La salida de Antonio José Mauad, tras apenas seis meses al frente del Servicio Meteorológico Nacional, profundiza la crisis de un organismo estratégico para la prevención de desastres. Trabajadores denuncian despidos masivos, falta de inversión, censura científica y una capacidad operativa cada vez más limitada.
El ajuste del Gobierno nacional volvió a golpear a un organismo clave para la seguridad pública. Antonio José Mauad presentó su renuncia a la dirección del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) luego de apenas seis meses de gestión, dejando a la institución nuevamente sin conducción en medio de una profunda crisis presupuestaria y operativa.
Desde el Ministerio de Defensa, del que depende el organismo, aseguraron que la salida del funcionario formaba parte de un proceso de «modernización» impulsado por el gobierno de Javier Milei y adelantaron que el nuevo director será anunciado este miércoles. Sin embargo, puertas adentro del organismo la interpretación es muy distinta: los trabajadores consideran que la renuncia refleja el fracaso de una gestión atravesada por el ajuste, los conflictos internos y el desmantelamiento de capacidades técnicas.

La crisis del SMN no comenzó con la salida de Mauad. Entre 2023 y 2025 el organismo perdió 121 trabajadores especializados y, durante 2026, otros 140 contratos no fueron renovados. Los gremios advierten que el recorte continuará en los próximos meses, afectando áreas sensibles encargadas del monitoreo meteorológico, la emisión de alertas tempranas y la vigilancia permanente de fenómenos extremos. Según denuncian, la pérdida de personal implica también la desaparición de décadas de experiencia acumulada en pronósticos, radares, satélites y sistemas de observación.
El Gobierno sostiene que la reducción de personal forma parte de un proceso de automatización tecnológica. Sin embargo, los propios empleados aseguran que esa modernización nunca llegó. Los equipos continúan envejeciendo, faltan inversiones para renovar instrumental crítico y la infraestructura tecnológica presenta un deterioro creciente que amenaza la continuidad de numerosos servicios.
A la crisis presupuestaria se sumó además una fuerte controversia dentro de la comunidad científica. Durante la gestión de Mauad, distintas publicaciones relacionadas con el cambio climático fueron retiradas y, según denunciaron trabajadores del organismo, también se restringió el uso de esa expresión en documentos oficiales. La medida generó cuestionamientos de investigadores y especialistas, quienes advirtieron que invisibilizar el fenómeno contradice el consenso científico internacional y debilita el rol técnico del organismo.
El impacto del ajuste excede la discusión administrativa. El Servicio Meteorológico Nacional constituye una de las principales herramientas de prevención frente a inundaciones, tormentas severas, olas de calor, incendios forestales, nevadas y otros eventos climáticos extremos. Sus pronósticos y sistemas de alerta permiten activar protocolos de emergencia, proteger infraestructura crítica y reducir riesgos para millones de personas.
Con una nueva vacante en la dirección, cientos de puestos eliminados, recursos cada vez más escasos y sin un plan público de fortalecimiento institucional, el SMN atraviesa una de las crisis más profundas de su historia reciente. Mientras el Gobierno insiste en presentar los recortes como parte de una política de eficiencia estatal, los trabajadores advierten que el verdadero costo del ajuste podría medirse en la capacidad del Estado para anticipar fenómenos meteorológicos que, en un contexto de cambio climático, son cada vez más frecuentes e intensos.



























