalidad y previsibilidad.
Especialmente mientras el Presidente intenta convencer a gobernadores de que modifiquen las reglas electorales y ellos preguntan qué garantía reciben para que después La Libertad Avanza no les plante candidatos en sus provincias.
Una postal republicana impecable.
Francia aportará la Torre Eiffel.
Argentina llevará la rosca.
Porque uno puede sacar la negociación política de Balcarce 50.
Lo difícil es sacar Balcarce 50 de la negociación política.
Y así llegará la delegación.
Milei buscando inversiones.
Los gobernadores buscando garantías.
Cornejo buscando la cabeza electoral de Petri.
Pullaro tratando de conservar unas PASO que quizá necesite para competir contra el mismo hombre que lo invitó.
Y Santilli probablemente contando senadores hasta en la fila de Migraciones.
Todo muy europeo.
Todo muy institucional.
Todo muy siglo XXI.
Solo falta que, antes del regreso, alguien pase discretamente por los asientos preguntando:
—¿Señor gobernador, café, té o eliminación de las PASO?
Porque la política argentina consiguió finalmente modernizar la vieja compra de voluntades.
Ya no hace falta ofrecer choripán.
Ahora viene con croissant y acumulación de millas.



























