El Presidente expondrá ante inversores en la OCDE y se reunirá con Emmanuel Macron pocos días después de que la actividad económica cayera 2,9% mensual. JP Morgan redujo su previsión de crecimiento para 2026 del 2,7% al 1,5% y anticipó una contracción durante el tercer trimestre.
Javier Milei viajará a París para promocionar la “transformación económica argentina” en el mismo momento en que los datos oficiales y las proyecciones de Wall Street comienzan a cuestionar la recuperación que el Gobierno pretende exhibir ante los inversores.
El Presidente encabezará la Argentina Week entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre, acompañado por ministros, gobernadores y ejecutivos de empresas vinculadas con la energía, la minería, la agroindustria, la tecnología y las finanzas. El punto central será su exposición del jueves 1° en la sede de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, donde volverá a presentar el equilibrio fiscal, la desregulación y la apertura económica como bases de un futuro ciclo inversor.
Pero Milei llegará a Francia con un número difícil de ocultar: en julio, el Estimador Mensual de Actividad Económica cayó 2,9% frente a junio y 1,4% en comparación con el mismo mes de 2025. Se trató del retroceso mensual más pronunciado desde abril de 2020, cuando la economía estaba sometida a las restricciones excepcionales de la pandemia.
La magnitud del descenso sorprendió incluso a JP Morgan. El banco esperaba una baja cercana al 1%, pero terminó recortando su proyección de crecimiento para todo 2026 desde el 2,7% hasta apenas el 1,5%.
La revisión deja a la estimación privada en la mitad del 3% proyectado por el equipo de Luis Caputo y abre una brecha incómoda entre el escenario que Milei intentará vender en París y el que ya comienzan a calcular los inversores.
JP Morgan ya proyecta un tercer trimestre recesivo
El banco estadounidense prevé que la economía se contraiga alrededor de un 4% durante el tercer trimestre, expresado como variación trimestral anualizada y desestacionalizada.
Ese dato necesita una aclaración: no significa que la actividad vaya a caer automáticamente 4% entre julio y septiembre. La tasa anualizada proyecta qué ocurriría si el ritmo trimestral se mantuviera durante un año completo. Aun así, el pronóstico implica una nueva contracción respecto del trimestre anterior.
La definición convencional de recesión técnica exige dos trimestres consecutivos de caída del producto desestacionalizado. Como el segundo trimestre ya había cerrado con un retroceso aproximado del 0,6%, una nueva baja entre julio y septiembre completaría esa secuencia.
JP Morgan mantuvo una previsión de crecimiento del 2,5% para 2027, pero advirtió que la recuperación sería profundamente desigual. El avance de la minería, Vaca Muerta y las exportaciones energéticas podría mejorar el producto y el ingreso de divisas sin generar un efecto equivalente sobre el empleo, los salarios o el consumo interno.
La Argentina puede exportar más petróleo y gas mientras cierran comercios, se paralizan obras y cae la producción industrial. No se trata de una contradicción estadística, sino de la estructura del modelo: los sectores más dinámicos son intensivos en capital y generan menos puestos de trabajo que la construcción, la industria manufacturera o el comercio.
Industria, construcción y comercio arrastraron la caída
La contracción de julio no estuvo concentrada en una actividad aislada. Las estimaciones sectoriales consideradas por JP Morgan muestran una baja mensual del 3,6% en la industria manufacturera, del 4% en la construcción y del 5,5% en el comercio.
Esos sectores poseen un impacto directo sobre la vida cotidiana. La industria moviliza proveedores, logística y empleo calificado; la construcción demanda materiales y mano de obra; el comercio refleja de manera inmediata la capacidad de consumo de las familias.
Cuando los tres retroceden simultáneamente, el problema no puede explicarse solamente como una oscilación mensual. La caída muestra que la estabilización nominal no consiguió convertirse en una expansión sostenida de la economía doméstica.
El freno del crédito también comenzó a jugar en contra. Después de una primera etapa de expansión, el aumento de la morosidad obligó a bancos, fintech y empresas comerciales a endurecer las condiciones de financiamiento. Las familias que utilizaron tarjetas y préstamos para cubrir gastos corrientes ahora destinan una proporción creciente de sus ingresos a pagar deudas.
La consecuencia forma un círculo contractivo: menos crédito reduce el consumo; menos consumo golpea las ventas; la caída de las ventas limita la producción y el empleo; y el deterioro de los ingresos aumenta nuevamente la morosidad.
El crecimiento no llega a los hogares
El Gobierno sostiene que la reducción de la inflación y el equilibrio fiscal preparan las condiciones para una recuperación duradera. El problema es que la macroeconomía oficial convive con una economía social mucho más deteriorada.
El costo de la canasta utilizada para medir la pobreza creció 19,6% respecto del último trimestre de 2025, mientras que el ingreso familiar por persona avanzó solamente 11,5%. Esa diferencia significa que incluso las familias que aumentaron sus ingresos perdieron capacidad para cubrir necesidades básicas.
Las cifras de pobreza correspondientes a la medición urbana alcanzan aproximadamente a 9,7 millones de personas y 2,5 millones de hogares dentro de los aglomerados relevados. No representan a toda la población argentina, porque la encuesta no incluye cada zona rural ni todas las localidades del país, pero exponen la profundidad del deterioro en los principales centros urbanos.
El problema político para Milei no es únicamente que la economía haya vuelto a caer. Es que la estabilización prometida exige nuevos sacrificios precisamente cuando una parte de la sociedad dejó de percibir una recompensa futura.
El superávit fiscal puede resultar atractivo para los mercados, pero no reemplaza el salario, el trabajo ni las ventas. Si la disciplina presupuestaria se sostiene mediante una reducción permanente de jubilaciones, transferencias, obra pública y consumo, la estabilidad puede terminar destruyendo la base productiva que debería financiarla.
La delegación que Milei exhibirá como respaldo político
Milei viajará acompañado por Karina Milei, Luis Caputo, Pablo Quirno, Federico Sturzenegger, Juan Bautista Mahiques, Mario Lugones y otros funcionarios. También participarán doce gobernadores, entre ellos Rolando Figueroa, Ignacio Torres, Alberto Weretilneck, Alfredo Cornejo, Rogelio Frigerio, Gustavo Sáenz, Juan Pablo Valdés, Leandro Zdero, Carlos Sadir, Marcelo Orrego, Raúl Jalil y Claudio Vidal.
La presencia de los mandatarios provinciales cumple una función política. El Gobierno pretende mostrar ante los inversores que el programa económico posee respaldo territorial y continuidad más allá de las tensiones parlamentarias.
Sin embargo, muchos de esos gobernadores mantienen conflictos con la Casa Rosada por la paralización de obras, el recorte de transferencias, el deterioro de las rutas, la eliminación de subsidios al transporte y el traslado de gastos nacionales hacia las provincias.
La fotografía conjunta no implica necesariamente adhesión al conjunto del programa. Las provincias necesitan inversiones en energía, minería, infraestructura y producción, mientras el Ejecutivo necesita demostrar que no gobierna aislado.
La delegación funciona, por lo tanto, como una alianza de conveniencia: los gobernadores buscan financiamiento y Milei busca legitimidad.
Macron, la Unión Europea y una agenda cargada de contradicciones
Milei mantendrá el jueves 1° de octubre una reunión privada con Emmanuel Macron en el Palacio del Elíseo. Después, el mandatario francés recibirá al resto de la delegación argentina.
La bilateral tendrá una dimensión económica y otra geopolítica. Francia es un actor relevante en energía nuclear, minería, hidrocarburos, alimentos y tecnología, pero también sostiene posiciones diferentes de las del Gobierno argentino en materia climática, regulación estatal, política industrial y protección social.
El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea será otro tema inevitable. Milei reclama una apertura comercial rápida, mientras Francia enfrenta una fuerte resistencia de sus productores agropecuarios, que temen competir con alimentos sudamericanos de menores costos.
Los inversores europeos también observarán la seguridad jurídica, la disponibilidad de infraestructura, el acceso a divisas, las reservas del Banco Central y la capacidad política del Gobierno para sostener sus reformas durante un año electoral.
Un discurso ideológico puede despertar simpatías. Una inversión de largo plazo requiere algo más: demanda, rutas, energía, trabajadores capacitados, previsibilidad regulatoria y estabilidad social.
El premio que no resuelve la recesión
El viernes 2 de octubre Milei recibirá una distinción del Paris Economic Forum, que lo presentará como uno de los economistas más influyentes del planeta junto con Philippe Aghion, ganador del Nobel de Economía de 2025.
El reconocimiento ofrecerá una nueva imagen internacional al Gobierno, pero tendrá escaso efecto sobre la actividad real. Los premios no sustituyen inversiones, del mismo modo que una conferencia ante empresarios no garantiza el ingreso de capitales.
Durante los últimos años, Milei acumuló viajes, exposiciones, distinciones y encuentros con ejecutivos. El resultado concreto continúa dependiendo de decisiones empresariales que evalúan rentabilidad, riesgo político, acceso al mercado y capacidad de repago.
El Gobierno necesita mostrar anuncios verificables, no solamente fotografías. Los inversores pueden elogiar el ajuste fiscal y, al mismo tiempo, postergar sus desembolsos si consideran que el mercado interno se contrae o que la estabilidad política no está asegurada.
El relato viaja; la recesión se queda
La Argentina Week estaba pensada como una vidriera del programa libertario. Después del dato de julio y de la revisión de JP Morgan, también será un examen sobre la credibilidad de las proyecciones oficiales.
El Gobierno podrá destacar el superávit comercial, el crecimiento de las exportaciones energéticas y la reducción del déficit. En los primeros siete meses de 2026, las exportaciones alcanzaron USD 58.365 millones y el intercambio comercial mantuvo un saldo favorable.
Pero los inversores también verán una economía que perdió actividad, una industria debilitada, una construcción golpeada, familias endeudadas y provincias obligadas a asumir gastos sin recursos equivalentes.
Milei viajará a París para explicar que el ajuste abrió el camino hacia el crecimiento. JP Morgan acaba de advertir que ese crecimiento será apenas del 1,5% y que el país puede haber regresado a una recesión técnica.
El Presidente podrá volver con un premio, una fotografía con Macron y nuevas promesas de inversión. La verdadera evaluación comenzará después, cuando haya que demostrar que el modelo también puede producir, vender, emplear y mejorar ingresos dentro de la Argentina.


























