Linde, una de las empresas más grandes del mundo en gases medicinales, presentó una denuncia formal ante el Tribunal de Cuentas del PAMI, el área anticorrupción del Ministerio de Salud y la Sindicatura General de la Nación. Dice que la licitación para proveer oxígeno a jubilados con insuficiencia respiratoria fue armada a medida para que se la llevara una empresa de un amigo de Luis Caputo. Oxitesa, que nunca había operado a escala nacional, saltó del norte a la Rosada gracias a Martín Voss, el socio que el ministro metió en el negocio. Mientras tanto, los jubilados que necesitan oxígeno para respirar siguen esperando que alguien les garantice que no se van a quedar sin el tanque.
La multinacional alemana Linde no se caracteriza por hacer lío. Es una de las firmas más grandes del mundo en gases medicinales, con una facturación que ronda los 33 mil millones de dólares anuales y operaciones en más de 100 países. Pero cuando vieron que el PAMI armó una licitación de 27 mil millones de pesos para oxígeno medicinal y se la adjudicó a una empresa que ni siquiera produce oxígeno, levantaron la mano.
La denuncia, que presentaron ante el Tribunal de Cuentas del PAMI, el área anticorrupción del Ministerio de Salud y la Sindicatura General de la Nación, es un papelón de aquellos. Linde dice que los pliegos de la licitación fueron truchados para que se la llevara Oxígeno y Tecnología (Oxitesa), una empresa de origen salteño que jamás había operado a escala nacional y que no produce el gas que vende, sino que se lo compra a ellos mismos.
La ruta del negocio
El negocio tiene una cara conocida: Martín Voss, un hombre de estrecha confianza de Luis Caputo, que se asoció con Álvaro Herrera, dueño de Oxitesa, para saltar del norte al centro del poder. La jugada fue simple: Voss aportó los contactos y la llegada a Economía; Herrera puso la empresa que hasta entonces se movía en el mercado local salteño.
El premio fue una licitación del PAMI por 27 mil millones de pesos para proveer equipos de oxígeno y dispositivos respiratorios a jubilados con insuficiencia respiratoria o enfermedades crónicas. En el sector, los grandes jugadores son la francesa Air Liquide, la chilena Indura, la argentina Cascia y la propia Linde, que absorbió a Praxair en 2018. Todas con décadas de experiencia, plantas de producción, logística nacional y certificaciones internacionales. Oxitesa, en cambio, no produce oxígeno: se lo compra a Linde-Praxair.
La denuncia que incomoda
Los alemanes no se quedaron callados. En su presentación señalaron que los pliegos de la licitación fueron diseñados con requisitos tan específicos que solo Oxitesa podía cumplirlos. Un clásico del manual de las licitaciones a medida.
La denuncia llegó al Tribunal de Cuentas del PAMI, al área anticorrupción del Ministerio de Salud y a la Sindicatura General de la Nación. Tres organismos que, en teoría, deberían velar por que la plata de los jubilados no termine en el bolsillo de los amigos del poder.
Los números que duelen
El contrato es por 27 mil millones de pesos. Con eso, Oxitesa, que hasta hace poco era una empresa regional, pasaría a ser proveedora nacional del PAMI. Para darse una idea, el presupuesto anual del PAMI para este tipo de prestaciones ronda los 60 mil millones. Este contrato representa casi la mitad.
Los jubilados con enfermedades respiratorias, los que dependen del oxígeno para vivir, están en el medio. La provisión no es un servicio cualquiera. Si el sistema falla, si la empresa no tiene la capacidad logística para cubrir todo el país, si los equipos no llegan a tiempo, quien la paga es un abuelo que no puede respirar.
El socio que no está en la foto
Martín Voss es el eslabón perdido. No aparece en los comunicados oficiales, no está en la foto con Caputo, pero es el que conecta los hilos. En el sector lo conocen como el hombre que Caputo puso en el negocio para hacer el puente entre el poder político y las empresas que quieren facturar con el Estado.
En el caso de Oxitesa, la movida fue perfecta: Voss se asoció con Herrera, Oxitesa ganó la licitación, Linde se quedó afuera. Y los jubilados que necesitan oxígeno, mientras tanto, esperan que el tanque no se vacíe.
Lo que no dice el gobierno
Hasta ahora, ni Caputo ni Voss ni Herrera salieron a desmentir las denuncias. Tampoco el PAMI, que debería estar explicando por qué le adjudicó un contrato de 27 mil millones a una empresa que ni siquiera produce el insumo principal que va a vender.
El silencio, en estos casos, no es inocencia. Es la misma estrategia que usaron en la licitación de los F-16, en los contratos de la TV Pública, en los negocios de la SIDE con Palantir: hacer, después explicar, y si la explicación no convence, esperar que pase el escándalo.
Oxígeno para los amigos
La denuncia de Linde no es un papel menor. Es una multinacional con abogados, con auditorías, con presencia global. Si dicen que la licitación fue truchada, no es porque les duela perder un contrato. Es porque tienen las pruebas.
Ahora falta que los organismos de control hagan su trabajo. Que el Tribunal de Cuentas investigue. Que la Sindicatura revise los pliegos. Que la Justicia, si corresponde, abra una causa.
Mientras tanto, Caputo sigue en su despacho, Voss sigue moviendo contactos, y los jubilados con insuficiencia respiratoria esperan que el oxígeno no se convierta en un negocio más entre amigos.
Andá, Toto, seguí diciendo que “las inversiones vienen solas”. Parece que vienen bien acompañadas de amigos con licitaciones a medida. Ojalá te dure el negocio, porque los jubilados que necesitan oxígeno no pueden esperar a que terminen de repartirse la torta. Y si la denuncia de Linde llega a donde tiene que llegar, capaz que el oxígeno no se corte en los tanques, pero en tu carrera política, se te termine.


























