Más de 27 millones de peruanos están habilitados para votar este domingo en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales que definirá al sucesor del presidente José María Balcázar para el período 2026-2031. La contienda enfrenta a dos proyectos antagónicos: la derechista Keiko Fujimori, hija del ex presidente Alberto Fujimori (1990-2000), y el izquierdista Roberto Sánchez, ex ministro de Comercio Exterior y Turismo del gobierno saliente. La votación se desarrollará desde las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde (hora local), y se espera que las empresas Ipsos y Datum difundan los primeros resultados a boca de urna al cierre de los comicios. Los resultados oficiales serán procesados por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).
Las propuestas antagónicas
En el cierre de campaña del jueves, Fujimori apeló a un «proceso de unidad y de reconciliación» y prometió una «transformación del Estado». Su plan de gobierno incluye la construcción de cuatro megapenales de máxima seguridad, un plan elaborado con asesoría del Reino Unido para potenciar a la Policía Nacional, la reducción del déficit fiscal al 1 por ciento del PBI y el aumento de las pensiones.
Sánchez, por su parte, proclamó «el fin del caos, el fin de la señora K, el fin de los asesinatos, el fin de la corrupción, el fin de la impunidad». En un nuevo plan de gobierno acordado con fuerzas izquierdistas, propone una nueva Constitución «de consenso», la aplicación de políticas de diversificación productiva e industrialización, el restablecimiento de la independencia entre los poderes del Estado y la creación de un comando unificado contra el crimen organizado.
Los resultados de la primera vuelta
En la primera vuelta celebrada en mayo, Fujimori obtuvo el 17,192 por ciento de los votos válidos, mientras que Sánchez se quedó con el 12,039 por ciento. La fragmentación del voto en múltiples candidaturas (13 en total) obligó a una segunda vuelta entre los dos más votados, un escenario que los analistas consideraban inesperado dado el bajo caudal electoral de ambos en la primera ronda.
El factor Fujimori y el fantasma del autoritarismo
La candidatura de Keiko Fujimori reabre el debate sobre el legado del fujimorismo en la política peruana. Su padre, Alberto Fujimori, gobernó el país entre 1990 y 2000 con un estilo autoritario que incluyó el autogolpe de 1992, la disolución del Congreso y la implementación de un modelo neoliberal. Fue condenado por crímenes de lesa humanidad y corrupción, y falleció en setiembre de 2024. Keiko Fujimori, que ya se postuló a la presidencia en 2011, 2016 y 2021 sin éxito, enfrenta un alto rechazo en sectores de la población que asocian su apellido con la violación de los derechos humanos durante la lucha contra Sendero Luminoso y el MRTA.
El candidato Roberto Sánchez, economista de formación y ex funcionario del gobierno de José María Balcázar, se presenta como la alternativa al fujimorismo. Su propuesta de una nueva Constitución ha generado inquietud en los mercados financieros, pero también expectativas en los sectores populares que reclaman una mayor participación del Estado en la economía.
El contexto regional y la herencia de Balcázar
El presidente saliente, José María Balcázar, deja el poder con una imagen desgastada por la crisis política y los escándalos de corrupción que salpicaron a su administración. El Congreso, dominado por la oposición de derecha, le impidió avanzar en su agenda de reformas. La economía peruana creció a tasas modestas durante su mandato, pero la pobreza se mantuvo en niveles elevados y la inseguridad ciudadana se convirtió en la principal preocupación de los votantes.
Perú se enfrenta a una disyuntiva ideológica y programática. La elección entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez definirá el rumbo del país para los próximos cinco años. El fujimorismo ofrece continuidad en el modelo económico neoliberal, mano dura contra la delincuencia y un ajuste fiscal. La izquierda propone una reforma constitucional, mayor intervención estatal en la economía y una política de industrialización.
El resultado dependerá de la capacidad de ambos candidatos para captar el voto de los sectores medios y populares, así como de la participación electoral. La sombra del autoritarismo fujimorista y el rechazo a la corrupción serán factores determinantes en la decisión de los votantes.


























